26 de enero de 2026 - 00:10

La desmemoria del agua: Mendoza la desplantada ...

El agua debe servir a todos, pero se intenta disponer de ella según una clasificación territorial y de afinidades partidarias. Es patético asistir a disputas y “castigos” con el vertido de aguas negras en los canales de riego, según los límites municipales. Mendoza, “la bien plantada” de antaño, desaparece.

El negocio del agua es el único que no admite discrepancias. Estamos de acuerdo en que la madre de todas las batallas, aquí y allá, es por el agua.

Pero como el curso de agua va perdiendo caudal, por uso, infiltraciones y desecación, lo mejor es entubarla, dicen. En todo caso no hay dudas de que el agua es escasa: las necesidades de las personas particulares entran en competencia con los usos agrícolas e industriales.

Por lo tanto, es curioso que nos altera la caída de unas gotas de lluvia. El granizo y la nieve son vistos casi como catástrofes. Ya no se sabe de sus valores purificadores. Solo se habla de los inconvenientes que generan.

El esquematismo mental de los planteos y la falta de variedad en las soluciones inhibe la creación de fórmulas de aprovechamiento de lo que debería verse como una bendición, o por lo menos alivio, y en cambio se ofrece un espectáculo lamentable de quejas y reacciones absurdas.

A estas alturas de las realidades que sufrimos, las quejas por la presencia de agua, en sus formas más puras es, por lo menos, equivocada.

La Naturaleza está haciendo su trabajo y siempre es natural y bueno. El hombre debe interpretarla correctamente, como una lección y estudiar las respuestas que serán de provecho para la vida.

El primer tema: los desechos humanos. Si no se dispone de ellos correctamente las consecuencias son las enfermedades. La última epidemia, por su magnitud mundial debe servir de alerta. Pero poco ha cambiado en nuestros comportamientos desde entonces.

Lejos de aprender y corregir, se ha intensificado toda acción alocada que favorece la pérdida de calidad de vida.

Peleas entre hermanos, los aliados de ayer son los enemigos de hoy. Burla, sonrisas sarcásticas, el desprecio se ejerce con satisfacción con personas muy próximas, por lo tanto, la ganancia es efímera. Estamos todos en el mismo barro, dice el tango.

¿Qué diremos de nuestro aquí y ahora? Disputas entre vecinos, parientes, aliados de ayer. El agua debe servir a todos, pero se intenta disponer de ella según una clasificación territorial y de afinidades partidarias. Es patético asistir a disputas y “castigos” con el vertido de aguas negras en los canales de riego, según los límites municipales.

Mendoza, “la bien plantada” de antaño, desaparece. Como en esos juegos electrónicos en que se tirotea al que saca la cabeza, el cuidado y cultivo de la tierra que se nos ha dado ya no es una empresa común.

El resultado es, entonces, erróneo. No puede ser de otro modo cuando confluye en la destrucción de tierras y paisajes. “Recuerdo a mi padre, las manos en la mancera del arado, fundando paisajes”. Benito Marianetti, “Mendoza la bien plantada”.

La idea de una vida exitosa y glamorosa consiste en irse a vivir lejos de los centros urbanos. Lejos, encerrado y aislado, de manera tal de necesitar varios vehículos para desarrollar la vida diaria, que no es campesina ni propia de ermitaños. Nuevas rutas, nuevas calles, siempre insuficientes para llegar a tiempo. El terreno natural o cultivado desaparece y se necesita agua potable, en redes cada vez más complicadas, ¿y las cloacas? Creo que mayormente no existen.

La vida sobre ruedas necesita más pavimento y más agua, no menos.

Un dato: el control … ¿De quién es? De los usuarios de los antiguos centros urbanos, que ahora tienen la competencia de los nuevos barrios. Entonces se necesitan medidores: rompernos las veredas y aplicarnos multas. ¿Por qué no instalan los medidores chinos allí donde hay mucha gente junta, como fue la lógica en el país fabricante? O sea, en los edificios de la administración pública, donde seguramente no sufrirán robos ni deterioros.

Pero, calma, todo esto pertenece al pasado porque ahora el vellocino de oro es el cobre. Claro que para obtenerlo hace falta energía, que no sobra y es mala, y, sobre todo … adivinen: ¡sí, muchísima agua!

Los tres temas aquí relacionados están tratados en ediciones de Los Andes. El jueves, 9 de octubre de 2025. Primera plana: “Sequía. Tras dos años, habrá menos agua en ríos de Mendoza”. P. 11. Marcelo Ortega, Pensar la Ciudad: “las castas habitando sus propios barrios”. Suplemento de Economía domingo 12 de octubre de 2025: “Privados. Dinamizan la expansión urbana”.

Hace muchos años hablé de evitar construir ghettos de pobres y ghettos de ricos. Es lo que se hace, dañando el campo con sus valores solidarios, y la ciudad como centro de cultura (urbanidad) al mismo tiempo. Y no hay agua.

En una serie norteamericana de tipo policial, el protagonista se ve de niño y su madre que le dice: “el agua no olvida”.

Luego está el film Godzilla, el monstruo que se cría en el gigantesco sistema de cloacas de Nueva York.

Corrijo el aviso: donde no hay agua servida no hay mosquitos del dengue o cualquier otro.

* La autora es docente universitaria jubilada.

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