Hace unos días, en una vivienda de Entre Ríos, el joven ejemplar de un felino pocas veces observado se escabulló en el patio. Los dueños de casa dieron aviso a personal especializado de fauna, quienes montaron todo un operativo de rescate. Se trató, nada más y nada menos, que de un ejemplar de yaguarundí.
También conocido como jaguarundí o -coloquialmente- como "gato nutria" (por su apariencia), el nombre científico de esta especie es Herpailurus yagouaroundi. El hallazgo llamó poderosamente la atención, sobre todo porque, si bien no se encuentra categorizada como "en peligro de extinción", es una especie por demás sigilosa y de la que no existen muchos registros. Es la presencia y la sutileza de sus movimientos lo que más cautiva, ya que -por momentos, y solo en estos gestos- se asemeja a una pequeña pantera.
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Así es el "Gato nutria", el extraño felino que apareció en una casa: sus hábitos y dónde habita. Foto: Archivo
El hallazgo y posterior rescate del yaguarundí en Entre Ríos fue noticia en los últimos días y volvió a traer a esta especie a los temas de conversación. De hecho, y en Mendoza, el IADIZA está intentando documentar algún registro de esta especi e. Incluso, más allá de comentarios orales de puesteros que sostienen haberlo avistado en las inmediaciones de Ñacuñán, hay un único registro de la presencia del yaguarundí. Es una fotografía de noviembre de 2021.
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Cómo es el yaguarundí y por qué llama tanto la atención el "gato nutria"
En promedio, un ejemplar de yaguarundí pesa entre 4 y 7 kilos, por lo que ni siquiera está catalogado entre los felinos más grandes o más pequeños de América.
De acuerdo al sitio especializado en conservación animal Mongabay, los principales rasgos característicos del "gato nutria" están dados por una cabeza pequeña, pupilas redondas, orejas diminutas y redondas, cuerpo esbelto y cola audazmente larga. “Algunos dicen que se parece más a una nutria que a un gato”, destacó el presidente de Predator Conservation, Arturo Caso, citado por Mongabay.
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Yaguarundí Foto Wild Cats Americas Conservation Project
"Es un felino, como el gato montés, aunque más grande y de pelaje grisáceo y oscuro", acotó a Los Andes, Mariella Superina, investigadora del IMBECU (dentro del Conicet) y especializada las interacciones entre la salud humana, la animal y el ambiente.
"En la zona de Ñacuñán se está intentando registrar la presencia del yaguarundí, pero todavía no hemos podido registrarlo. Se han observado pumas y gatos monteses", amplia la investigadora, quien se ha capacitado en la categorización de especies amenazadas en lista roja y su trabajo principal de conservación se ha enfocado en armadillos, osos hormigueros y perezosos. Además, es parte de la fundación FIAA (Fundación Internacional de Ayuda a los Animales) Argentina.
Es un felino pequeño, sigiloso y carnívoro, al que le gusta pasar desapercibido integrándose sin demasiados problemas a su entorno. Comparado con un gato doméstico, es un poco más grande y el color de su pelaje oscila y abarca una amplia gama, compuesta entre el marrón (símil chocolate), canela plateado, rojo cobrizo o algo intermedio.
Su cuerpo, en tanto, suele ser delgado y estilizado, alargado y pegado al suelo, lo que le permite una gran destreza para escurrirse entre la vegetación. No obstante, también es un gran y ágil saltador. A diferencia de otros felinos silvestres, es más activo mientras hay luz diurna (lo que, se cree, lo mantiene a salvo de confrontar con otros felinos predadores y de costumbres nocturnas, como el puma -por ejemplo). Pero intenta evitar la presencia humana y de otras especies.
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Yaguarundí Foto Wild Cats Americas Conservation Project
Dónde habita el yaguarundí
El área de distribución del yaguarundí se extiende en áreas neotropicales desde México hasta el norte de Argentina -al menos-, aunque los estudios se han ampliado más hacia el centro argentino también.
Parte del magnetismo que generó el hallazgo del yaguarundí en Paraná (Entre Ríos) tiene que ver con que es uno de los felinos salvajes menos estudiados del mundo. Primero, por su dificultad para encontrarlo y, en tal caso, capturarlo. Pero, además, como su pelaje es liso y sin manchas, no es de fácil identificación para los investigadores. Incluso, es complicado identificarlos por medio de cámaras trampa.
El yaguarundí no está amenazado (por ahora)
De acuerdo a la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, el yaguarundí es una especie de “preocupación menor”. Sin embargo, esta categorización está en vías de ser reconsiderada, puesto que los escasos avistajes y los reducidos estudios detallados sobre él llevan a que su estado real sea incierto.
Entre Ríos: sorpresa por la aparición de un puma yaguarundí en el patio de una casa
Entre Ríos: sorpresa por la aparición de un puma yaguarundí en el patio de una casa.
Ahora Entre Ríos
De hecho, expertos en conservación animal -sobre todo, en felinos- no descartan que su situación esté más amenazada de lo que se cree.
Ante tan marcada falta de certezas y observaciones concretas, toman un marcado protagonismo los modelos predictivos. Y los más recientes han arrojado que el cálculo de población oscila entre 35.000 y 230.000 individuos en todo el continente americano.