En el marco de una avalancha de amenazas de tiroteos en escuelas en el país que ha incluido a Mendoza, la mirada se vuelve sobre las acciones que pueden tomar las autoridades educativas ante tan complejo escenario.
“Si el miedo nos paraliza, gana la conducta transgresora”, aseguró Cecilia Páez, directora de Secundaria.
En el marco de una avalancha de amenazas de tiroteos en escuelas en el país que ha incluido a Mendoza, la mirada se vuelve sobre las acciones que pueden tomar las autoridades educativas ante tan complejo escenario.
En Mendoza, se han detectado advertencias en 25 establecimientos de varios departamentos y desde la Dirección General de Escuelas (DGE), buscan aplacar la inquietud de los padres al expresar que se están tomando medidas y apelando a la corresponda de las familias.
Para Cecilia Páez, directora de Educación Secundaria de la DGE, la clave es no ceder ante el desorden que buscan generar estos retos. "Si esto a nosotros nos paraliza y nos da miedo, estamos haciendo que esta conducta transgresora gane por sobre un sistema que está listo para activarse", afirmó a Los Andes.
La funcionaria hizo hincapié en que no se trata de una problemática local sino que se advertencias similares ocurrieron de manera masiva en otras escuelas del país, con un formato similar: escrituras en las paredes, con frases similares y fechas de ocurrencia, generalmente el 14 o el 16 de abril. Esto es lo que hace pensar a las autoridades de que se trata de algo propiciado quizás como un desafío viral o asociado al ciberdelito.
Pero lo cierto es que antes de esto hubo antecedentes de distintas características pero además, Páez remarcó que se trata de un problema a nivel mundial.
Uno fue el caso de una alumna que acudió armada a una escuela de La Paz hace algunos meses. El 30 de marzo, un estudiante de 15 años ingresó armado a una escuela de Santa Fe y asesinó a un compañero de 13 dentro del establecimiento.
A comienzos de abril, un niño de 11 años entró armado a un establecimiento de Santa Cruz y apuntó a compañeros durante la clase de educación física. Antes de ayer, en un colegio secundario de Turquía, un exalumno hirió al menos a 16 personas al abrir fuego indiscriminadamente con una escopeta antes de suicidarse.
La respuesta oficial ante la "ola" de amenazas de tiroteos en las escuelas mendocinas llegó en forma de normativa de emergencia. Los primeros segundos de este jueves ya estaba listo el nuevo "Protocolo de actuación ante amenaza, intimidación pública y retos virales", que la DGE se vio empujada a oficializar tras despertarse esta situación.
La herramienta busca unificar acciones en un escenario que, según admite, se ha multiplicado por un efecto de "contagio". Se suma a los protocolos ya establecidos en 2018 en la provincia. Entre otras cosas, plantea qué señales de alarma deben observarse, cómo actuar ante un chico con alteraciones de su conducta y cuándo solicitar ayuda a servicios especializados.
El nuevo protocolo introduce medidas de control que la DGE defiende bajo el paraguas de la seguridad colectiva. Ante la pregunta de si las escuelas pueden revisar las pertenencias de los alumnos, Páez es tajante: "Sí, claro que sí".
Sin embargo, aclara los matices legales: la policía no puede hacerlo sin autorización especial, pero el director sí puede solicitarlo. Incluso, en un colegio de Las Heras, que fue el primero que se conoció, se les pidió a los alumnos que fueran sin mochila.”El protocolo incluso habilita a la escuela a pedir que los chicos vayan solo con la carpeta y lapicera, sin mochila, si hay una amenaza vigente", explicó Páez.
Páez rechaza la idea de que los docentes y directivos estén superados por la situación. Por el contrario, destaca un despliegue interministerial que incluye capacitación en protocolos antibombas y de "tirador armado", junto a Salud y Justicia.
“Lo que nosotros tenemos que generar son espacios seguros en las escuelas, tenemos un cuerpo de profesionales en las escuelas y tenemos que reforzar el aprendizaje”, remarcó.
Más allá de los detectores o las revisiones, la DGE vuelve a poner la carga sobre el hogar. Según contó, un anexo del nuevo protocolo exige a las escuelas enviar un comunicado institucional a las familias con preguntas incómodas pero necesarias: ¿En qué redes está su hijo? ¿Con quién habla? ¿Qué lleva en la mochila?
"Ese chico sale de una casa. Volvemos a la corresponsabilidad", insiste Páez. La funcionaria concluye que, mientras los celadores ahora tienen la instrucción de revisar cada rincón de la infraestructura -incluidos baños y bancos- antes de empezar el día, el verdadero blindaje debe ser el diálogo: “Le pedimos a los padres que abran espacios con los chicos para saber qué está pasando”
El conflicto local se desató en Las Heras, en el establecimiento de calle Paso Hondo y comenzó el pasado viernes, cuando directivos detectaron un grafiti en el baño de mujeres con una violenta advertencia: "Brenton Tarrant. Columbine 1999. Tiroteo escolar pronto". Según relatos de los padres, las referencias -el terrorista de las mezquitas en Nueva Zelanda y la masacre estadounidense de 1999- no fueron suficientes para que la escuela diera aviso inmediato a la policía; inicialmente, optaron por borrar el escrito para restarle trascendencia.
Sin embargo, el lunes apareció un nuevo mensaje fijando la fecha del ataque para el 16 de abril. La situación escaló cuando los padres, alertados por la circulación de chats de WhatsApp entre estudiantes donde se mencionaba la tenencia de una "pistola 9mm" lista en la mochila, decidieron llamar al 911.
Desde la DGE dijeron que actuaron ni bien se enteraron el martes. Ya son 25 las escuelas secundarias mendocinas bajo amenaza; hay otras en Lavalle, Junín, San Rafael y el Gran Mendoza.