18 de junio de 2026 - 12:53

Alerta nacional por el robo de una cápsula radiactiva: qué es el cesio-137 y el caso de Brasil que llegó a Netflix

Fue robada de un laboratorio de Rosario donde se encontraba dentro de un recipiente de plomo para evitar la contaminación. Qué dicen las autoridades

Ayer se conoció que un recipiente con una sustancia radiactiva fue robado de un laboratorio en Rosario y disparó la alerta: tenía cesio-137. Estaba sobre la mesada y dentro de una cápsula de plomo de gruesas paredes para aislarla por el riesgo de radiactividad.

La Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN) de la República Argentina lanzó una alerta nacional por el robo, tras la denuncia hecha el martes por la tarde. La situación obligó al organismo a activar de inmediato su Sistema de Intervención en Emergencias Radiológicas (SIER) y a emitir un comunicado urgente a la población en el que agregó una advertencia crucial para los ciudadanos: “Si bien el riesgo radiológico es muy bajo, en caso de encontrarla, no la toque ni manipule”.

Según trascendió a la prensa, la cápsula fue sustraída en el Instituto de Cardiología de Rosario “Dr. Luis González Sabathie”. Se trata de una fuente de calibración de cesio-137 que es empleada para la verificación de equipamiento de medicina nuclear. Estaba alojado en un recipiente cilíndrico de plomo de entre dos y tres centímetros de espesor y, además, dentro de una caja también de plomo.

En 1987 hubo un impactante caso de contaminación con cesio en Brasil y llegó hasta Netflix en la serie "Emergencia radiactiva" por lo que la referencia al caso ha sido parte del escenario. Ante esto, el Gobierno Nacional, salió a cuestionar la comparativa y marcar las diferencias.

Qué es el cesio-137 y cuáles son los riesgos

“La fuente de calibración sustraída, se trata de una fuente en forma de gel, contenida en un envase plástico transparente. La misma se encontraba dentro de su blindaje correspondiente”, detalló la ARN.

Cesio-137
El material está guardado en un blindaje de plomo.

El material está guardado en un blindaje de plomo.

Una de sus características principales es la capacidad de emitir radiación gamma, lo que permite su uso en aplicaciones médicas e industriales.

El médico toxicólogo Francisco Dadic, presidente de la Fundación Argentina de Toxicología, explicó a Infobae que el elemento radiactivo se usa, como otros radioisótopos, en medicina nuclear, para calibrar equipos, entre otros usos. Y explicó que puede afectar la salud porque, como otras fuentes radiactivas, emite radiaciones ionizantes capaces de penetrar los tejidos y producir alteraciones celulares.

El comportamiento del Cesio-137 según los expertos

De acuerdo con un informe de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos, actualizado en enero, el cesio (símbolo químico Cs) es un metal blando, flexible y de color blanco plateado que se vuelve líquido cerca de la temperatura ambiente, pero se une fácilmente a los cloruros para formar un polvo cristalino.

La forma radiactiva más común del cesio es el Cs-137, el cual se produce mediante la energía nuclear (fisión). Se utiliza en dispositivos médicos y medidores, y también es uno de los subproductos de los procesos de fisión nuclear en reactores nucleares y en pruebas de armas nucleares.

Debido a que el Cs-137 se une a los cloruros para formar un polvo cristalino, reacciona en el medio ambiente como la sal de mesa (cloruro de sodio):

  • El cesio se desplaza fácilmente por el aire.
  • El cesio se disuelve fácilmente en agua.
  • El cesio se adhiere fuertemente al suelo y al hormigón, pero no penetra muy profundamente bajo la superficie.
  • Las plantas y la vegetación que crecen en suelos contaminados o cerca de ellos pueden absorber pequeñas cantidades de Cs-137 del suelo.
  • En el medio ambiente se pueden encontrar pequeñas cantidades de Cs-137 procedentes de armas nucleares y de accidentes en reactores nucleares.

Usos e impacto en la salud

El cesio-137 se utiliza en pequeñas cantidades para la calibración de equipos de detección de radiación. En cantidades mayores, el Cs-137 se utiliza en dispositivos de radioterapia médica para el tratamiento del cáncer, medidores industriales que detectan el flujo de líquido a través de tuberías y otros dispositivos industriales que mi­den el grosor de materiales como papel o láminas de metal.

Sin embargo, las advertencias médicas respecto de su exposición son severas. La exposición externa a grandes cantidades de Cs-137 puede causar quemaduras, síndrome de irradiación aguda e incluso la muerte. Dicha exposición podría deberse al manejo inadecuado de una fuente industrial potente de Cs-137, a una detonación nuclear o a un accidente nuclear grave. Aunque en circunstancias normales no se encuentran grandes cantidades de Cs-137 en el medio ambiente, el peligro acecha si se vulneran los blindajes.

La entidad refiere que la exposición al Cs-137 puede aumentar el riesgo de cáncer debido a la presencia de radiación gamma de alta energía. Por su parte, la exposición interna al Cs-137 por ingestión o inhalación permite que el material radiactivo se distribuya en los tejidos blandos, especialmente en el tejido muscular, lo que incrementa exponencialmente el riesgo de desarrollar la enfermedad. Por lo pronto, las autoridades continúan con la búsqueda de la cápsula mientras se mantienen bajo estricto protocolo de seguridad y llevan tranquilidad a la población para no generar inquietud.

El antecedente de Brasil de contaminación con cesio-137:

Para contextualizar la alerta actual, es inevitable remontarse a septiembre de 1987, cuando la ciudad brasileña de Goiânia fue escenario del que ha sido calificado como el mayor accidente radiactivo de la historia fuera de una instalación nuclear.

Brasil contaminación cesio-137
Contaminación con cesio-137: el enorme trabajo de descontaminación posterior al caso ocurrido en Goiânia, Brasil, en 1987. Foto: BBC

Contaminación con cesio-137: el enorme trabajo de descontaminación posterior al caso ocurrido en Goiânia, Brasil, en 1987. Foto: BBC

Un informe de la BBC de hace unos años da cuenta de los detalles. Todo comenzó cuando dos recolectores de basura, Wagner Pereira y Roberto Alves, ingresaron a un hospital abandonado y desmontaron una pesada máquina de radioterapia utilizada para tratamientos contra el cáncer. Sin medir las consecuencias, trasladaron la pieza en carretilla hasta su hogar y, usando destornilladores, forzaron la caja de plomo. En su interior hallaron un cilindro con 19 gramos de cesio-137 altamente radiactivo, el cual vendieron a un depósito de chatarra.

A los pocos días, los síntomas no tardaron en aparecer en los recolectores: vómitos, diarrea y mareos que los médicos locales confundieron inicialmente con alergias alimentarias. Sin embargo, el verdadero punto de inflexión ocurrió cuando el dueño del desguace, Devair Ferreira, descubrió un fascinante brillo azul que emanaba de la cápsula. Cautivado por lo que creyó que era una sustancia valiosa o sobrenatural, extrajo fragmentos del polvo y los distribuyó entre amigos y familiares. En vísperas de Carnaval, muchos llegaron a frotárselo en la piel.

La tragedia se consumó cuando Ivo Ferreira, hermano del comerciante, llevó restos del material a su casa. Su hija de seis años, Leide das Neves Ferreira, tocó el polvo brillante mientras almorzaba.

Poco después, decenas de personas comenzaron a enfermar gravemente, presentando fiebre alta y pérdida de cabello

La sospecha de María Gabriela Ferreira, esposa del chatarrero, llevó a que un físico examinara el dispositivo con un detector de radiación, descubriendo niveles alarmantes en toda la zona. El pánico se desató: más de 110.000 personas fueron evaluadas y 249 resultaron con contaminación significativa.

La situación obligó a improvisar refugios para aislamiento y donde los afectados debían bañarse cada media hora con agua, vinagre y jabón de coco.

El desastre dejó un saldo de 6.000 toneladas de desechos radiactivos y cuatro muertes directas, entre ellas la de la pequeña Leide. Casi una década después, en 1996, cinco responsables de la clínica abandonada fueron condenados a prisión por homicidio, dejando una dolorosa lección global sobre los peligros del desecho inadecuado de material médico nuclear.

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