17 de abril de 2026 - 14:39

Alerta en las escuelas por amenazas: qué conductas observar en los chicos y una guía para actuar

Observar a los alumnos e hijos es la clave para identificar situaciones e intervenir a tiempo. Un protocolo elaborado por la DGE plantea señales y estrategias

Las amenazas de tiroteo en las escuelas coparon la atención esta semana y pusieron en alerta a familias y autoridades. En al menos 25 colegios secundarios de Mendoza fueron detectadas advertencias escritas generalmente en las paredes a las que se sumaron situaciones similares en otros establecimientos de varias provincias del país.

Por eso, los investigadores apuntan a un desafío viral e incluso analizan la comisión de un ciberdelito instigado por adultos. Por lo pronto, tanto en la provincia como en otras jurisdicciones han sido identificados algunos de los responsables.

Entre tanto, la preocupación de los padres, docentes y autoridades escolares pasa por cómo reconocer y cómo actuar ante estas críticas situaciones. La Dirección General de Escuelas (DGE) se vio obligada a actuar rápidamente tras conocer el primer caso local el martes, en una escuela de Las Heras.

Amenaza de tiroteo en una escuela de Las Heras generó alarma y un operativo policial
Las amenazas de adolescentes y, más aún las concreciones, de tiroteos en las escuelas ha copado la agenda pública

Las amenazas de adolescentes y, más aún las concreciones, de tiroteos en las escuelas ha copado la agenda pública

Tras la medianoche de ese día, estuvo listo un protocolo de actuación que establece cuestiones operativas para los colegios y el sistema, pero también plantea interesantes aspectos en cuanto a qué se debe estar atento y cómo proceder. Si bien está originalmente pensado para las escuelas y los docentes, es un aporte valioso también para los padres, que no saben con certeza cómo proceder ante este nuevo escenario, y en un marco en el que las autoridades apuntan a la corresponsabilidad familiar.

Estar atentos a cambios de conducta en los adolescentes

La principal inquietud es cómo detectar cuando un adolescente -o un niño- está atravesando alguna situación crítica en cuanto a su salud mental o vincular, por ejemplo de sufrimiento, manipulación, inquietud u otros, lo cual vale para muchos casos.

Uno de los aspectos que se recomienda observar es si se presentan dificultades de concentración y aprendizaje o se ve afectado de algún modo su rendimiento académico. Estas suelen ser señales comunes ante diversas situaciones que pueden estar atravesando los chicos.

En ese plano, recomiendan estar atentos a distracción, bajo rendimiento, problemas para enfocarse en tareas, conductas agresivas, irritabilidad, retraimiento, somnolencia, trastornos del sueño, cambios del estado de ánimo, entre otras. En términos generales cualquier comportamiento atípico y diferente a su forma habitual de actuar.

Para Mónica Coronado, licenciada en Psicopedagogía y docente de la Universidad Nacional de Cuyo, hay puntos sustanciales a tener en cuenta para una buena comunicación con los hijos: enseñarles que pueden pedir ayuda, no emitir juicios de valor ni sermonear y respetar su confidencialidad.

“Saber pedir ayuda creo que es algo que hay que trabajar mucho en general, pero sobre todo con los adolescentes, porque a veces sufren, la pasan mal por distintos motivos, que tienen que ver con la amistad, con las relaciones, y no confían lo suficiente en los adultos como para decir, necesito ayuda”, analizó.

Ante esto, se sugiere:

  • Indagar preocupaciones (“¿Qué te preocupa más ahora?”).
  • Definir tiempos breves para hablar de lo sucedido (evitar hacerlo antes de dormir).
  • Reducir distracciones y dividir tareas en pasos pequeños.
  • Brindar descansos y apoyo frecuente.
  • Derivar si persisten insomnio o pensamientos intrusivos.

Reacciones de alerta en chicos de primaria y secundaria

La DGE pone sobre la mesa diferentes reacciones que pueden manifestar los chicos según la edad. En Nivel inicial o primaria, señala que pueden presentarse regresiones, miedos nuevos o apego excesivo.

En chicos de secundaria, desafío a la autoridad, impulsividad, consumo de sustancias o pensamientos recurrentes sobre la muerte.

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Alerta en las escuelas: el acompañamiento familiar y estar atentos a conductas es fundamental para actuar a tiempo. Imagen ilustrativa

Alerta en las escuelas: el acompañamiento familiar y estar atentos a conductas es fundamental para actuar a tiempo. Imagen ilustrativa

En todos los casos recomiendan estar atentos a diversas señales como:

  • Temores excesivos, irritabilidad, cambios de humor: enojo, gritos, actitudes desafiantes, impulsividad, puños apretados
  • Dolores físicos recurrentes.
  • Recrear el evento en juegos o escritos.
  • Problemas de sueño o pesadillas: insomnio, despertares frecuentes, cansancio en el día.
  • Evitación de situaciones relacionadas al evento.
  • Embotamiento emocional.
  • Culpa, vergüenza y emociones difíciles (autorreproches o retraimiento)
  • Conductas de riesgo: consumo de alcohol/drogas, conducción riesgosa, conductas sexuales inseguras, autolesiones, huidas.

Estrategia 1: generar un entorno de confianza con los chicos

Detectar una conducta de alerta es solo el primer paso; el desafío real para los adultos reside justamente en la respuesta. La intervención debe ser estratégica, pasando de la contención emocional a la acción concreta. Y en particular, resaltan que la clave del éxito en estas intervenciones radica en el refuerzo positivo, destacar cuando obtienen un logro.

Antes de intentar corregir o intervenir, es vital establecer un puente emocional. Sin confianza, cualquier sugerencia será percibida como una imposición. Una vez logrado el vínculo, el trabajo consiste en dar nombre a las emociones: hablar abiertamente sobre esas señales físicas (la tensión, el tono de voz) para que el niño o adolescente aprenda a reconocer su propio "termómetro" emocional.

Estrategia 2: vías de escape y cómo resolver situaciones

No basta con pedir calma, es necesario elaborar un plan de afrontamiento y aportar recursos para la autogestión de sus emociones. Por ello, se propone buscar vías de escape saludables, como pueden ser un “tiempo fuera”, ejercicio físico, escritura terapéutica o refugio en algo de música que se disfrute.

Con los más chicos, una buena opción es el uso de títeres o dibujos que permiten proyectar el conflicto fuera de sí mismos. Con los adolescentes, el role-playing ayuda a ensayar respuestas ante situaciones críticas.

En caso de alteraciones en el sueño se sugieren rutinas regulares para dormir/despertar. La propuesta incluye hacer actividades relajantes antes de acostarse, como escuchar música suave, lectura, conversaciones familiares y sumar ejercicio regular en el día (no justo antes de dormir). Además, evitar cafeína y alcohol.

Estrategia 3: reencuadrar la perspectiva de los chicos

Es importante acompañarlos a revisar el enfoque sobre la situación en la que están parados, con una conversación abierta y sin juicios y quizás con preguntas para saber qué piensan. Si es necesario, hay que ayudarlos a cambiar la perspectiva. Una pregunta clave es: “¿Qué le dirías a un amigo que estuviera pasando por esto?”.

Un recurso es escribir pensamientos negativos y transformarlos en alternativas positivas y constructivas. Ante una situación de culpa, poder conversar sobre el asunto y proponen dejar claro que no hay culpa, además de aclarar rumores o distorsiones.

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Confirmaron amenazas de tiroteo en 25 escuelas de Mendoza

Confirmaron amenazas de tiroteo en 25 escuelas de Mendoza

Si este sentimiento de responsabilidad persiste o se vuelve crónico, hay que pensar en la derivación a un profesional de la salud mental.

Estrategia 4: compromiso activo de las familias

En todo este contexto es sustancial que haya redes de apoyo y acompañamiento en los hogares. Por eso, la DGE plantea la importancia de algunos aspectos.

Límites claros: supervisión estrecha y reglas consistentes.

Detección de riesgos: estar atentos a accidentes repetidos o conductas impulsivas que puedan esconder problemas de consumo o autolesiones.

Sentido de propósito: fomentar actividades con impacto social, como proyectos solidarios, que ayuden a canalizar la energía hacia objetivos significativos.

"Los adolescentes desafinan porque les estamos mostrando que se puede tocar cualquier cosa”, advirtió el psicólogo Miguel Conocente en una comparación musical. Es que señala que el asunto es que las conductas de los chicos son el reflejo de las de los adultos y es importante considerar que la libertad debe darse en un marco. Por eso remarcó que es importante que todo adulto que tenga un rol y una función frente a los chicos, lo desempeñe.

“La forma en la que nos comunicamos con nuestros hijos e hijas es una manera de demostrarles cuánto los amamos y respetamos”, resalta una publicación de Unicef.

Y agrega lo fundamental: es uno de los momentos en los que más necesitan a sus padres, “aunque pidan distancia, que nadie entre a sus dormitorios o que los dejen en la esquina del colegio. Viven en un tiempo de mucha fragilidad y necesitan de ese adulto para poder mediar y, por qué no, confrontar, para poder chocar saludablemente con esa figura de adulto”.

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