Comunicarse con los hijos adolescentes no es una batalla perdida: por qué es importante y 12 tips para lograrlo
Los sermones, tan comunes, son un efectivo “ahuyenta charla”: qué se debe hacer y que no. Un buen diálogo es una forma de demostrar amor, dicen los expertos
El diálogo con los hijos adolescentes: los sermones, tan comunes, son un efectivo “ahuyenta charla”
Tema escabroso si los hay y tan complicado tantas veces: el desafío de comunicarse con hijos adolescentes. Y al mismo tiempo, algo tan fundamental e indispensable para acompañarlos en una etapa compleja en la que el apoyo y los procesos compartidos pueden aliviar las cargas.
, ayudarlos en la toma de decisiones y colaborar con su autodescubrimiento que, en definitiva, redundará en un mejor tránsito de este periodo, bienestar emocional y la formación de una adultez más plena.
Pero, tras una infancia en la que las cosas parecían fluir mejor entre padres e hijos, llegada esta etapa de la vida, el asunto se vuelve “áspero” en muchas familias.
“Era tanto más fácil cuando eran niños”, reflexiona Carla, mamá de una adolescente y un púber. Confiesa que a veces ha llegado al llanto ante la dificultad de lograr acuerdos o el surgimiento de conflictos por enojos exagerados y hasta sin sentido. Esto pese a que logra conversar con su hija. “Si decide que quiere algo, aunque podamos explicarle por qué no, a veces igual hay discusiones y enojos tremendos que terminan por afectar todo el clima familiar, y eso te pone mal, más ahora en vacaciones que uno puede hacer algun viaje, que se logra con esfuerzo y planificación de meses y se pasa más tiempo compartido”, relata.
Cómo tener hijos adolescentes y no morir en el intento
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“Encerrado en su mundo, así parece, por ahí podes conversar pero no hay un diálogo fluido, quizás simplemente escucha y eso hace que no haya cambios o puedas hablar mil veces lo mismo, eso al final es agotador para todos”, contó un papá.
Lo que sucede es que es parte de crecer, reafirmar su independencia, buscar distancia de los padres y, por supuesto, romper límites.
Paciencia: un buen diálogo con los hijos es una forma de amor
“La forma en la que nos comunicamos con nuestros hijos e hijas es una manera de demostrarles cuánto los amamos y respetamos”, resalta una publicación de Unicef que consideró importante ocuparse del tema. “Cuando son adolescentes puede que como personas adultas nos sintamos cuestionados. Hasta ahora ese niño o esa niña solía responder con más facilidad, y de repente nos enfrentamos a un adolescente que, por definición, es impulsivo, cuestionador y comienza a cuestionarte a vos mismo”, continúa.
Pero agrega lo fundamental: es uno de los momentos en los que más necesitan a sus padres, “aunque pidan distancia, que nadie entre a sus dormitorios o que los dejen en la esquina del colegio. Viven en un tiempo de mucha fragilidad y necesitan de ese adulto para poder mediar y, por qué no, confrontar, para poder chocar saludablemente con esa figura de adulto”.
Pero como todo en la vida en esto tampoco hay magia. Muchas veces se llega a esta etapa de la relación sin que exista un hábito de comunicación saludable y fluida, en la que ya desde la infancia los chicos sientan que sus emociones y sus opiniones son validadas.
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El diálogo con los hijos adolescentes: los sermones, tan comunes, son un efectivo “ahuyenta charla”
Se trata de una forma de vincularse, un canal que debe estar abierto, y que si no existe previamente quizás el chico en esta etapa no confíe o sienta que se va a encontrar con una pared infranqueable o un sermón.
Investigaciones sobre el impacto positivo de una comunicación significativa en esta etapa: disminuye las conductas de riesgo, por ejemplo, el abuso de sustancias y la actividad sexual sin autocuidado, incluso favorece la salud mental de los adolescentes.
Las claves del diálogo con adolescentes
Para Mónica Coronado, licenciada en Psicopedagogía y docente de la Universidad Nacional de Cuyo, hay puntos sustanciales a tener en cuenta en este aspecto: que sepan pedir ayuda, no emitir juicios de valor ni sermonear y respetar su confidencialidad.
“Saber pedir ayuda creo que es algo que hay que trabajar mucho en general, pero sobre todo con los adolescentes, porque a veces sufren, la pasan mal por distintos motivos, que tienen que ver con la amistad, con las relaciones, y no confían lo suficiente en los adultos como para decir, necesito ayuda”, analizó.
“Hay que insistir en que uno muchas veces necesita ayuda para resolver algunas cuestiones, y que no está mal pedir ayuda, que al contrario, está muy bien y que es super importante”, enfatizó.
Claramente, apuntó contra el sermón y resaltó que no es una buena estrategia. En vez de preguntarle cosas para saber sobre él propiciar la conversación, para el adolescente es como encontrarse con un límite para la comunicación. “Si el chico te dice, me llevo mal con mis amigos, no tengo amigos en la escuela y ahí inmediatamente das el consejo o el sermón, eso corta absolutamente la posibilidad de un diálogo con un niño o con un adolescente”, explica la especialista.
Al contrario, se trata de escuchar: “Hay que decir, a ver, contame un poco más, ¿qué es lo que pasa? ¿cómo te sentís y en qué momento?¿has tenido algún compañero que sea tu amigo?, por ejemplo”.
En el mismo sentido dijo que hay que evitar hacer preguntas de las que se sabe la respuesta como ¿Te parece bien? ¿Vos no habrás hecho algo? “Esas preguntas son banales y no con auténtica curiosidad de saber qué siente, qué piensa, qué entiende el chico”, señala.
Hablar con los hijos: poner en valor sus emociones sin juicio
Un tema sustancial es validar las emociones de los chicos y que sepan que pueden expresarse con comodidad, sin que haya un juicio.
“Que sepan que el sentimiento del otro importa. Si el otro se siente solo, incluso aunque esté rodeado de gente, o si está enamorado y cree que es el amor de su vida y que no va a sobrevivir sin ese amor, es lo que siente, es verdadero como cualquier sentimiento. Entonces, mostrarle que eso va a pasar pero saber que el apuro por contestar las inquietudes del adolescente no lo ayuda a expresarse”, advirtió Coronado. Es que explicó que, de otro modo, se está “rellenando un hueco” que el mismo adolescente tiene que tener.
Asimismo, hay otra cuestión que la profesional consideró crucial: preguntar. Preguntar si le parece bien que se le dé un consejo o si se le puede ayudar y cómo. Quizás proponer la búsqueda de soluciones o estrategias para lo que haga falta, de manera conjunta, no como una imposición por parte de los padres.
El diálogo con los hijos adolescentes: los sermones, tan comunes, son un efectivo “ahuyenta charla”
Y relacionado con esto, destacó otra pata esencial para lograr una buena comunicación con los hijos adolescentes: el respeto de la confidencialidad. “Si un chico te dice que no le contés a la mamá o al papá lo que te ha contado, no lo tenés que hacer, porque no va a confiar más en vos. O si ese tema sale en una reunión familiar y vos lo comentás, tampoco. En definitiva, se trata del respeto a las reglas que también te pone el chico respecto a la confidencialidad”, señaló.
Aclaro que obviamente, si hay un peligro para la vida del chico, esto no se puede mantener, “pero es importante que vos tengas esa prudencia y le preguntes ¿me permitís que hablé esto con tu papá? Pedirle permiso también”, resaltó. Coronado recalcó que esto tiene que ver con la conversación con los chicos y con generar un entorno de confianza para pedir ayuda.
Recomendaciones para un buen diálogo con los hijos adolescentes
Como todo en los vínculos y en particular en este, se trata de un aprendizaje y ¿por qué no? de estar abierto a la transformación. Por eso, Unicef ofrece una lista de 13 estrategias concentras:
1-Construir desde la infancia
La comunicación entre los integrantes de la familia es importante desde la infancia. Si cuando eran pequeños hubo buena comunicación, será más fácil continuarla durante la adolescencia.
2-Mostrar interés
Interesarse por lo que es importante para hijos o hijas es demostrarles que también él o ella nos interesa.
3-Compartir
Hablar sobre nosotros mismos, permite encontrar maneras de establecer diferentes conexiones e, incluso, encontrar intereses en común.
4-Pedir opinión
Para poder entender qué pasa por sus mentes debemos pedirles puntos de vista, opiniones y perspectivas de distintos temas.
5-Escuchar también comunica
Ser un oyente activo es muy importante a la hora de construir comunicaciones sanas con hijos e hijas. Eso implica mostrarse comprometidos, amables, empáticos y sin prejuicios.
Parafrasear también es una práctica que puede resultar positiva: retomar lo que los hijos dicen es una forma de hacerles ver que los estamos escuchando y entendiendo.
6-Cuidar el lenguaje corporal
No solo lo que decimos comunica. Es importante que el lenguaje corporal demuestre atención. Para eso se debe mantener el contacto visual, asentir, sonreír o mostrar preocupación.
7-Responder positivamente
Los elogios inmediatos colaboran en el desarrollo de la confianza y autoestima de los adolescentes. A su vez, los animan a seguir compartiendo lo que sienten o piensen con los adultos. Se les pueden decir afirmaciones como: “Puede ser difícil contarle esto a alguien, te agradezco que lo hayas hecho”.
8-Valorar sus puntos de vista
Algunos puntos de vista u opiniones pueden ser distintas e incluso contrarias de las nuestras, debemos valorarlos y respetarlos, aunque no los compartamos.
9-Preguntar
Hacer preguntar abiertas que les permitan expresar lo que piensan y sienten permite acercarse y obtener información sobre sus opiniones. Se pueden hacer preguntas como: “¿Qué querés decir?” o “¿A qué te referís?”
10-Mostrar apertura
Como adultos debemos ser conscientes que no siempre es fácil para un adolescente hablar sobre lo que le pasa o preocupa. A veces ni siquiera saben qué decir. Por eso, está bien explicarles que estamos para escucharlos y hablar cuando ellos estén preparados. No forcemos la conversación.
11-Validar lo que expresan
Cuando comuniquen algo difícil o que notoriamente no les fue fácil de expresar, es importante validarlo. “Gracias por compartirlo conmigo” o “Te entiendo y me sentiría igual” son algunas validaciones que podemos expresar.
12-Divertirse también es parte
Comunicarnos con los hijos e hijas no es solo compartir momentos difíciles o pensamientos negativos. Por el contrario, debe buscarse compartir cosas divertidas, qué fue lo lindo del día, encontrar oportunidades para reírse con ellos. En suma: divertirse en familia.