31 de mayo de 2026 - 08:00

Abel Albino: "Nunca imaginé que íbamos a hacer tanto, pero me arrepiento de no haber empezado antes"

El pediatra, que conformó una red internacional para tratar la desnutrición, está próximo a cumplir 80 años. Su mirada del país, de las infancias y de su vida.

El doctor Abel Albino, próximo a cumplir 80 años, lleva más de 30 años trabajando en la desnutrición. El médico pediatra sintió el llamado al servicio a partir de su convicción religiosa. Luego llegó el impacto de la labor realizada por el doctor Fernando Mönckeberg, quien ya trabajaba en desnutrición en Chile. Para Albino, el doctor fue quien cambió por completo la realidad de ese país, logrando mayor desarrollo de la población infantil y, por ende, de esa sociedad.

En 1993, creó la Fundación Conin en Mendoza; luego, el Centro de Recuperación Nutricional Santa Teresa de Calcuta, el único hospital para tratar chicos con desnutrición y liderado por el doctor desde hace 25 años. La situación económica le jugó una mala pasada y está cerrado desde hace 8 meses, pero la solidaridad de la gente le ha permitido reunir recursos y esperan reabrirlo en breve. La fundación cuenta con 8 sedes en Mendoza, 115 en el país y otras en otros países.

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En una charla con Los Andes, el doctor habla de su historia, de la mirada del país y de las infancias actuales.

-¿Es igual la desnutrición en Argentina que en otros lugares del mundo?

-Si hablamos del tercer mundo las condiciones son similares en todos lados. Hay villas más espantosas que otras, ¿no? Yo he estado en África, he estado en la India, viendo lo que yo hago. Y después he estado en toda América Latina, tenemos centros en Paraguay, Perú, Guatemala, Ecuador y Venezuela. Tenemos seis centros en Venezuela. Y bueno, la situación de la pobreza es bastante similar. Se mueren el 28% de los chicos con desnutrición. Desnutridos graves, con déficit de peso de más del 40%. Tendría que pesar 10 kg y pesa menos de seis. Esto está medido por el profesor Monckeberg en Chile que midió y controló todas las variables. A nosotros se nos murió un solo chico en 25 años. O sea que nosotros tenemos una mortalidad del 0.00015%

-¿Cuántos años tenía cuando empezó?

-Hice mi tesis hace 30 años, voy a cumplir 80 este año, así que tendría casi 50 años.

-¿Y usted imaginó que iba a poder concretar ese proyecto tan enorme?

-No, cuando empecé no

Su vida y la medicina

-¿Cómo ha sido su vida y por qué terminó estudiando medicina y dedicándose a esto?

-Yo nací en Morón, provincia de Buenos Aires, en 1946 porque mi papá tenía una industria, tenía una fábrica de rubber oil, que es la membrana de los techos de ahora, que se llamaba FIMA , fábrica impermeabilizante de materiales asfálticos, y esa fábrica creció y entonces abrió en Buenos Aires.

Mi papá era de Mendoza, había nacido acá, y mi mamá correntina. Somos tres hermanos: una hermana mayor y una menor. Mi papá querría haber sido médico, él empezó, pero tuvo después que mantener la familia, esas cosas de esa época. Quería que yo fuese el médico que él no fue. Y yo pensé que era una idea de mi papá, así que estudié Derecho primero. Después, en segundo año, me cambié a Medicina y estudié en Tucumán, donde vivíamos. La familia volvió a Mendoza, pero pedí el pase para Mendoza, y no me lo dieron.

-¿Cómo terminó en la rama de la Pediatría?

-Cuando me recibí le dije a mi profesor de infecciosa, que fue la última materia que rendí. Me abrazó, me felicitó por el examen. Eh, bueno, era la época de la guerrilla, cerraban la facultad. Yo tendría que haberme recibido un año antes, pero cerraban la facultad, la abrían dos o tres días, volvía a cerrar. Era medio caótico todo. Y le dije a mi profesor, el doctor Juan Francisco Villalonga, un prestigiosísimo infectólogo. ‘Doctor, yo quiero ser como usted, yo quiero hacer enfermedades infecciosas’. Y entonces él dijo, ‘Si quiere hacer enfermedades infecciosas, entonces este haga pediatría, porque el 90% de las enfermedades pediátricas son infecciosas’.

Trabajaba en Tucumán y me becó la Universidad de Chile para que hiciera pediatría allá porque el brillo de la pediatría chilena era muy grande. Yo iba a irme a Europa pero mi papa me rompió el pasaje porque era grande y decía que si me iba no lo iba a ver más. Era un salvaje mi viejo también. Y entonces, me fui a Chile. Y es ahí que conocí al profesor Fernando Mönckeberg, que ahora el 26 de junio cumple 100 años. Me impresionó mucho, yo siempre digo que Mönckeberg es uno de los hombres más inteligentes con los que me he cruzado en mi vida.

Dr Abel Albino
Dr Abel Albino

Dr Abel Albino

-Además del hospital, ¿qué trabajo hace la fundación?

-En el centro de prevención, educación nutricional, educación para la salud, lactancia materna, jardín maternal, jardín infantil, estimulación temprana, escuela de arte y oficio, programa de educación agraria, lectoescritura para analfabetos, ropero familiar, club de padres, escuela para padres, documentación y legalización de la familia, alcoholismo, inmunizaciones, agua corriente, agua caliente, luz eléctrica, cloacas, eso lo pedimos a las autoridades y el programa de asistencia alimentaria complementaria.

Se atienden unos 500 chicos mensualmente ahí en el centro de prevención, que van en días alternativos, porque no tengo capacidad para recibir a los 500. Entonces, sí tenemos la posibilidad de recibir los dividimos en grupos de 50, 70 chicos que van diariamente y entonces ahí van al prejardín, después después de los 5 años ya se van a la escuela formal.

Su mirada de contexto en Argentina

-¿Qué opina de la política actual?

-No tienen continuidad. Sería ideal que hubiese políticas de estado. Por ejemplo, la desnutrición en Chile fue una política de estado sin serla. Pero nadie lo tocó a Monckeberg y todos lo ayudaron, de distintos partidos políticos, de la izquierda y de la derecha.

Los cambios son a largo plazo, no creo que la política sea un medio para lograr el objetivo que tengo. No lo es por lo menos acá que el gobierno es federal y que para poder trabajar en una provincia yo tengo que convencerlo al gobernador. Y tengo que ir hablando con todos los gobernadores de todo el país porque cada uno es distinto al otro, el otro le tiene bronca a este, este lo odia al de enfrente. No es que no me guste la política. Yo creo que la acción política es lo más noble que puede hacer una persona en la sociedad. Pero no hay continuidad aquí.

-¿Cómo ve al país?

-Yo creo que podemos surgir, como surgimos ya, cuando usted lee un poquito de historia argentina se queda boquiabierta. Yo soy maestro de escuela, primero, antes que médico. Le tengo admiración a Sarmiento. Él pide el primer censo nacional en el año 1868 cuando asume como presidente de la República. Se lo traen. Lo lee, 800 000 habitantes y el 84,4% con analfabetismo. Eso era un problema. Entonces, él dice: ‘Quiero una reunión del gabinete de ministros para esta tarde’ Se reúnen los ministros y dice: ‘Señores, vamos a trazar la política de Estado para los próximos 100 años en la Argentina. Educar, educar, educar, escuelas, escuelas, escuelas.

Pero hay un problema: retrocedimos mucho y hace mucho. En todo se ha retrocedido. En las universidades, el mantenimiento de las escuelas, la promoción y apertura de nuevas escuelas. Se ha retrocedido mucho, en industrias, en salud pública.

-¿Y cómo ve hoy el acceso a la salud? Porque quizás es uno de los puntos más críticos.

-Lo veo difícil, pero no imposible. Pero ve que la gente está teniendo problemas para acceder al cuidado, pero por supuesto, hay problemas si yo tengo que cerrar un hospital de desnutridos que es necesario, porque no lo puedo mantener, porque no puedo pagar sueldos, no es que quiera un equipamiento.

-¿Cuáles son las consecuencias de que la gente hoy tenga dificultades para acceder al cuidado de su salud? ¿Impactará a futuro?

-Y vida mental, enfermedad, violencia. Pero por supuesto que va a impactar, todo debería funcionar aceitado. Pero tenemos que entender que está fundido el país. Y estamos resurgiendo penosamente de ese pozo oscuro. Esto no va a llevar 5 años, va a llevar una generación. La promoción de los derechos humanos sigue siendo la estrategia más efectiva para combatir las desigualdades entre los hombres y entre los pueblos y para incrementar la seguridad. La promoción de los derechos humanos no será un derecho humano si estamos condenados a tener de baño un balde. No serán derechos humanos sin tener agua corriente y es un lujo bañarse.

Las infancias

-¿Cómo ve a las infancias hoy, más allá de quienes están en situación de vulnerabilidad?

-La droga vino a ponerle la guinda a la torta. Hay servicios de neonatología en el país que tienen bloqueado el 20, 30% de sus camas de Neonatología con síndrome de abstinencia a la cocaína. Nunca en mi vida yo supuse que podría pasar algo así.

-¿Cree que puede ser ese uno de los principales condicionantes del desarrollo futuro de los chicos?

-Pero por supuesto,

-¿Cómo ve el tema de la nutrición, teniendo en cuenta que usted se aboca a la desnutrición y hoy se habla más de malnutrición?

-La malnutrición aborda también el sobrepeso y la obesidad. La desnutrición es el telón de fondo del 50% de las muertes infantiles en América Latina. Y no lo digo, yo lo dice, Moisés Polak, que es 100 veces más que yo. La malnutrición se suma ahora.

Dr Abel Albino
Dr Abel Albino

Dr Abel Albino

-¿Por qué aparece la malnutrición?

-Primero porque hay sedentarismo. Cuando yo era chico venía el tiempo de la pelota, el tiempo de la bicicleta, el tiempo del volantín. Mi papá tenía una casa muy bonita en Godoy Cruz y ahí me crié y teníamos los barquitos en la sequía y estábamos todo el día en la calle corriendo, jugando, brincando todo el día. Ahora el chico está con mucho sedentarismo, un poco por seguridad, otro poco por la atracción irrefrenable que hay hacia las pantallas en los chicos que los cautiva, los secuestra la pantalla. Entonces están en una vida sedentaria.

-¿La malnutrición podría ser considerada un problema mucho más amplio y complejo, teniendo en cuenta que atraviesa a distintos sectores socioeconómicos?

-Sin duda que sí. Y tenemos el sedentarismo y el exceso de hidratos de carbono, pero hay otro cuento más. Cuando usted gasta más del 35% de sus ingresos en comida está en problemas. En Estados Unidos se gasta el 16% y en América Latina el 64%. Estamos en problemas, porque no puede vivir usted, no puede irse de vacaciones, no puede comprarse ropa, no puede comprarse una casa, no se puede comprar una autito, no puede evolucionar cuando usted gasta mucho en comida. Gasta en eso al final, nada más.

Segunda cosa. Cuando un chico no come proteínas, que es lo importante, lo caro es la proteína. Lo caro es cuando usted va a la carnicería, entonces va y compra harina, arroz, fideos, garbanzos, todo eso está más o menos bien. Cuando va a la carnicería y no puede, cuando tiene que comprar los paquetes de leche, ahí se pone difícil la cosa. Entonces, el chico al no consumir proteína le pone el freno de mano al crecimiento. Otra cosa, el exceso de hidratos de carbono, hay 250 hidratos de carbono, pero hay cuatro grasas no más. Y de las cuatro tres consumimos.

Ping pong con el doctor Abel Albino

-¿Algo pendiente en su vida? Terminar con la desnutrición infantil en Argentina comenzando por Mendoza y luego extendernos al resto de América Latina y el mundo. Lo estamos haciendo, vamos camino a eso. Nunca pensé que íbamos a hacer tanto, nunca, jamás pensé.

-¿Algo de lo que se arrepienta? De no haber empezado antes.

-¿Un sueño? Ese. El mismo.

-¿Un lugar favorito? El mar. Me encanta el mar.

-¿Su comida favorita? El jamón crudo, el ojo de bife, con papa frita y huevo frito. Me gusta también el espagueti con putanesca.

-¿Alguien que admire? El profesor Monckeberg de Chile.

-¿Algo que disfrute mucho? Leer. Historia, me encanta. Felix Luna, me encanta. Historias de médicos.

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