5 de abril de 2026 - 08:00

Fundación Conin, entre la crisis y la solidaridad de los mendocinos

La ONG necesita del aporte de voluntarios para reabrir el único centro para tratar casos graves de desnutrición infantil. Cómo ayudar.

La Fundación Conin trabaja desde hace más de tres décadas en la prevención y tratamiento de la desnutrición infantil. Aunque su tarea comenzó hace 33 años, el hospital de tratamiento nutricional funcionó durante 25, hasta su cierre hace seis meses por falta de recursos.

Antes de la creación del hospital, Conin desarrolló una red de centros de prevención. “Primero hicimos los centros de prevención, que son muy baratos, muy prácticos y un invento nuestro”, explicó Abel Albino, fundador de la institución. Actualmente, la fundación cuenta con 115 centros en Argentina y otros 13 en el exterior, en países como Paraguay, Perú, Guatemala, Ecuador, Venezuela y Gambia, en África.

Durante los últimos días, Conin inició una campaña de recolección de socios con un único objetivo: lograr reabrir su hospital, lo que -está demostrado- haría más abarcativo su trabajo.

El hospital fue pensado para atender a los niños con cuadros severos de desnutrición, aquellos que no pueden ser contenidos únicamente desde la prevención o el seguimiento ambulatorio.

“A pesar de toda la prevención que uno haga, siempre hay chicos que llegan graves. Para ellos está el hospital”, resumió Albino.

FE6IP4QHNFH6HOXSI7HNQU2OEQ.JPG?quality=75&smart=true&auth=cd87fa6391e2dde2fb6c47ab360ff40d336f6a33c646533afd5738868496506f&width=980&height=640

Según detalló, en esos 25 años pasaron por ese espacio cerca de 3.000 niños con cuadros graves, en su mayoría con desnutrición de tercer grado (déficit de peso superior a 40%).

“Devolvimos 2.999. Se nos murió un solo chico en 25 años”, aseguró. Y comparó ese dato con la mortalidad que suele asociarse a estos cuadros: “Se sabe que el desnutrido grave tiene una mortalidad del 28%”, explicó, al tiempo que resaltó que ese resultado es consecuencia directa del trabajo del equipo:

Desde Conin remarcaron que el hospital cumplía una función específica dentro del sistema de salud. Según explicó Albino, los niños con desnutrición severa son pacientes especialmente vulnerables, con las defensas muy bajas, por lo que una internación en un hospital general puede exponerlos a infecciones y complicaciones mayores. Es por eso que, sostienen, el cierre no implica solo la pérdida de camas, sino también de un dispositivo especializado.

El reclamo por la falta de financiamiento

A pesar de que Conin mantiene desde hace años un convenio con la Provincia, Albino advirtió que los montos que reciben resultan insuficientes para sostener el funcionamiento del hospital. "Nos pagan 2.000 o 2.500 pesos por consulta. Un café vale 5.000 o 6.000 pesos. O sea, nos pagan menos que la mitad de un café”, graficó.

rCv0qd12kFWBOIT

El médico aseguró que el valor no se actualiza desde hace años y que la situación económica terminó por volver inviable el sostenimiento del centro de tratamiento. “La verdad es que yo soy grande y estoy un poco cansado del maltrato”, expresó.

A esa situación se sumó, según explicó, la caída de aportes privados que durante años ayudaron a sostener parte del funcionamiento del hospital. Por eso, lanzó un nuevo pedido de ayuda a la comunidad para poder recuperar el centro de tratamiento y sostener a los profesionales que allí trabajan.

Un equipo de 40 personas para sostener el tratamiento

El funcionamiento del hospital requiere personal especializado y seguimiento constante. Según explicó Albino, para atender adecuadamente a los niños internados se necesita una estructura compleja.

“Hay que tener una enfermera cada cuatro chicos, y eso es mucho personal. A su vez hay que tener fonoaudióloga, nutricionista, psicopedagogas, kinesiólogos, pediatras”, enumeró. En total, el equipo está integrado por unas 40 personas.

image

Aun así, remarcó que el costo diario por paciente sigue siendo bajo en comparación con otros centros de salud. “No llega a 32 dólares al día. Es bajo comparativamente hablando. Los hospitales son caros por el equipamiento y el personal, pero nosotros tenemos muy poco equipamiento y solo el personal estrictamente necesario”, sostuvo.

Y agregó que, incluso con ese costo, el centro resulta mucho más económico que una internación hospitalaria convencional: “La cama de un hospital puede costar 300, 400, 500 o hasta 1.500 dólares por día, según el servicio. En cambio, aquí vale 30 dólares”.

Más allá de esa estructura mínima, el hospital llegó a sostener una planta más amplia de trabajadores entre profesionales de la salud, personal técnico y administrativo. Tras el cierre, parte de ese equipo quedó afectado por la interrupción de las actividades, mientras la fundación intenta reunir fondos para reactivar el servicio.

Cómo era el hospital y cómo funciona el modelo de atención

En el hospital de Conin podían permanecer internados hasta 32 niños junto a sus madres. Ese acompañamiento no es casual: forma parte central del tratamiento.

“El niño se interna con su mamá, porque mientras el chico se recupera, nosotros trabajamos con la madre para que no vuelva a internarse, para que ella salga capacitada”, explicó. “El niño se interna con su mamá, porque mientras el chico se recupera, nosotros trabajamos con la madre para que no vuelva a internarse, para que ella salga capacitada”, explicó.

image

Albino remarcó que la desnutrición no puede abordarse como una enfermedad aguda, sino como una problemática crónica que requiere seguimiento, educación y contención.

Por eso, además del tratamiento médico, el abordaje incluye distintas áreas de formación y acompañamiento para las familias: educación nutricional, lactancia materna, estimulación temprana, jardín maternal, escuela de padres, asistencia alimentaria complementaria, inmunizaciones, alfabetización y capacitación en oficios, entre otras.

La infraestructura también fue pensada para ese abordaje integral. El edificio nuevo, inaugurado después de la pandemia, fue diseñado específicamente para la recuperación nutricional infantil. Tiene 16 habitaciones dobles, consultorios, salas de estimulación temprana, comedor, lactario, cocina, oficinas y sala de reuniones.

Un cierre que vuelve a encender la alarma

La crisis del hospital no es nueva. El año pasado ya se había realizado una campaña para evitar su cierre. Pero, la falta de recursos terminó imponiéndose.

No queríamos cerrar, pero finalmente cerramos”, reconoció.

El hospital dejó de funcionar hace seis meses. Desde entonces, los niños que antes eran internados debieron continuar su tratamiento bajo modalidad ambulatoria, en sus hogares.

“Los chicos siguen llegando. Y entonces los atendemos en sus casas y eso es complejo, porque van los autitos de Conin ida y vuelta todo el santo día cubriendo ángulos, cuando podríamos estar en el hospital y estarían mucho mejor tratados y mejor controlados”, explicó.

Pese al desgaste y al golpe que implicó el cierre, Albino aseguró que ahora decidió intentar reactivarlo. “Ya pensé: tengo que seguir atendiendo a estos chicos. Mientras haya un chico con problemas, sea del tipo que sea, Conin tiene que estar abierto”.

En esa línea, lanzó un pedido concreto a la comunidad: conseguir una base de nuevos socios que permita generar un sostén económico estable para volver a abrir el hospital.

Un llamado a la comunidad

En medio de la crisis, la campaña para reunir fondos ya empezó a mostrar algunas señales de apoyo. “Esta mañana ya había 100 nuevos socios. A un promedio de 20.000 pesos, es fantástico. Y permanentemente está sonando el teléfono”, contó esta semana.

Para Albino, ese acompañamiento no solo representa un alivio económico, sino también un respaldo simbólico. “Nos da esa posibilidad de ver que mucha gente nos respeta, nos quiere y nos considera”, resume.

“Los gobiernos, junto con las organizaciones no gubernamentales, el empresariado, las escuelas, los colegios, las universidades, las religiones y la comunidad toda, todos juntos trabajando como hermanos, con una finalidad: hacer que cada niño pueda desplegar su potencial genético y tener, el día de mañana, realmente igualdad de oportunidades”, resumió con esperanza.

Prevención y tratamiento, en simultáneo

El trabajo de Conin no se limita al hospital. Junto al centro de tratamiento funciona también el centro de prevención, que continúa activo. Allí se atienden los casos leves y moderados de forma ambulatoria, mientras que los cuadros graves son internados.

image

Ese esquema sigue en funcionamiento en el área preventiva, pero el hospital continúa cerrado. “El centro de prevención sigue bien. El que está en crisis es el hospital, que es el más difícil de mantener”, señaló.

El centro de tratamiento tenía alcance nacional. Hasta su cierre, recibía derivaciones desde distintos puntos del país a través de la red de centros de prevención de Conin.

ox4gGIXpnbh95VO

La desnutrición infantil y sus consecuencias

Más allá de la urgencia económica, el reclamo de Conin vuelve a poner sobre la mesa un problema estructural: la desnutrición infantil y sus efectos a largo plazo.

La evidencia científica sostiene que la desnutrición temprana puede afectar el desarrollo cognitivo, neurológico y del aprendizaje, especialmente durante la gestación y la primera infancia.

La desnutrición no es un problema aislado ni individual. Sus consecuencias impactan en toda la sociedad. El desarrollo de un país depende en gran parte de su capital humano. Por eso, garantizar condiciones adecuadas de nutrición, cuidado y desarrollo en la infancia no solo mejora la calidad de vida de cada familia, sino que también condiciona el futuro colectivo.

Cómo colaborar

Quienes quieran realizar una donación pueden hacerlo a través de Mercado Pago con el alias: fundacionconin

También se puede colaborar a través del sitio oficial de la organización: conin.org.ar, donde figuran las distintas vías de aporte.

LAS MAS LEIDAS