Adultos mayores: un estudio revela que la cirugía de cataratas previene la demencia

A partir de que un adulto mayor se opera de cataratas y recupera la visión, por lo general, se registran cambios positivos, que tienen que ver con el estado de ánimo, la sociabilidad y la posibilidad de recuperar independencia. Foto:  123RF
A partir de que un adulto mayor se opera de cataratas y recupera la visión, por lo general, se registran cambios positivos, que tienen que ver con el estado de ánimo, la sociabilidad y la posibilidad de recuperar independencia. Foto: 123RF

Una investigación publicada en la revista JAMA Internal Medicine determinó que la operación de cataratas disminuye las chances de padecer demencia, al tiempo que reactiva circuitos neuronales asociados al buen ánimo, la sociabilidad y la capacidad de autonomía.

Al margen de las afecciones que puedan surgir, con el paso de los años los ojos sufren un desgaste natural, que con el tiempo provoca la pérdida de transparencia del cristalino y una enfermedad que se conoce como cataratas.

El cristalino tiene la función de enfocar las imágenes percibidas -con el fin de ver correctamente- en una especie de pantalla fotoeléctrica llamada retina, ubicada en el fondo del ojo. A su vez, la retina condensará la información eléctrica y la distribuirá hacia las áreas visuales del cerebro, en donde realmente ocurre el proceso visual, dándole sentido a la percepción.

Lo que se ve, se procesa mentalmente y luego va formando parte de la realidad: imágenes que se acumulan a lo largo de toda la vida, que se almacenan y forman recuerdos, que estimulan la evocación de pensamientos, y otras que producen reacciones y nos llevan a tomar decisiones.

En síntesis, el sentido de la visión guía, de una forma u otra, las acciones del presente de toda persona. En tanto, quienes han perdido la visión a temprana edad o nunca han tenido esta capacidad, desarrollan mecanismos compensatorios en el resto de los sentidos en el cerebro.

“Reactivar la visión significa movilizar múltiples circuitos neuronales cerebrales y, entre muchos avances, una percepción mejorada de obstáculos cotidianos, como una baldosa floja.”

Ahora bien, cuando hay una disminución de la visión en un adulto mayor, estos mecanismos compensatorios, que son cerebrales, son más lentos e incluso nulos, en algunos casos. Por eso, resulta lógico pensar que, si un adulto mayor va perdiendo la visión, también tendrá una alteración de su estado mental y, por ende, de su calidad de vida. Los años no vienen solos y es normal que los ojos atraviesen problemas relacionados con la edad. Y si bien las cataratas son reversibles en su totalidad, aún es grande el porcentaje de personas, en todo el mundo, que quedan ciegas a causa de esta patología.

Recientemente, se conoció el resultado de un interesante estudio publicado en diciembre de 2021, en la prestigiosa revista JAMA Internal Medicine. Los autores concluyeron que la cirugía de cataratas se asoció con tener un menor riesgo de desarrollar demencia relacionada con la edad. En este trabajo, resaltaron que esto podría tener una relevancia clínica muy importante para el cuidado médico de los adultos mayores y la salud mental, más allá de la función visual.

La importancia de esta noticia quizás ha pasado desapercibida, no solo en los ámbitos académicos de clínica médica y de gerontología, sino también en oftalmología. Es que, de hecho, para los médicos oftalmólogos es casi normal asociar que una vez que un adulto mayor se opera de cataratas y recupera la visión, tiene cambios mentales, expresados por su estado de ánimo, sociabilidad y capacidad de recuperar independencia para la realización de ciertas tareas.

Es algo que el médico oftalmólogo observa en los postoperatorios y que también comentan los familiares sobre los cambios de la vida tras la intervención. Es que, justamente, en el momento de la vida donde la mayoría de las funciones físicas y mentales comienzan a decaer, mantener y restaurar la capacidad visual permite retroalimentar positivamente muchas actividades cotidianas.

Reactivar la visión significa movilizar múltiples circuitos neuronales cerebrales y, entre muchos avances, una percepción mejorada de obstáculos cotidianos, como una baldosa floja.

Asimismo, en momentos de postpandemia, la visión en un adulto mayor es sinónimo de conexión con el medio externo. Sea para diversión y distracción, para comunicarse mediante redes sociales o para poder ser atendido y cuidar su salud mediante teleconsultas.

La medicina de la “superespecialización” siempre termina encontrando conexiones asombrosas en el organismo. Gracias a ella, los expertos ahora tenemos mucho más en cuenta que, si un aspecto de la salud decae, probablemente se produzca un efecto dominó que, a mayor o menor velocidad, hará declinar otras funciones, afectando calidad o expectativa de vida.

El artículo de la revista JAMA aporta una importante evidencia científica para revalorizar el rol de la visión en los adultos mayores y prevenir la demencia relacionada con la edad. Por lo tanto, insistimos en la importancia del control oftalmológico de todas las personas, pero especialmente de aquellas que han superado el medio siglo de vida.

*Médico oftalmólogo, Jefe de trasplante de córnea en Clínica Nano. drbianchigerman@gmail.com Contenido exclusivo de Rumbos.

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