El universo continúa expandiéndose a un ritmo cada vez más acelerado y la energía oscura sigue siendo la principal explicación para ese fenómeno. Ese es el descubrimiento de un nuevo estudio internacional que salió al cruce de una investigación publicada en 2025 que había puesto en duda uno de los pilares de la cosmología moderna.
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La controversia comenzó cuando un grupo de investigadores sugirió que la expansión acelerada del universo podría estar desacelerándose. La hipótesis cuestionaba décadas de observaciones astronómicas y la existencia misma de la energía oscura como fuerza dominante en la evolución cósmica. Sin embargo, una nueva investigación asegura que las evidencias continúan respaldando el modelo cosmológico aceptado por la mayoría de la comunidad científica.
El hallazgo que cambió la forma de entender el universo
Desde la formulación de la teoría del Big Bang, los astrónomos saben que el universo se encuentra en expansión. Sin embargo, en 1998 se produjo un descubrimiento inesperado: ese crecimiento no solo continuaba, sino que además se aceleraba.
La explicación más aceptada fue la existencia de una fuerza invisible denominada energía oscura, responsable de impulsar la expansión a velocidades cada vez mayores.
Actualmente, los modelos cosmológicos estiman que la energía oscura constituye cerca del 68 % del universo. El resto estaría compuesto por materia oscura, con aproximadamente un 27 %, y materia ordinaria, que representa apenas un 5 % del total.
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El estudio que generó la polémica
En 2025, un grupo de investigadores planteó una interpretación diferente de los datos disponibles. Según sus conclusiones, la energía oscura podría estar perdiendo intensidad y la aceleración cósmica no sería tan clara como se creía.
Además, los científicos propusieron que las mediciones realizadas mediante supernovas debían recalibrarse teniendo en cuenta la edad de las estrellas que explotan antes de convertirse en estos fenómenos luminosos. De acuerdo con esa hipótesis, el denominado "efecto de la edad" podría alterar significativamente los cálculos utilizados para medir la expansión del universo.
Cómo se mide el crecimiento del cosmos
Para estudiar la evolución del universo, los astrónomos utilizan principalmente las supernovas de tipo Ia. Estas explosiones estelares ocurren cuando determinadas estrellas llegan al final de su ciclo de vida y liberan enormes cantidades de energía. Debido a que presentan una luminosidad muy similar entre sí, funcionan como referencias extremadamente precisas para calcular distancias astronómicas.
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Al comparar el brillo observado desde la Tierra con el brillo real que poseen estas explosiones, los investigadores pueden determinar qué tan lejos se encuentran. Además, como la luz tarda millones o incluso miles de millones de años en viajar por el espacio, observar objetos distantes equivale a mirar distintas etapas del pasado del universo.