2 de agosto de 2026 - 10:51

Hallan en el Océano Pacífico un barco japonés con más de 1.000 cadáveres

El barco, llamado Hfuku Maru, se hundió en 1944 con prisioneros a bordo. Un documento japonés olvidado durante décadas permitió finalmente ubicar los restos.

El buque japonés que se hundió en 1944 transportando más de mil prisioneros de guerra fue finalmente localizado en el fondo del océano frente a las costas de Filipinas. El hallazgo, confirmado por la Fundación Hellships Memorial, resuelve uno de los misterios más persistentes sobre los llamados "hellships" o "barcos infierno" que Japón usó durante la Segunda Guerra Mundial.

El barco, llamado Hfuku Maru, fue hallado frente a la costa oeste de Luzón, la isla principal de Filipinas, a una profundidad de aproximadamente 50 metros. Los restos fueron identificados mediante un proceso que combinó investigación de archivos históricos, cartografía por sonar y confirmación visual directa a través de buceo técnico.

Una tragedia que empezó con un ataque a ciegas

El naufragio ocurrió el 21 de septiembre de 1944. El buque transportaba 1.289 prisioneros británicos y holandeses como parte de un convoy que zarpaba desde Manila hacia Japón. Fue alcanzado por bombas y torpedos de aviones estadounidenses, que no tenían forma de saber que estaba transportando prisioneros de guerra: las naves japonesas de este tipo no llevaban ninguna identificación visual que las distinguiera de un buque de carga o transporte militar convencional.

Muchos de los prisioneros que murieron cuando el barco se hundió habían trabajado previamente en la infame Vía Férrea de la Muerte entre Birmania y Tailandia, una de las obras de construcción forzada más letales de todo el conflicto. El Hfuku Maru se partió en tres secciones al hundirse, consistente con los reportes de la época de guerra y los relatos de sobrevivientes.

Cómo lograron encontrarlo después de más de 80 años

Durante décadas, la ubicación exacta del naufragio se mantuvo como un misterio, probablemente porque los investigadores se guiaban por registros estadounidenses incorrectos que los llevaban a buscar demasiado al norte del lugar.

El punto de inflexión llegó en 2025, cuando el investigador John Duresky, colaborador de la Fundación Hellships Memorial, encontró un documento japonés digitalizado que nadie había examinado con atención hasta ese momento.

  • Ese documento, escrito por oficiales a bordo del buque insignia del convoy, detallaba una línea de tiempo y un mapa del ataque y especificaba que el Hfuku Maru era el segundo barco de la formación en ser alcanzado, partiéndose en dos.
  • Cruzando esa información con el reporte de acción del USS Bunker Hill, el equipo concluyó que los restos debían estar a más de 50 kilómetros al sur del área donde los historiadores habían buscado hasta entonces.
  • Randy Anderson, fundador de la Fundación Hellships Memorial y oficial retirado de la Marina de Estados Unidos, describió el hallazgo del documento como decisivo: "quedamos absolutamente estupefactos al descubrir que fuentes japonesas tenían información sobre dónde se atacó al convoy y qué barcos fueron alcanzados: era una pista definitiva."
  • Con esas nuevas coordenadas, un equipo conformado por Josh Gates, el especialista en imágenes submarinas Evan Kovacs y el arqueólogo marítimo Calvin Mires desplegó equipos de sonar frente a la provincia de Zambales.

Qué sigue después del hallazgo

El sitio del naufragio será designado tumba de guerra y monumento conmemorativo en honor a las víctimas. El descubrimiento se logró con el apoyo de la Agencia de Patrimonio Cultural de los Países Bajos y el Discovery Channel, que transmitió la investigación en el programa Expedition Unknown.

La Fundación Hellships Memorial ahora trabajará para localizar a las familias de las víctimas. El equipo también está organizando la difusión pública de documentos, incluyendo escaneos de sonar e imágenes de la expedición, y avanza en el registro del reconocimiento oficial del sitio a través de canales diplomáticos.

Encontrar el Hfuku Maru después de 82 años no fue un golpe de suerte: fue el resultado de volver a mirar con atención un documento japonés que había pasado desapercibido durante décadas, cruzarlo con registros estadounidenses y después buscar en un área completamente distinta a la que los historiadores habían investigado durante años.

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