1 de agosto de 2026 - 08:35

Descubrieron una cueva donde cabe un edificio de 40 pisos: tiene selva, río y nubes en su interior

Un colapso en el techo de caliza permitió que la luz solar creara una selva interna de bambú y nubes permanentes en el corazón de una montaña vietnamita.

En el Parque Nacional Phong Nha-K Bàng, cerca de la frontera con Laos, existe una cueva tan grande que alberga su propio microclima y un río caudaloso. Descubierta por azar en 1990, la cueva Son Doong permaneció inexplorada hasta 2009, cuando un equipo de espeleólogos confirmó que en su interior caben edificios de 40 pisos.

H Khanh caminaba por la selva de Vietnam en diciembre de 1990 en busca de madera de agar cuando una fuerte corriente de aire frío salió de una abertura en la montaña. El estruendo de un río invisible en la profundidad y el vapor que emanaba de la entrada lo disuadieron de entrar en aquel momento. Tuvieron que pasar 19 años para que un equipo de espeleólogos británicos regresara al lugar para cartografiar el sitio y confirmar sus dimensiones.

El colapso del techo y el nacimiento del Jardín del Edam

La magnitud de Son Doong no se define por su longitud total, sino por el volumen de su pasaje continuo, que superó el récord mundial previo de la cueva Deer en Borneo. Hace millones de años, el agua del río Rào Thng encontró una falla en la piedra caliza y excavó un túnel masivo bajo la montaña. Con el paso de los siglos, las secciones más débiles del techo cedieron ante el peso, creando dolinas o claraboyas naturales situadas a cientos de metros de altura sobre el suelo.

Por estas aberturas descienden columnas de luz solar que permiten el florecimiento de vida vegetal en las profundidades de la tierra. Los exploradores descubrieron una selva interna compuesta por bambú y otras especies tropicales que crecen sobre montículos de escombros. Este ecosistema subterráneo es tan denso que los científicos tuvieron que abrirse paso a través de él y lo bautizaron como el Jardín del Edam. El fenómeno meteorológico más inusual ocurre cuando el aire exterior cálido se encuentra con el frío interno, generando nubes y niebla dentro de la propia cavidad.

La cueva, integrada en el patrimonio mundial de la UNESCO, funciona hoy bajo un régimen estricto de conservación ambiental. Desde 2013 se permite el acceso a turistas, pero solo a través de un operador autorizado que gestiona aproximadamente mil permisos anuales entre los meses de enero y agosto. Para alcanzar este mundo oculto, los visitantes deben completar una travesía de varios días a través de la jungla exterior.

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