Un equipo de científicos identificó lo que describen como la "semilla" de una proteína que se cree dispara la enfermedad de Alzheimer, un descubrimiento que renueva las esperanzas de desarrollar una nueva terapia para esta enfermedad neurodegenerativa. El hallazgo se publicó en la revista científica Brain Communications y representa un momento importante para todos los que trabajan en enfermedades cognitivas.
Los especialistas ya sabían que el Alzheimer provoca una destrucción progresiva de las conexiones entre distintas regiones del cerebro y que esa destrucción se debe a la acumulación anormal de una proteína tóxica llamada beta-amiloide, que se acumula en placas y termina destruyendo las células nerviosas.
Un equipo del Centro Nacional de Neurología y Psiquiatría de Tokio identificó el descubrimiento
Por primera vez, un equipo de investigadores liderado por el Centro Nacional de Neurología y Psiquiatría (NCNP) de Tokio comprendió el fenómeno que marca el inicio de esta acumulación de proteína tóxica.
Identificaron una especie de pequeña semilla sobre la cual las proteínas se acumulan lentamente y a ese germen lo llamaron "beta-amiloide Pico 1" (Peak 1 amyloid beta).
El estudio, titulado "Especies solubles de beta-amiloide de alto peso molecular derivadas de cerebros cargados de amiloide-beta inducen beta-amiloidosis cerebral", cuenta con Mayu Kashiwagi-Hakozaki, Hirokazu Uchigami y Yasushi Naka como autores que contribuyeron por igual al trabajo.
Cómo lo descubrieron: primero en ratones, después en cerebros humanos
- Para rastrear el origen de la enfermedad, los investigadores trabajaron con ratones modificados genéticamente para producir proteínas más tóxicas en sus cerebros. Sin embargo, no todos los ratones sufrieron una acumulación anormal de estas proteínas, ni todos desarrollaron deterioro cognitivo.
- El fenómeno solo se observó en ciertos animales y así el equipo pudo identificar, en esos especímenes específicos, la presencia de este germen particular que causa las placas seniles.
- Después de esa observación en ratones, los investigadores realizaron autopsias a cerebros de personas fallecidas con Alzheimer, usando tejido cerebral de seis pacientes con Alzheimer confirmado patológicamente y cinco controles sin demencia, provistos por el Centro de Investigación de Alzheimer de Massachusetts. Y encontraron la misma sustancia, el mismo germen, en esos cerebros humanos. De esa manera confirmaron su papel fundamental en el inicio de la enfermedad.
Por qué este hallazgo puede cambiar el enfoque de los tratamientos
El cambio no va a ser inmediato para los pacientes, pero este descubrimiento va a permitir a científicos y laboratorios trabajar en nuevos tratamientos con un enfoque distinto al actual.
Hoy, los medicamentos que se administran a los pacientes tienen como objetivo principal eliminar o reducir las placas de proteína tóxica ya formadas, que son las que destruyen las conexiones cerebrales. Es decir, actúan sobre el problema una vez que ya está instalado.
Durante años, la investigación sobre Alzheimer se concentró en cómo eliminar las placas de proteína tóxica una vez que ya se formaron. El hallazgo del equipo del Centro Nacional de Neurología y Psiquiatría de Tokio propone un cambio de enfoque: identificar y bloquear la semilla que dispara todo el proceso, hasta 20 años antes de que aparezcan los primeros síntomas.