29 de julio de 2026 - 17:30

Científicos crean el código QR más pequeño del mundo: es invisible al ojo humano y podría revolucionar el almacenamiento de datos

Científicos desarrollaron un código QR de apenas 1,98 micrómetros cuadrados, un tamaño menor que el de muchas bacterias.

Un equipo de científicos logró fabricar el código QR más pequeño del mundo, una estructura microscópica tan diminuta que resulta completamente invisible para el ojo humano y solo puede observarse mediante un microscopio electrónico. El código ocupa una superficie de apenas 1,98 micrómetros cuadrados, inferior al tamaño de muchas bacterias.

Sin embargo, el verdadero valor del desarrollo va mucho más allá de la miniaturización. La tecnología demuestra que es posible almacenar información en materiales cerámicos altamente resistentes, con el potencial de conservar datos durante siglos o incluso milenios sin necesidad de suministro eléctrico.

Un código QR más pequeño que una bacteria

El nuevo código QR representa uno de los mayores avances en miniaturización de estructuras funcionales. Cada uno de sus píxeles mide 49 nanómetros, aproximadamente diez veces menos que la longitud de onda de la luz visible. Debido a ello, ni el ojo humano ni los microscopios ópticos convencionales pueden distinguir su patrón.

Solo un microscopio electrónico, capaz de alcanzar resoluciones mucho más elevadas, permite visualizar y leer correctamente la información almacenada. Los investigadores demostraron públicamente que el código podía escanearse y descodificarse, requisito indispensable para validar el récord.

El mayor desafío no era hacerlo pequeño

Reducir el tamaño de una estructura hasta dimensiones nanométricas ya es posible gracias a diversas técnicas de fabricación. El verdadero reto consistía en garantizar que esa información permaneciera estable con el paso del tiempo.

A escalas tan pequeñas, los materiales pueden sufrir desplazamientos atómicos, reorganizaciones internas o procesos de difusión que alteran los patrones grabados y terminan deteriorando los datos. Por ese motivo, el equipo centró gran parte del desarrollo en conseguir un soporte capaz de mantener intacta la información durante largos períodos.

Por qué eligieron un material cerámico

Para fabricar el código QR, los investigadores utilizaron una película ultrafina de material cerámico.

Este tipo de materiales se emplea habitualmente como recubrimiento en herramientas industriales de alto rendimiento debido a su elevada resistencia al desgaste, las altas temperaturas y otras condiciones extremas. Esa estabilidad convierte a las cerámicas en candidatas ideales para almacenar información durante décadas o incluso siglos sin degradarse.

Cómo se fabrica un QR de tamaño nanométrico

El proceso se realizó mediante una técnica conocida como haz de iones focalizado. Este sistema permite grabar materiales con una precisión extraordinaria, modificando superficies a escalas de apenas unas decenas de nanómetros.

Gracias a esta herramienta, los investigadores esculpieron directamente el patrón del código QR sobre la capa cerámica, creando una matriz microscópica perfectamente definida. Aunque permanece invisible bajo iluminación convencional, el contraste generado durante el grabado permite leerlo claramente con un microscopio electrónico.

Una enorme capacidad de almacenamiento

Además del récord de miniaturización, el trabajo pone de manifiesto el potencial de esta tecnología para almacenar grandes cantidades de información. Los investigadores estiman que, utilizando este mismo método, una superficie equivalente al tamaño de una hoja A4 podría albergar más de 2 terabytes de datos.

A diferencia de los discos duros o las memorias electrónicas, estos soportes cerámicos no requieren energía para conservar la información una vez grabada.

Una alternativa para preservar información durante siglos

El desarrollo plantea un enfoque completamente diferente al almacenamiento digital convencional. Actualmente, los discos magnéticos, memorias de estado sólido y otros dispositivos requieren mantenimiento periódico, migración de datos y un suministro constante de energía para garantizar la disponibilidad de la información.

LAS MAS LEIDAS