Llegar a casa a la noche con hambre y pocas ganas de cocinar es una escena bastante común. Después de un día largo de trabajo, estudio o actividades, la cena suele resolverse con lo primero que aparece en la heladera. Sin embargo, con algunos ingredientes simples se pueden preparar platos rápidos, livianos y sin harinas en apenas unos minutos.
La clave está en elegir preparaciones prácticas que no requieran demasiados pasos ni largas cocciones. Los huevos, las verduras, el queso o el atún suelen ser aliados perfectos para este tipo de comidas: aportan proteínas, sacian y permiten armar platos completos sin necesidad de usar harinas o masas.
Además, muchas de estas recetas se preparan en una sola sartén o en pocos minutos al horno, lo que también simplifica la limpieza posterior. Con un poco de organización y algunos básicos en la heladera, es posible tener una cena casera lista en menos de diez minutos.