En casi todas las casas hay, en algún cajón o caja olvidada, un mouse viejo: dejó de funcionar, se rompió el cable, fue reemplazado por uno inalámbrico o simplemente quedó obsoleto. Muchas veces no se sabe qué hacer con ese pequeño dispositivo y termina acumulando polvo, pero es realmente un tesoro en casa.
Sin embargo, un mouse viejo es una mina de materiales reutilizables y puede transformarse en objetos útiles, decorativos o educativos con muy poco esfuerzo.
Reciclar este tipo de residuos electrónicos es clave. Los mouse contienen plástico, metal y componentes que no deberían descartarse sin más. Reutilizarlos en casa es una forma sencilla de reducir basura tecnológica y, al mismo tiempo, darles una segunda vida creativa.
Los residuos electrónicos crecen año a año y son difíciles de degradar. Un mouse puede tardar décadas en descomponerse y, además, contiene piezas que pueden reutilizarse o resignificarse. Al reciclarlo en casa, evitás que termine contaminando y aprovechás materiales que ya están pagos.
mouse
Para esta ingeniosa idea hecha en casa, podrás utilizar cualquier tipo de mouse.
WEB
Idea principal: transformar un mouse viejo en un organizador de escritorio
Una de las opciones más prácticas es convertirlo en un pequeño organizador para auriculares, cables, clips o pendrives. Su forma ergonómica lo hace perfecto para este nuevo uso.
Materiales necesarios
Un mouse viejo, roto o sin uso
Destornillador chico (generalmente tipo estrella)
Alcohol y trapo
Cúter o tijera resistente
Pegamento fuerte o silicona caliente
Lija fina (opcional)
Pintura acrílica o en aerosol (opcional)
Ganchitos, imanes o clips (según el uso que elijas)
mouse reciclado
Paso a paso para reciclar el mouse
Desarmar el mouse Dalo vuelta y buscá los tornillos, que suelen estar debajo de las patitas de goma o etiquetas. Retiralos con cuidado y separá la carcasa superior de la inferior.
Retirar los componentes internos Sacá la plaqueta, el sensor, el cable y las rueditas internas. Estas piezas pueden guardarse para otros proyectos o llevarse a un punto de reciclaje electrónico.
Limpiar la carcasa Lavá o limpiá bien las dos partes del mouse con alcohol y un trapo. Es importante eliminar grasa, polvo o restos de uso para que el nuevo objeto quede prolijo.
Elegir qué parte usar Para un organizador, generalmente se utiliza la carcasa superior, que es la más estética. La parte inferior puede reciclarse para otros proyectos o descartarse correctamente.
Acondicionar el interior Si el interior tiene rebordes, podés lijarlos suavemente o cortarlos con cúter para lograr una cavidad más limpia y pareja.
Personalizar (opcional) Podés pintar el mouse por fuera con acrílico o aerosol, dejarlo secar bien o decorarlo con vinilo, tela o marcadores indelebles.
Convertirlo en organizador Pegá un imán en la base para que se adhiera a una superficie metálica, o simplemente usalo apoyado sobre el escritorio para guardar auriculares enrollados, cables USB, adaptadores o clips.
Otras formas creativas de reciclar un mouse
-Soporte para auriculares
Pegando un gancho pequeño en la parte trasera, el mouse se transforma en un soporte de pared para colgar auriculares livianos.
-Pisapapeles original
Si le agregás peso por dentro (tuercas o piedritas), se convierte en un pisapapeles ideal para el escritorio.
-Juguete o proyecto educativo
Para chicos, desarmar un mouse permite aprender cómo funciona la tecnología por dentro, identificar piezas y fomentar la curiosidad.
-Decoración industrial
Pintado de un solo color o con acabado metálico, puede usarse como objeto decorativo en escritorios modernos.
-Contenedor para pendrives
Su tamaño es ideal para guardar memorias USB y evitar que se pierdan.