22 de julio de 2026 - 22:00

Qué es y cómo se manifiesta la "depresión de invierno": un fenómeno global que afecta a millones de personas todos los años

Aunque la forma más frecuente ocurre durante los meses de otoño e invierno, también existe una variante menos común que se manifiesta en primavera o verano.

Con la llegada del otoño y el invierno, muchas personas experimentan una disminución del estado de ánimo, menos energía o una mayor necesidad de dormir. En la mayoría de los casos se trata de una reacción pasajera, pero cuando estos cambios son intensos y se repiten todos los años, podrían indicar la presencia del trastorno afectivo estacional (TAE).

¿Qué es el trastorno afectivo estacional?

El trastorno afectivo estacional es una forma de depresión caracterizada por un patrón estacional recurrente. Sus síntomas suelen durar entre cuatro y cinco meses al año y afectan el estado de ánimo, la energía, el sueño, el apetito y la capacidad para realizar las actividades cotidianas.

La variante más habitual comienza a finales del otoño o principios del invierno y mejora con la llegada de la primavera, cuando aumentan las horas de luz natural.

Síntomas más comunes

Al igual que otros tipos de depresión, este trastorno puede provocar:

  • Tristeza persistente durante gran parte del día.
  • Sensación de vacío o desesperanza.
  • Irritabilidad o frustración.
  • Pérdida de interés por actividades que antes resultaban placenteras.
  • Fatiga constante y falta de energía.
  • Dificultad para concentrarse o tomar decisiones.
  • Cambios en el apetito y el peso.
  • Dolores físicos sin una causa médica evidente.
  • Pensamientos relacionados con la muerte o el suicidio.

No todas las personas presentan todos estos síntomas, y su intensidad puede variar.

Cómo se manifiesta en invierno

El trastorno afectivo estacional de patrón invernal suele presentar algunas características particulares, entre ellas:

  • Dormir más de lo habitual.
  • Cansancio permanente.
  • Antojos frecuentes de alimentos ricos en carbohidratos.
  • Aumento de peso.
  • Necesidad de aislarse socialmente.
  • Sensación de falta de motivación para realizar actividades diarias.

Estos síntomas suelen mejorar de manera gradual cuando aumentan las horas de luz solar.

Cómo se manifiesta en verano

La variante de verano presenta un cuadro diferente.

Las personas afectadas pueden experimentar:

  • Insomnio.
  • Disminución del apetito.
  • Pérdida de peso.
  • Ansiedad.
  • Inquietud.
  • Irritabilidad.
  • En algunos casos, conductas más impulsivas o agresivas.

Aunque es menos frecuente, también requiere evaluación y tratamiento.

¿Quiénes tienen mayor riesgo?

El trastorno afectivo estacional puede afectar a cualquier persona, aunque existen algunos grupos con mayor predisposición.

Es más frecuente en:

  • Mujeres.
  • Adultos jóvenes.
  • Personas con antecedentes de depresión o trastorno bipolar.
  • Quienes tienen familiares con enfermedades mentales.
  • Habitantes de regiones donde los inviernos presentan pocas horas de luz natural.

Los especialistas también observaron que las personas con trastornos de ansiedad, déficit de atención o trastornos de la alimentación pueden presentar un mayor riesgo.

¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico debe ser realizado por un profesional de la salud mental o un médico.

Generalmente se evalúa si los síntomas aparecen durante la misma estación durante al menos dos años consecutivos y si desaparecen cuando cambia la época del año.

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Tratamientos disponibles

El tratamiento dependerá de la intensidad de los síntomas y de las características de cada paciente.

Las principales opciones incluyen:

Fototerapia

Consiste en la exposición diaria a una lámpara de luz brillante que imita la luz solar. Es uno de los tratamientos más utilizados para el trastorno afectivo estacional de invierno y ayuda a compensar la falta de luz natural.

Psicoterapia

La terapia psicológica, especialmente la terapia cognitivo-conductual, puede ayudar a modificar pensamientos negativos, desarrollar estrategias para afrontar los cambios estacionales y reducir el riesgo de recaídas.

Suplementación con vitamina D

Cuando existe una deficiencia comprobada de vitamina D, el especialista puede recomendar suplementos como parte del tratamiento, aunque su uso dependerá de cada caso.

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