En los últimos años se volvió común escuchar un consejo doméstico que, a primera vista, puede sonar extraño: colocar una esponja húmeda dentro del microondas y encenderlo por unos segundos. Lo que parece una ocurrencia sin fundamento tiene, en realidad, varias explicaciones que combinan higiene, practicidad y hasta seguridad en la cocina.
Las esponjas son uno de los objetos más utilizados en cualquier hogar. Sirven para lavar platos, limpiar mesadas y sacar restos de comida. El problema es que, por esa misma razón, se convierten en un terreno fértil para la acumulación de bacterias.
La humedad constante, sumada a los restos de grasa y comida, genera el ambiente perfecto para la proliferación de microorganismos que, en algunos casos, pueden ser dañinos para la salud.
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Por qué es importante limpiar la esponja de lavar los platos en el microondas
Diversos estudios señalan que una esponja de cocina puede tener más bacterias que el picaporte de la puerta de un baño público. Frente a este escenario, los expertos en higiene doméstica comenzaron a recomendar métodos simples para reducir esa carga bacteriana.
Uno de los más difundidos es justamente el de humedecer la esponja y calentarla en el microondas por un corto período de tiempo. La explicación es sencilla: el microondas utiliza ondas electromagnéticas para agitar las moléculas de agua. Al hacerlo, genera calor y vapor.
Cuando la esponja está húmeda, esa humedad se transforma en vapor dentro de sus fibras, lo que eleva la temperatura y ayuda a eliminar gran parte de las bacterias presentes. No se trata de una esterilización total, pero sí de una reducción significativa de la carga microbiana.
Esto ocurre si ponés la esponja de los platos en las plantas de tu jardín. (Imagen ilustrativa / Web)
Es importante limpiar la esponja de los platos. (Imagen ilustrativa / Web)
Precauciones antes de meter la esponja en el microondas
Ahora bien, no todo es tan simple. Para que este truco funcione y, sobre todo, para que sea seguro, hay que tener en cuenta algunas precauciones.
- En primer lugar, la esponja siempre debe estar húmeda, nunca seca. Si se coloca seca en el microondas, puede quemarse o incluso generar humo.
- Lo recomendable es empaparla en agua, escurrir el exceso y luego calentarla durante uno o dos minutos, dependiendo de la potencia del aparato.
- Otra advertencia es que no todas las esponjas son aptas para este método. Aquellas que tienen partes metálicas, como fibras con lana de acero o hilos brillantes, nunca deben introducirse en el microondas, ya que pueden provocar chispas y dañar el electrodoméstico.
- Lo mismo ocurre con esponjas muy desgastadas, que corren riesgo de deshacerse por el calor.
- Además de desinfectar, este truco ofrece un beneficio extra, el vapor que libera la esponja durante el calentamiento ayuda a aflojar la grasa y los restos de comida pegados en las paredes internas del microondas.
- Después de sacar la esponja (con cuidado, porque estará muy caliente), se puede pasar por el interior y aprovechar para limpiarlo con mayor facilidad.