Expertos en psicología de la Universidad de Copenhague han determinado que los problemas de sueño en adultos jóvenes responden a una red compleja de 29 factores interconectados, invalidando la idea de que acostarse temprano es la solución definitiva. El estudio revela cómo el estrés y el tabaquismo crean ciclos que se refuerzan solos.
Los hábitos de descanso ya no pueden explicarse mediante una sola causa aislada. De acuerdo con el estudio publicado en la revista científica BMC Medicine, factores como el uso de pantallas, el consumo de tabaco y el estrés actúan en conjunto para mantener a los jóvenes de entre 18 y 40 años en un estado de fatiga persistente.
¿Cómo funciona la red de factores que boicotea el descanso nocturno?
El equipo de investigación utilizó un modelo de "bucles de retroalimentación" para visualizar cómo una conducta alimenta a la siguiente. Según explica el primer autor del estudio, Jeroen Uleman, profesor asociado en el Centro de Complejidad y Salud, el problema no es estático, sino una serie de mecanismos que mantienen viva la crisis de salud mental.
Un ejemplo dentro de esta red es el consumo de tabaco. De acuerdo con la cartografía realizada por los expertos, una persona puede fumar más para combatir el cansancio acumulado, pero la nicotina termina alterando la calidad del sueño profundo. Este déficit aumenta los síntomas depresivos, lo que a su vez dificulta el acto de conciliar el sueño por la noche, cerrando el círculo.
¿Por qué no alcanza con controlar el uso del celular?
La profesora de epidemiología Naja Hulvej Rod, coautora de la investigación, señala que enfocarse solo en factores individuales como los teléfonos inteligentes es insuficiente. "En lugar de centrarse únicamente en causas individuales, nuestro estudio muestra que hay muchos factores detrás", afirma Rod respecto a la necesidad de comprender el sistema completo para romper estas espirales.
El modelo integra variables como la actividad física, las relaciones sociales y los procesos inflamatorios en el cuerpo. De acuerdo con el análisis de los investigadores, estas 29 piezas están tan tejidas entre sí que ignorar una de ellas puede hacer que cualquier intento de mejorar la higiene del sueño sea inútil a largo plazo si no se interviene en la espiral completa.