6 de julio de 2026 - 09:40

La fruta dorada que tiene el color de la yema de huevo, sabe a dulce de leche y muy poca gente conoce

Investigadores analizan el uso de este fruto subutilizado para enriquecer aceites vegetales gracias a su alta concentración de pigmentos naturales y vitaminas.

El canistel, apodado "fruta de oro", es un fruto tropical poco conocido que destaca por su pulpa amarilla intensa y una textura cremosa similar a la yema de huevo. Aunque es común en patios de América Latina, su delicada logística de transporte ha limitado su presencia en los circuitos comerciales tradicionales.

Este fruto crece principalmente en climas cálidos y se caracteriza por una cáscara fina y un aroma suave. A diferencia de frutas dominantes como el mango o la banana, el canistel no posee una maduración estandarizada, lo que dificulta su llegada a las grandes cadenas de supermercados. Cuando alcanza su punto ideal, la pulpa adquiere una consistencia mantecosa que evoca el sabor del dulce de leche.

¿Qué sabor tiene el canistel y por qué interesa a la ciencia?

La experiencia de consumo es inusual para un producto tropical. Su pulpa es densa y presenta una sensación harinosa que recuerda a la yema de huevo cocida, pero con un perfil dulce. Este rasgo lo convierte en un insumo atractivo para preparaciones que requieren cuerpo y dulzor natural, como batidos, helados, mousses y purés para rellenos de repostería.

Más allá de su valor culinario, el canistel ha captado el interés de la comunidad científica debido a su composición química. Investigaciones recientes destacan la presencia de carotenoides, los pigmentos responsables de su coloración vibrante. Un estudio publicado en la revista Nutrition detalla cómo se ha utilizado este fruto para enriquecer aceite de coco con betacaroteno, aprovechando sus propiedades nutricionales y tecnológicas.

¿Cómo identificar el canistel maduro y cuál es su futuro?

Para el consumidor interesado en probarlo, identificar el estado de madurez es clave. El aspecto externo puede ser engañoso, ya que la cáscara mantiene su tono amarillo incluso antes de estar lista. Los indicadores de un fruto apto para el consumo incluyen una leve suavidad al tacto, un aroma discreto cerca del pedúnculo y una pulpa uniforme sin oscurecimientos excesivos.

Actualmente, el canistel es considerado una especie subutilizada. Sin embargo, el aumento de estudios sobre el aprovechamiento de variedades tropicales menos comunes está colocando a esta "fruta de oro" en el radar de ferias locales y centros de investigación alimentaria. Su potencial reside en combinar un perfil sensorial único con un alto valor biológico.

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