El arroz blanco suele prepararse con agua y sal, pero existe una técnica que puede cambiar por completo su sabor sin sumar dificultad a la receta. Según el chef Juanjo López, el secreto está en crear una base aromática antes de comenzar la cocción.
El chef Juanjo López propone un pequeño cambio para transformar el arroz blanco. En lugar de agua, recomienda usar caldo junto con ajo y laurel.
El arroz blanco suele prepararse con agua y sal, pero existe una técnica que puede cambiar por completo su sabor sin sumar dificultad a la receta. Según el chef Juanjo López, el secreto está en crear una base aromática antes de comenzar la cocción.
Con 3 dientes de ajo, 2 hojas de laurel y caldo caliente, los granos absorben el sabor desde el primer momento y el resultado es un acompañamiento mucho más sabroso.
El agua permite cocinar el arroz, pero prácticamente no le aporta sabor. En cambio, el caldo incorpora aromas, especias y condimentos que penetran en los granos durante la cocción.
De esta forma, el arroz deja de ser una simple guarnición y gana más personalidad.
El chef explica que los aromas deben desarrollarse antes de incorporar el líquido.
Antes de servir, se recomienda retirar las hojas de laurel y separar los granos con un tenedor.
Uno de los errores más frecuentes es utilizar demasiado líquido o remover constantemente durante la cocción.
La técnica de Juanjo López demuestra que no hace falta recurrir a ingredientes costosos para mejorar un plato tan cotidiano como el arroz blanco. Al reemplazar el agua por caldo y comenzar la preparación con 3 dientes de ajo y 2 hojas de laurel, el arroz incorpora aroma y sabor desde el inicio de la cocción.