A los 57 años, Jennifer Aniston se convirtió en una suerte de oráculo moderno sobre cómo transitar el paso del tiempo en Hollywood sin perder la cordura ni la vitalidad, con algunos consejos que pueden aplicarse al bienestar personal.
La reconocida actriz reveló su "método 80/20", fácil de aplicar a la vida cotidiana: "Seguimos aquí. ¿Qué otra opción hay?".
A los 57 años, Jennifer Aniston se convirtió en una suerte de oráculo moderno sobre cómo transitar el paso del tiempo en Hollywood sin perder la cordura ni la vitalidad, con algunos consejos que pueden aplicarse al bienestar personal.
En una charla con el medio Allure, la actriz de "Friends" y "The Morning Show" desarmó las estructuras de la industria y compartió su fórmula de equilibrio personal, una que no reniega del disfrute pero que abraza la disciplina mental.
Para Aniston, la clave no reside en una dieta extrema ni en una rutina de ejercicios agotadora, sino en una regla numérica que aplica a cada aspecto de su cotidianidad: el método 80/20.
"Un 80 por ciento de vida sana y el otro 20 por ciento restante es tomar un martini, comer pizza y hamburguesas y trasnochar con los amigos", confesó Aniston sobre su secreto.
Para la actriz, la salud sin placer es una ecuación incompleta: "Hay que vivir la vida. Sin restricciones, excepto las drogas duras. Se trata de encontrar el equilibrio y nosotros, con mis amigos, llevamos 30 o 35 años pasándola muy bien. Seguimos aquí. ¿Qué otra opción hay?".
Consultada sobre su enfoque respecto a la salud mental en un contexto global hostil, Jennifer fue tajante: el mundo ya es lo suficientemente cruel como para que uno sea su propio verdugo.
"Creo firmemente en no ser tan duro contigo mismo porque el mundo es tan cruel, agresivo y negativo ahora mismo. Si no podés encontrar la paz, al menos intentá aproximarte a ella", reflexionó.
La búsqueda de paz incluye rituales simples pero estrictos. La actriz medita por las mañanas y realiza estiramientos antes de dormir, aunque admite que su gran batalla actual es la "higiene del sueño", un término que confiesa detestar.
"He estado intentando con todas mis fuerzas meterme en la cama a las 10 de la noche entre semana, apagar todo y simplemente sentarme ahí y dejar que el mundo se derrumbe", explicó sobre su necesidad de desconexión total.
Uno de los puntos más potentes de sus declaraciones fue su postura frente a los prejuicios que la sociedad impone sobre la edad de las mujeres. Aniston rechaza las etiquetas y los límites preestablecidos por el calendario.
"El mundo siempre estará ahí diciéndonos qué edad tenemos y qué deberíamos hacer. ¡Pero eso es una tontería! ¿Quién pone esas reglas?", cuestionó con firmeza.
Lejos de aceptar el debilitamiento físico como una consecuencia inevitable, Jennifer instó a mantener la fuerza y la autonomía: "Podemos poner nuestras propias reglas". Para ella, envejecer se afronta con dos herramientas fundamentales: optimismo y gratitud.
Finalmente, la actriz hizo un llamado a recuperar el contacto humano "cara a cara", advirtiendo sobre el impacto de la tecnología en nuestra salud social. Al ser consultada sobre si la comunidad ayuda a envejecer mejor, su respuesta fue un "sí" rotundo, aunque matizado por la preocupación actual.
"Debido a las pantallas y los teléfonos estamos perdiendo esa comunidad. Quienes tuvimos la suerte de pertenecer a la generación que no tenía nada de eso podíamos sentarnos a charlar o, simplemente, aburrirnos, buscar maneras de entretenernos y dejar volar nuestra creatividad. Hoy en día nadie se aburre", concluyó, reafirmando que el verdadero secreto de su vitalidad, más allá de la pizza o el martini, sigue siendo el tiempo compartido con su círculo íntimo.