Los huevos blancos y los huevos colorados suelen generar dudas en la góndola. Muchos creen que los marrones son más naturales o nutritivos, pero la diferencia principal está en la raza de la gallina, no en la calidad del huevo. El color de la cáscara puede influir en la percepción del consumidor, pero no debería ser el factor decisivo para comprar.
Hay otros datos más importantes: frescura, tamaño, conservación y estado de la cáscara.
Por qué algunos huevos son blancos y otros colorados
Según Infoalimentos, el color de la cáscara está determinado genéticamente por la raza de la gallina. Algunas razas ponen huevos blancos y otras, huevos marrones o colorados.
Medical News Today, citando al USDA, explica lo mismo: la raza de la gallina define el color del huevo. Ese rasgo externo no modifica de manera significativa los nutrientes.
Por eso, un huevo colorado no es automáticamente más sano que uno blanco. Tampoco uno blanco es de menor calidad por tener una cáscara más clara.
Cuál tiene más nutrientes
En términos generales, no hay una diferencia nutricional relevante entre huevos blancos y colorados solo por el color de la cáscara.
Lo que sí puede cambiar el perfil del huevo es la alimentación de la gallina, el sistema de crianza, el tamaño del huevo y la frescura.
Un huevo enriquecido con omega 3, por ejemplo, puede tener diferencias respecto de uno común, pero eso depende de la dieta de la gallina, no del color de la cáscara.
Cuáles conviene comprar
Conviene elegir los huevos que estén bien conservados, limpios, sin grietas y dentro de la fecha indicada. Si el precio es distinto, no debería pagarse más solo por el color.
Para cocinar, ambos sirven igual: tortillas, huevos duros, revueltos, budines, masas, milanesas o rebozados. El color no cambia el uso culinario.
La mejor compra es la que combina buen estado, frescura, precio razonable y conservación adecuada.