26 de febrero de 2026 - 16:10

Fácil, fresca y sin horno: cómo hacer un delicioso cheese cake de limón con pocos ingredientes

Un postre fresco, cremoso y sin complicaciones. Perfecto para cualquier momento en el que tengas ganas de algo dulce, con ese toque cítrico que lo hace inolvidable.

El cheesecake es uno de esos postres que nunca falla. Cremoso, fresco y con ese equilibrio perfecto entre dulce y ácido que lo vuelve irresistible. Y si encima es de limón, sin horno y sin gelatina, solo buenos ingredientes, frío de heladera y un poco de paciencia.

Esta versión es ideal para cuando querés algo rico pero no tenés ganas de prender el horno, sobre todo en días de calor o cuando necesitás un postre práctico para llevar a una reunión. Tiene una base clásica de galletitas, un relleno suave y aireado, y un sabor a limón delicado que no empalaga.

Es de esas tortas que parecen más elaboradas de lo que realmente son. Además, al no llevar gelatina, la textura queda más natural, bien cremosa, casi como una mousse firme.

El secreto está en batir bien la crema y respetar el tiempo de frío. Con eso alcanza para que el cheesecake tome cuerpo y se pueda cortar prolijo. Esta receta está pensada para un molde chico de 15 cm de diámetro. Si querés hacer uno más grande, simplemente duplicá las cantidades.

Ingredientes para el postre de queso y limón

Para la base:

  • 125 g de galletitas María (aproximadamente 18 galletitas)
  • 50 g de manteca derretida (3 a 4 cucharadas)

Para el relleno:

  • 300 g de queso crema (tipo untable)
  • 250 ml de crema de leche para batir (crema para montar)
  • Jugo y ralladura de 1 limón
  • 3 cucharadas de azúcar impalpable (azúcar glas)
    cheese cake de limón casero
    Con ingredientes fáciles de conseguir se puede preparar un delicioso postre de limón. 

    Con ingredientes fáciles de conseguir se puede preparar un delicioso postre de limón.

El paso a paso para preparar el postre cremoso de limón

  1. Procesá las galletitas hasta obtener un polvo fino. Si no tenés procesadora, ponelas en una bolsa y aplastalas con un palo de amasar.
  2. Mezclá ese polvo con la manteca derretida hasta formar una pasta húmeda.
  3. Colocá la preparación en la base de un molde desmontable previamente forrado con papel manteca y presioná bien con el dorso de una cuchara para que quede compacta.
  4. Llevá a la heladera mientras preparás el relleno.
  5. Rallá la cáscara con cuidado de no llegar a la parte blanca, que amarga. Luego exprimí el jugo y reservá.
  6. En un bowl, batí la crema de leche bien fría junto con el azúcar impalpable hasta que espese. No hace falta que quede durísima, pero sí con cuerpo. Sumá el queso crema, el jugo y la ralladura de limón. Batí unos segundos más hasta que la mezcla quede lisa y homogénea.
  7. Volcá la crema sobre la base fría y alisá la superficie con una espátula. Cubrí con film y llevá a la heladera por un mínimo de 4 horas. Si podés dejarlo toda la noche, mejor.
  8. Pasá un cuchillo por el borde si es necesario, abrí el molde y decorá a gusto. Puede ser con ralladura extra de limón, rodajitas finas o incluso frutos rojos.
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