28 de enero de 2026 - 20:15

Dormir boca abajo: el hábito nocturno que esconde dos problemas crónicos

Dormir con la postura boca abajo podría estar enviando señales de alerta que pasan desapercibidas. Esta posición afecta zonas clave del cuerpo.

A simple vista, dormir boca abajo puede parecer una postura normal o incluso cómoda para quienes la adoptaron desde chicos. Sin embargo, con el paso del tiempo, esta posición nocturna puede convertirse en el origen silencioso de molestias persistentes que impactan directamente en la calidad de vida.

Diversos estudios sobre el sueño coinciden en que el cuerpo no logra una alineación adecuada cuando se descansa boca abajo. Dos estructuras fundamentales del sistema nervioso y musculoesquelético, se ven especialmente comprometidas, lo que explica por qué esta postura provoca dolores crónicos y trastornos del descanso.

dormir boca abajo
Una buena postura al dormir puede ser una de las claves para prevenir molestias persistentes.

Una buena postura al dormir puede ser una de las claves para prevenir molestias persistentes.

La columna vertebral bajo tensión constante mientras dormimos

Dormir boca abajo dificulta de forma notable mantener una posición neutra de la columna vertebral. Esto ocurre porque el peso del cuerpo se concentra en la zona central, obligando a la espalda a adoptar una curvatura forzada durante varias horas consecutivas.

  • A diferencia de otras posturas, como dormir de lado o boca arriba, la columna pierde su alineación natural, generando una tensión sostenida que el cuerpo no logra compensar.
  • La columna vertebral, además de cumplir su función estructural: también es una vía nerviosa esencial. Cuando se encuentra sometida a presión o desalineación, esa tensión puede manifestarse como dolor en la espalda y en otras zonas del cuerpo.
  • Según especialistas citados por Very Well Health, esta sobrecarga nocturna puede provocar molestias que se extienden a hombros, caderas e incluso extremidades, debido a la interferencia en la comunicación nerviosa.

Además, esta incomodidad constante puede interrumpir las fases profundas del sueño. El cuerpo se mueve con mayor frecuencia intentando aliviar la presión, lo que genera microdespertares que muchas veces no se recuerdan al despertar, pero que deterioran la calidad del descanso.

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El cuello: el otro gran perjudicado al dormir boca abajo

Al dormir boca abajo, la cabeza suele quedar girada hacia uno de los lados para permitir la respiración, lo que obliga a las vértebras cervicales a mantenerse rotadas durante horas. Esta posición antinatural genera una tensión muscular constante que el cuerpo no logra relajar mientras duerme.

  • Con el paso del tiempo, esta carga repetitiva puede desencadenar rigidez matinal, contracturas frecuentes y dolores cervicales que se vuelven cada vez más intensos.
  • Esta presión prolongada sobre el cuello puede contribuir al desarrollo de problemas crónicos, ya que los músculos y las articulaciones no tienen oportunidad de recuperarse adecuadamente durante la noche.
  • Además, la tensión cervical no suele quedarse localizada, sino que aparecen como dolores de cabeza, molestias en los hombros e incluso hormigueos en brazos y manos. Estos síntomas suelen atribuirse al estrés o a malas posturas diurnas, cuando en realidad el origen puede estar en la forma de dormir.

A largo plazo, esta situación no solo afecta el descanso, sino que puede alterar la postura general del cuerpo y agravar problemas musculares ya existentes.

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Dormir boca abajo puede parecer una postura inofensiva, pero esconde dos problemas crónicos que afectan directamente al cuello y a la columna vertebral. La falta de alineación y la presión constante durante la noche pueden provocar dolores persistentes a largo plazo.

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