El flan de huevo es una receta para postres clásicos que nunca pasan de moda. Si tenés una freidora de aire, podés prepararlo sin prender el horno y con un resultado igual de delicioso: una textura bien cremosa y porciones individuales listas para llevar a la heladera. Esta versión lleva leche, crema, huevos y un toque de limón y canela que realza su sabor. Además, no requiere baño María, lo que simplifica mucho la preparación.
Ingredientes
Para decorar (opcional):
Cómo hacer flan de huevo en freidora de aire
1. Infusionar la leche y la crema
Colocá la leche y la crema en una ollita junto con la rama de canela y la cáscara de limón. Calentá a fuego medio hasta que esté bien caliente, sin dejar que hierva. Retirá del fuego y dejá entibiar.
2. Batir los huevos con el azúcar
En un bowl, mezclá los huevos con el azúcar hasta que este se disuelva por completo. No hace falta batir en exceso para evitar que se forme demasiada espuma.
3. Incorporar la mezcla infusionada
Colá la leche y la crema sobre los huevos batidos. Revolvé suavemente con un batidor de alambre hasta integrar todos los ingredientes.
Si la preparación tiene mucha espuma, pasala nuevamente por un colador fino o retirala con una cuchara para lograr un flan más liso.
4. Preparar las flaneras
Repartí el caramelo líquido en el fondo de cuatro flaneras individuales y giralas apenas para cubrir bien la base.
Luego, volcá la mezcla de flan en cada molde.
5. Cocinar en la freidora de aire
Colocá las flaneras dentro de la freidora de aire y cubrilas con papel aluminio para que la superficie no se dore demasiado.
Cociná a 170 °C durante 40 minutos.
Cuando termine el tiempo, dejá los flanes dentro de la freidora hasta que se entibien.
6. Enfriar y servir
Llevá los flanes a la heladera durante al menos 4 horas para que terminen de tomar consistencia.
Al momento de servir, pasá un cuchillo fino por los bordes si es necesario, desmoldá y decorá con una hoja de menta.
Un postre práctico para cualquier ocasión
Al cocinarse en moldes individuales, estos flanes son ideales para preparar con anticipación y conservar en la heladera. Quedan listos para disfrutar como postre después de una comida o como una merienda casera con un café o unos mates.