Hay postres que parecen complejos, pero en realidad se pueden hacer con muy pocos ingredientes y en poco tiempo. La leche horneada es uno de esos casos, una receta simple, económica y muy rendidora que se volvió popular como una alternativa más liviana a la clásica leche frita de España.
La leche frita es un postre tradicional de la cocina española que suele llevar una preparación cremosa, luego se corta en cuadrados, se pasa por harina y huevo y finalmente se fríe. El resultado es delicioso, pero también bastante pesado.
Por eso, en muchas cocinas caseras empezó a circular una versión más fácil y saludable: en lugar de freír, la preparación se lleva al horno o a la freidora de aire. El resultado mantiene la esencia del postre original, por dentro queda una textura suave y cremosa, mientras que por fuera se forma una capa dorada muy tentadora.
Además, al no pasar por aceite caliente, la preparación resulta más liviana y mucho más sencilla de hacer en casa. Otra ventaja de esta receta es que utiliza ingredientes básicos que casi siempre están en la cocina: leche, huevos, azúcar y maicena.
Es un postre ideal para servir después de una comida o para acompañar la merienda con un café o unos mates. También puede espolvorearse con un poco de azúcar o canela al momento de servir, si se quiere darle un toque extra de sabor.