El budín de acelga y pollo es de esas recetas que no solo son fáciles de preparar, sino que además es muy práctico, nutritivo y rendidor. Es perfecto para una cena liviana, un almuerzo acompañado de una ensalada fresca o incluso para llevar al trabajo en la vianda.
Lo bueno de este budín es que combina lo mejor de dos mundos, la suavidad y el sabor de las verduras con la proteína del pollo, en un plato que no necesita demasiado trabajo ni ingredientes complicados.
Y si hablamos de aprovechar lo que tenemos en la heladera, es ideal porque podés reemplazar la acelga por espinaca, usar pan rallado común o integral, y hasta sumar algún queso extra para darle más cremosidad.
Además, es una opción práctica para quienes buscan cuidar su alimentación porque esta preparación aporta fibra, vitaminas, proteínas y se puede hacer más liviano o más contundente según lo que le agregues. Y si tenés chicos en casa, este budín es una excelente forma de que incorporen verduras sin protestar, porque su textura es suave y el sabor es delicioso.