El gendarme argentino Nahuel Gallo rompió el silencio este miércoles tras su reciente regreso al país, luego de haber permanecido 448 días privado de su libertad de forma ilegal en Venezuela.
El gendarme argentino brindó una conferencia luego de estar 448 días preso en la cárcel de El Rodeo 1, asegurando que “es un lugar de torturas".
El gendarme argentino Nahuel Gallo rompió el silencio este miércoles tras su reciente regreso al país, luego de haber permanecido 448 días privado de su libertad de forma ilegal en Venezuela.
Durante una conferencia de prensa brindada en el Edificio Centinela, Gallo describió su paso por el centro penitenciario. “El Rodeo I no es un lugar muy bueno, es un lugar de bastante torturas psicológicas y no muy grata para contarla en estos momentos. Solamente con pensarse me titubea la boca", expresó.
El agente, que fue liberado el pasado domingo y arribó al Aeropuerto de Ezeiza en la madrugada del lunes, se encuentra actualmente en un proceso de recuperación y bajo estrictos controles de salud tras el prolongado cautiverio.
El gendarme señaló que “le han hecho saber desde el Estado venezolano que el Estado argentino había pedido por mí. Éramos de 35 nacionalidades, y el único al que tuvieron muy presente porque me han pedido fue a mí", añadió.
Respecto a las condiciones inhumanas de su detención, Gallo definió al penal como un lugar de constante tortura psicológica donde los extranjeros carecían de derecho a visitas o llamadas telefónicas.
En medio de este aislamiento, el gendarme recurrió a actos de profunda resiliencia y patriotismo para mantener su integridad mental, llegando a fabricar una bandera argentina derritiendo trozos de jabón celeste y blanco.
“Era lo único que me hacía sentir que estaba en mi casa, en mi país”, confesó visiblemente conmovido ante las autoridades presentes, entre las que se encontraban la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, y el canciller Pablo Quirno.
La fortaleza del agente se sostuvo principalmente en el vínculo con su familia. “Tengo un hijo, que lo amo con toda mi vida, es el único que me mantuvo fuerte porque es verdad, no es fácil estar incomunicado”.
A pesar de estar nuevamente en territorio argentino, el gendarme manifestó que su mente "sigue encerrada" mientras otros 24 extranjeros de distintas nacionalidades continúen detenidos en El Rodeo I.
En este sentido, expresó: “No quiero contar las atrocidades que hicieron, no me siento preparado”. Asimismo, le pidió a todas las organizaciones “que no se olviden del Rodeo 1 y de todos los centros penales. No podemos mirar para otro lado. Venezuela está en una supuesta transición, pero los presos políticos esperan ser liberados”
El impacto de su testimonio ya ha trascendido el ámbito humanitario, ya que la Justicia argentina, a través del juez federal Sebastián Ramos, lo ha citado como testigo en la causa que investiga delitos de lesa humanidad cometidos en Venezuela, proceso en el cual Nicolás Maduro tiene pedido de captura internacional.
Por su parte, el gobierno nacional reafirmó que no cesará en sus esfuerzos diplomáticos hasta lograr la liberación de Germán Giuliani, el último ciudadano argentino que aún permanece bajo custodia del régimen chavista.