Licencia por enfermedades: los dos caminos del Gobierno para conseguir la reforma laboral en Diputados
El oficialismo afina negociaciones para que no haya cambios en el texto y así evitar que la norma vuelva al Senado. Bullrich dijo que se garantizará el pago del 100% del salario en caso de enfermedades graves.
El presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, y la senadora oficialista Patricia Bullrich
En plena cuenta regresiva hacia el cierre de las sesiones extraordinarias, el Gobierno nacional despliega una estrategia a contrarreloj para garantizar la aprobación de la reforma laboral en la Cámara de Diputados. El punto más sensible es el artículo que modifica el régimen de licencias por enfermedad o accidentes no laborales, un aspecto que abrió tensiones con bloques dialoguistas.
La Libertad Avanza busca evitar a toda costa que el proyecto deba regresar al Senado. El objetivo político es claro: que el presidente Javier Milei inaugure el período ordinario el 1 de marzo con la reforma laboral y el Régimen Penal Juvenil -la baja de edad de imputabilidad de 16 a 14 años- ya convertidos en ley.
Por ahora, respecto a la reforma laboral, el oficialismo trabaja sobre dos alternativas. La opción preferida consiste en acordar con la UCR, el PRO y el interbloque Unidos la sanción de una ley complementaria que garantice el pago del 100% del salario en casos de enfermedadesgraves, tal como ocurre en la actualidad. De ese modo, el texto principal no sufriría modificaciones y evitaría un nuevo paso por la Cámara alta.
El problema radica en el artículo 44 del proyecto, que reemplaza el artículo 208 de la Ley de Contrato de Trabajo, y establece que, ante enfermedades o accidentes no vinculados a la actividad laboral, el trabajador percibirá el 50% de su sueldo mientras dure la licencia.
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Reforma laboral: en Diputados no están los votos asegurados como sí pasó en el Senado
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Según NA, en el oficialismo admiten que la alternativa de salvedades en el posterior decretoreglamentario resulta compleja, ya que la reducción al 50% quedó explícitamente plasmada en la norma.
Desde el Gobierno les plantearon a los del PRO que de Diputados el texto salga tal como está -cualquier modificación haría que regrese al Senado- y que en la reglamentación de la norma el Poder Ejecutivo relativizaría el alcance de lo de las licencias médicas, por ejemplo, a través de un listado de dolencias y el porcentaje del salario que se pagaría.
Negociaciones y cambios anticipados por Patricia Bullrich
Desde el Gobierno intentan esquivar la vía de devolver la reforma laboral a la Cámara Alta. Durante el fin de semana hubo conversaciones entre la ministra de Seguridad y jefa del bloque libertario en el Senado, PatriciaBullrich; el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem; y la secretaria Legal y Técnica, MaríaIbarzábal, para destrabar el conflicto.
Bullrich aseguró públicamente que están “trabajando” en una solución que permita incorporar precisiones durante el debate en Diputados sin que el proyecto deba volver al Senado. “No vuelve”, afirmó en declaraciones periodísticas a Clarín.
La idea oficial es sostener el pago del 100% del salario en casos de enfermedades graves, pero exigir un certificado médico “fehaciente” o la intervención de una junta médica.
En La Libertad Avanza argumentan que buscan frenar la proliferación de certificados apócrifos y sostienen que una empresa no debería asumir el salario completo ante un accidente ocurrido fuera del ámbito laboral, como en una práctica deportiva.
En Diputados cada número cuenta
El acuerdo debería cerrarse antes del miércoles al mediodía, cuando a las 14 está convocado el plenario de las comisiones de Legislación del Trabajo y Presupuesto. Allí se realizará una ronda de consultas y se emitirá dictamen para tratar el proyecto en el recinto el jueves.
De acuerdo con el punteo que manejan en el oficialismo, cuentan con el número necesario para el quorum y para la aprobación tanto en general como en particular. Sin embargo, la negociación sobre las licencias médicas se convirtió en la última pieza de un rompecabezas que el Gobierno necesita encajar sin alterar el delicado equilibrio parlamentario.