"He pagado los costos que había que pagar pero también sé que hoy tenemos un Estado más útil e inteligente que el que tomamos", señaló el gobernador Alfredo Cornejo en los tramos finales de su discurso ante la asamblea legislativa.
El penúltimo discurso de Cornejo como gobernador tuvo un aire de despedida anticipada y se refirió a logros que, a su juicio, deberían tener continuidad.
"He pagado los costos que había que pagar pero también sé que hoy tenemos un Estado más útil e inteligente que el que tomamos", señaló el gobernador Alfredo Cornejo en los tramos finales de su discurso ante la asamblea legislativa.
Ese tono reflexivo y ligeramente emotivo de Cornejo reflejó con claridad su momento histórico: después de tanto años en el poder, puede hablar mucho más sobre lo ha hecho hasta ahora que acerca de lo que le queda por hacer.
El gobernador de esta manera comenzó a despedirse anticipadamente de su largo e inédito ciclo, pero dejó claro en su penúltima apertura de sesiones de la Legislatura que su preocupación mayor es asegurar el legado, porque se trata, a su juicio, de "la base para el crecimiento".
En efecto, Cornejo cree que no ha podido hacer más por la provincia debido a que no lo ayudó el país. O sea, por lo que no hicieron otros. También piensa que los cambios impulsados por Javier Milei a nivel macroeconómico, más sus aciertos en la gestión local, alcanzan para asegurar un futuro más exitoso.
Su apuesta a esta fórmula y hasta la propia circunstancia personal explican por qué este mensaje anual del gobernador fue (otra vez) una larga enumeración, por momentos tediosa, sobre medidas de gestión, grandes y pequeñas, área por área y con todas las cifras. Más de lo mismo en materia de discursos para el 1 de mayo.
Se notó particularmente que, a esta altura, Cornejo ya no tiene ningún interés en brindar anuncios grandilocuentes. Ni siquiera se refirió a los que hizo el año pasado y todavía no se cumplen. No quiere sorprender y tampoco, arriesgamos, le preocupa aburrir.
En este contexto, el gobernador recalca a los mendocinos que, si el trabajo hecho se refleja en un presente un tanto sombrío, no es por su culpa. Que todas las áreas de administración provincial han mejorado y que mucho más no se podía hacer en un contexto de crisis recurrente.
Esta lógica de pensamiento implica, por supuesto, ignorar plenamente temas ásperos de la coyuntura, como la independencia de la Justicia y de los órganos de control, y realzar la solicitud de "continuidad", para que el que herede el poder en 2027 no cambie su modelo de gestión.
Interesante ese punto, porque cuando el gobernador pide "continuidad", no sólo enfrenta a la oposición: hay un oficialismo tan amplio y diverso que no todas sus opciones se adaptan a la propuesta que quiere consolidar.