La jueza recusada por la defensa de Marcelo D'Agostino se inhibió y denunció a un par suyo por filtrar chats

La jueza María Belén Salido rechazó la recusación planteada por la defensa de Marcelo D'Agostino y presentó un fuerte descargo contra un colega suyo que habría filtrado el chat de WhatsApp.

Después de que la defensa del exfuncionario recusara a la jueza del Tribunal Penal Colegiado, María Belén Salido, por comentarios "jocosos" sobre el imputado en un grupo de WhatsApp, la magistrada rechazó el planteo y se inhibió con una denuncia contra un colega suyo, acusado de haber filtrado los chats privados para favorecer a su "amigo".

Por este hecho, Salido también elevó con la firma de otros magistrados que integraban ese grupo de WhatsApp una denuncia administrativa ante la Suprema Corte de Justicia. El apuntado es el juez Rafael Scot, a quién en los documentos oficiales a los que accedió Los Andes, le atribuyen haber admitido la filtración del chat.

La jueza Salido había salido sorteada junto a sus pares Eleonora Arenas y Mauricio Juan para conformar el tribunal que resolviera la recusación presentada por la querella contra la conjueza María Jimena González Pina, designada por la Suprema Corte de Justicia para continuar a cargo de la causa.

Sin embargo el trámite se empantanó con una nueva recusación, esta vez presentada por la defensa a cargo de los abogados Eduardo De Oro y Daniel Sosa, contra la magistrada de segunda instancia.

La jueza acusó a un magistrado por filtraciones

La magistrada presentó un escrito de cinco páginas en el que sostiene que su apartamiento no responde a los argumentos de los abogados defensores, sino a una situación de "violencia moral" derivada de hechos que, según afirmó, conoció durante la investigación interna iniciada por la difusión de capturas de pantalla de un chat privado integrado por jueces y exjueces del Tribunal Penal Colegiado.

Según relató Salido, los integrantes del grupo comenzaron a investigar el origen de la captura utilizada por la defensa para cuestionar su imparcialidad. Tras descartar un hackeo, concluyeron que la imagen provenía del teléfono del juez Rafael Escot.

La magistrada sostuvo que durante una reunión realizada el miércoles en el Polo Judicial, Escot terminó reconociendo que había realizado la captura y que la había entregado a Marcelo D'Agostino.

Juez Rafael Scot
El juez Rafael Scot

El juez Rafael Scot

Según el relato de Salido, el juez admitió que mantenía una relación de amistad con el exfuncionario y que éste le había pedido que le avisara si en el grupo hablaban sobre él.

"Él había sido amigo de D'Agostino" y le entregó la captura porque el exsubsecretario quería saber qué se decía en el chat, sostuvo la jueza en su presentación.

El episodio escaló aún más cuando Salido afirmó que Escot reconoció frente a varios colegas que la imagen no fue entregada directamente a los abogados defensores sino al propio D'Agostino, quien luego la utilizó en la estrategia judicial desplegada para apartarla de la causa.

Acusaciones de entorpecimiento procesal

Para la magistrada, esa conducta excede ampliamente una discusión sobre imparcialidad judicial. En su escrito afirmó que las declaraciones de Escot colocan al exfuncionario "en calidad de instigador" de la obtención de información privada y compatible con posibles maniobras de entorpecimiento procesal.

"No puede interpretarse de otra manera la conducta de quien se vale de contactos dentro del Poder Judicial para obtener información de manera clandestina y utilizarla a través de sus abogados para un interés personal", sostuvo.

Salido también vinculó el episodio con una causa anterior en la que Rafael Escot interviene actualmente como juez. Se trata del expediente por presunto tráfico de influencias en el Consejo de la Magistratura, donde D'Agostino figura entre los denunciados.

La magistrada señaló que Escot no se apartó de ese proceso pese a la amistad que luego reconoció públicamente.

La jueza fue especialmente crítica con la explicación que trascendió desde el entorno del magistrado. Según indicó, Escot habría justificado su accionar argumentando que buscaba garantizarle a D'Agostino un juez imparcial porque ella tenía una opinión formada sobre el caso.

"Si alguien tenía una opinión formada con relación a D'Agostino era el Dr. Rafael Escot", respondió Salido, quien sostuvo que nunca emitió juicio alguno sobre el exfuncionario ni sobre la denuncia en su contra.

El origen del conflicto

En el escrito, la magistrada insistió en que su comentario en el grupo de WhatsApp —"Uyy, seguro que le piden prisión preventiva jejej"— fue una expresión jocosa vinculada a una noticia periodística y no una valoración sobre la responsabilidad penal del exsubsecretario.

Sin embargo, consideró que los hechos posteriores alteraron las condiciones para seguir interviniendo en cualquier expediente relacionado con D'Agostino.

"Llevo veintiséis años en la Justicia", escribió. Y agregó que la utilización pública de ese material, sumada a las circunstancias que rodearon su obtención, afectó su honor profesional y la colocó en una situación de violencia moral que le impide continuar en el expediente.

Por ese motivo solicitó formalmente su apartamiento y pidió que se sortee un nuevo magistrado para continuar con la causa.

Además, requirió que el contenido de su presentación sea puesto en conocimiento de la Fiscalía para que evalúe si corresponde impulsar alguna investigación sobre los hechos denunciados.

La inhibición agrega un nuevo capítulo a una causa que ya había generado fuerte repercusión política y judicial, y que ahora suma acusaciones cruzadas dentro del propio Poder Judicial sobre presuntas filtraciones, vínculos personales y posibles maniobras para influir en la integración de los tribunales.

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