lunes 3 de agosto de 2020

Dalmiro Garay, el nuevo presidente de la Suprema Corte de Mendoza
Política

En medio de una grave crisis interna, Garay asumió al frente de la Corte

El hombre que hace solo dos años llegó al máximo tribunal fue elegido por sus tres colegas del ala radical. El resto de los supremos, del ala peronista, decidió no participar de ese cónclave y agudizó la división.

Dalmiro Garay, el nuevo presidente de la Suprema Corte de Mendoza

“Son tiempos turbulentos para la Corte”, fueron las primeras palabras de Dalmiro Garay como flamante presidente de la Suprema Corte de Justicia de Mendoza. Y reflejan, de alguna manera, lo que sucede puertas para adentro del cuarto piso del edificio de Tribunales.

Quien hace solo dos años era ministro de Gobierno del ex gobernador Alfredo Cornejo llegó así de forma meteórica al sillón principal de la Corte luego de una reunión en la que recibió el apoyo unánime de la “nueva mayoría” que integran José Valerio, Pedro Llorente, la recién llegada Teresa Day y el propio Garay. Sin embargo, su elección marcó más que nunca la grieta que divide al tribunal ya que el otro sector -Mario Adaro, Julio Gómez y Omar Palermo- decidió no asistir al cónclave (ver aparte).

El flamante titular del Poder Judicial lo reconoció ante la prensa: “Hoy estamos en un proceso de crisis”,

“Creo que con la suficiente altura, con diálogo necesario, con la mente puesta en un mejor sistema de justicia, vamos a superar y darle tranquilidad a los tribunales de que estamos en una conducción del Poder Judicial razonable y previsible, pero esencialmente a los mendocinos”, expresó.

Con este reacomodamiento institucional, se completará el mandato que inició en noviembre del año pasado el renunciado Jorge Nanclares. Y además se vuelve a normalizar la participación de los supremos en las salas.

La nueva configuración llevará a Day a integrar la Sala Primera -que deja Garay para conformar la Tercera por ser presidente-, junto a Pedro Llorente y Julio Gómez.

Faltazo “opositor”

Si la presidencia llegaba a manos de José Valerio (el otro que sonaba para la conducción), la vacante se iba a abrir en la Sala Segunda, que es la que integran Mario Adaro y Omar Palermo. Como este último tiene una “enemistad manifiesta” con Day, según consta en el escrito que presentó el vicegobrenador Abed para recusarlo, al ser Garay el presidente la única mujer de la Corte evita debutar en una sala que, a priori, parece hostil para la flamante jueza.

Un dato que permite comprender un poco por qué se sigue hablando de divisiones internas es el que surge de las elecciones en la presidencia. Las dos últimas concluyeron con votación dividida, ya sea por discrepancia o por ausencias. En noviembre, Nanclares prorrogaba su estadía luego de un polémico 4 a 3 con el apoyo de los tres supremos peronistas. Esta vez esos mismos tres ministros se ausentaron aduciendo que no querían avalar con su voto a Day como magistrada sin que se haya resuelto el reclamo judicial que lleva adelante la sala que preside Palermo.

Es decir que la interna está lejos de sanearse, y más aun con una conducción que no es de la preferencia de la oposición. Hasta se dijo que si el candidato era Pedro Llorente, se izaba la bandera blanca y cesaba el fuego. Pero la llegada de Garay, para los detractores del ala radical, está lejos de ser un “pivoteador” como lo supo ser Nanclares.

Uno de los mimebtos del ala aperonista, con ironía, le dijo ayer a Los Andes antes de la elección: “Avisame después quién salió”, mientras descendía por las escalaras rumbo al estacionamiento.

Garay avisó que su intención es continuar el proceso de digitalización que viene llevando adelante el Poder Judicial y que había iniciado su antecesor. Pero además, quiere romper con esa cultura cortesana con los ministros dentro de sus despachos.

“Necesitás que la conducción de la Corte no esté instalada solamente en la villa cabecera o en la ciudad de Mendoza, sino que necesita una conducción más cercana, ya que no todos los problemas de las circunscripciones son los mismos, por lo tanto, las soluciones no pueden ser las mismas”, remarcó.

Palermo vs. Day

La tensión parece aumentar puertas adentro del 4° piso de Tribunales. Mientras en una oficina Dalmiro Garay se hacía con la presidencia, en otra muy cerca la minoría peronista marcaba su desacuerdo. Todo un mensaje en tiempos en donde en la Justicia se dirimen temas políticos, y también, con una grieta que viene dando que hablar desde hace tiempo.

El despacho de uno de los “supremos” ofició de escenario para un óleo realista que marca la división partidaria dentro del seno del máximo tribunal. Adaro, Palermo y Gómez quisieron dejar en claro su ausencia en la votación y las razones.

“Si participamos de la elección y ella vota como jueza, la estamos reconocimiento como tal, mientras se lleva adelante el Tribunal plenario”, dijeron a este medio.

Es decir, no reconocen a Day como par, argumentando que el proceso de la Declaración de Certeza que pidió el PJ aún no define si la “suprema” cumple o no con los requisitos para llegar a la Corte.

El jueves, Palermo había convocado a un Tribunal plenario para responder a la pregunta “¿Cómo y con qué alcances debe interpretarse el inc. 3 del art. 152 de la Constitución de Mendoza, en cuanto exige para ser miembro de la Suprema Corte de Justicia ser abogado con 10 años de ejercicio de la profesión?”

Cabe recordar también que en aquel duro escrito que presentó el vicegobernador Mario Abed cuando decidió no asistir a la audiencia de conciliación que había fijado la sala, recusó a Palermo por “enemistad manifiesta” con Day, algo por lo que el “supremo” aún no se ha expedido.

Esa enemistad se configuró, según Abed, citando tres hechos puntuales: uno ocurrido en 2013 y dos en 2015. La actual ministra asegura haber recibido trato “hostil y burlesco” por parte de Palermo además de que éste la acusó de ser “obediente” al entonces Procurador General, Rodolfo González.