Luego de que la Suprema Corte de Mendoza confirmara la condena del empresario Diego D’Ascanio Brandi (48), el caso fue presentado ante la Corte Suprema de la Nación que lo rechazó y, por lo tanto, la pena de 8 años y 6 meses de prisión por abusar sexualmente de su sobrina quedó firme.
Los abogados de D’Ascanio -un empresario con negocios en construcción y comercios en Palmares y muy conocido en el ambiente del golf provincial- habían presentado ante el máximo tribunal del país un Recurso Extraordinario Federal (REF) que fue rechazado por errores de forma, explicó Emmanuel Apolo, el abogado de la familia de la víctima.
En noviembre de 2024, el hombre fue condenado a una pena que lo mantendrá preso hasta 2029. Luego, en octubre de 2025, la Sala 2 del máximo tribunal mendocino confirmó esa sentencia, con la firma de los magistrados José Valerio y Dalmiro Garay por el delito de “abuso sexual gravemente ultrajante agravado por ser el encargado de la guarda, en concurso real abuso sexual simple”.
La primera denuncia contra el empresario Diego D’Ascanio fue realizada por la joven victima en 2019 y después de un largo camino judicial, ya en un segundo debate –el primero se suspendió-, en setiembre de 2024 fue condenado.
El primer abuso se produjo cuando la niña tenía cerca de 11 años. Durante el juicio en el que resultó condenado, los jueces Marcelo Gutiérrez de Barrio, Mauricio Juan y Ramiro Salinas lo absolvieron por el delito de promoción y corrupción de menores (la fiscal de Delitos Sexuales Virginia Rumbo también lo había acusado, ya que la denunciante sostuvo que le mostraba imágenes de contenido sexual). También los jueces lo absolvieron por algunos delitos que prescribieron por el tiempo transcurrido.
El empresario, que se encuentra detenido, había sido juzgado por primera vez en junio del año pasado, pero hacia el final del debate, tres jueces decidieron anular el juicio y ordenar otro, algo que la Corte de Mendoza convalidó, aunque sin entrar en la cuestión de fondo, como si lo ha hecho ahora.
Un largo camino judicial
En agosto de 2019, una joven denunció a Diego D’Ascanio por haberla abusado sexualmente. En abril de ese año el agresor sexual fue detenido. En julio de 2021 se le dictó la prisión.
El hombre fue imputado por un delito grave: abuso sexual agravado gravemente ultrajante y promoción de corrupción de menores, ambos cargos agravados por ser encargado de la guarda de la víctima.
Según la denunciante, quien actualmente tiene 28 años, los abusos comenzaron cuando ella tenía sólo 11 años y hasta los 19. En la denuncia la mujer sostuvo que, como su mamá debía trabajar, ella pasaba mucho tiempo en la casa de sus tíos. Y los días en que se quedaba a dormir, el agresor aprovechaba para meterse en su cama y tocarla. A medida que fueron pasando los meses, le mostraba videos en los que mantenía relaciones sexuales con su esposa y le exigía que replicara esas prácticas sexuales.
El tío le decía a la niña que no le contara a nadie lo que le hacía, al tiempo que le entregaba costosos regalos con el fin de que guardara silencio.
Lo cierto es que en 2019 la joven decidió contarle a su madre la situación que había vivido cuando era niña a manos de su tío, quien era a la vez su empleador, ya que trabajaba en el local que el acusado tiene en Palmares.
La incorporación de la pericia psicológica en el expediente que investigó la fiscal Rumbo fue una de las pruebas en contra del acusado ya que el relato de la joven indica que es coherente y no fabula.
En junio de 2022, los jueces Aníbal Crivelli, Ariel Spektor y Alejandro Miguel, luego de que declararan todos los testigos –incluso la denunciante- y que la fiscalía, la defensa y la querella realizaran los alegatos, decidieron anular todo, no dictar sentencia por defectos técnicos en la acusación y ordenaron que se realizara un nuevo debate.
Luego, el caso llegó a la Corte provincial que, sin expedirse sobre la cuestión de fondo, abrió el juego para que se hiciera el segundo debate en el que fue, finalmente, condenado.