La causa contra el juez Bento suma un nuevo caso de coimas en el que están imputados tres abogados y un aduanero

El juez Walter Bento. (Télam)
El juez Walter Bento. (Télam)

Todos están relacionados con un contrabando millonario conocido como “la causa del chino Cheng”.

La megacausa por presuntas coimas en la Justicia Federal mendocina que tiene como principal imputado al juez Walter Bento ha sumado un nuevo caso de cohecho –el número 13- que está relacionado directamente con la banda del ciudadano chino Zheng “Esteban” Cheng, que actualmente está siendo juzgada por el contrabando de mercaderías valuadas por unos 60 millones de pesos.

A pedido del fiscal Dante Vega, el juez Federal de San Juan Leopoldo Rago Gallo – subrogando a Eduardo Puigdengolas- solicitó que se impute por cohecho al juez Bento, a Carlos Federico “Negro” Barón Knoll, un funcionario de la Dirección General de Aduana y a sus tres abogados, Facundo Alzogaray, Octavio Billi y Francisco Castro, quienes actualmente lo asisten en el juicio por la causa del “Chino Cheng”.

Además el juez ordenó un pedido de detención para el aduanero Barón Knoll tanto por haber conseguido, presuntamente, una excarcelación de forma ilegal, pagando una coima y por la nueva imputación.

El fiscal Vega tiene para el “caso 13″ una testigo de relevancia. Se tratar de Julia Bravi, una empleada de Aduanas compañera de Barón Knoll que declaró haber visitado en la cárcel de San Felipe al su compañero en el mismo momento en que lo hacía, el presunto “mano derecha” de Bento, Diego Aliaga. En ese encuentro, según Bravi, Aliaga le habría pedido dinero para conseguir su excarcelación.

Zheng Cheng, el escurridizo chino que logró evadir a las autoridades mendocinas
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Para el fiscal Vega, Barón Knoll no es el único imputado en el caso del Chino Cheng” que habría pagado coimas al juez. También lo habrían hecho Daniel Gonzalo Martínez Pinto (comerciante domiciliado en el II complejo Palmares de Godoy Cruz) y Eugenio Javier “Loco” Nasi Pereira (un transportista de Junín). En tanto que José “Gordo” Rodríguez Núñez (comerciante y administrador de la empresa de seguridad Continuidad, residente en el barrio Dalvian de Ciudad) y Ángel Sebastián “Gordo” Palumbo Cerdan (comerciante, presunto financista detenido en una “cueva” financiera de Ciudad) habrían sido “tentados” pero no habrían pagados coimas.

Actualmente 13 integrantes de la banda de Zheng “Esteban” Cheng –un prófugo dela justicia que vivía en el barrio Dalvian- son juzgado por asociación ilícita y contrabando. Se trata de José “Gordo” Rodríguez Núñez y Daniel Gonzalo Martínez Pinto, presunto lideres junto al chino de la organización que habría traído mercaderías de contrabando desde China –vía Chile- para comercializarla luego en Mendoza y en Buenos Aires, según la acusación del fiscal Fernando Alcaraz.

También están en el banquillo de los acusados Adrián “Gato” Fourcade Salassa (empleado, domiciliado en Ciudad); Nam Ho “Coreano o Nam” Park Lee (comerciante coreano nacionalizado argentino, con domicilio en la provincia de Jujuy); Eugenio Javier “Loco” Nasi Pereira (transportista de Junín); Jorge Alejandro “Coque” Rojas Huerta (empresario de logística de transporte, de nacionalidad chilena), Ángel Sebastián “Gordo” Palumbo Cerdan (comerciante, presunto financista detenido en una “cueva” financiera de Ciudad); Carlos Federico “Negro” Barón Knoll (funcionario de la Dirección General de Aduana); Pedro Emilio Escárate Vera (empresario chileno de transporte); Juan Marcelo Agüero Bustos (albañil); Sergio Nicolás Agüero Bustos (camionero); Sebastián Horacio Espejo Reyes (metalúrgico); y Mario Manuel Rodríguez Iturralde (empleado de Aduana).

Un contrabando millonario

La investigación por contrabando se había iniciado en 2016, cuando se encontraron abandonados en el Corredor Andino tres camiones cargados con distintas mercaderías de origen chino que habían entrado por Chile y que tenían como destino nuestra provincia.

En ese momento se activó una investigación en la cual las escuchas telefónicas ordenas por el juez federal Walter Bento son una de las pruebas más importantes.

En julio de 2018 de ordenó una batería de más de 15 allanamientos. Cuando fueron a buscar a Zeng Cheng, a su casa del barrio Dalvian, ya no estaba por lo que quedó prófugo y con pedido de búsqueda nacional e internacional.

En una “cueva” detienen al financista del contrabandista chino Zheng Cheng
En una “cueva” detienen al financista del contrabandista chino Zheng Cheng

En ese momento Nasi fue aprehendido por Efectivos de Narcocriminalidad que interceptaron a un Peugeot 307 cuando circulaba por el interior del barrio Amsa, en La Colonia, Junín. Entre pesos argentinos, chilenos y dólares, lograron secuestrarle unos $ 4 millones, investigan la procedencia del dinero.

El mismo camino siguió Rodríguez, detenido durante allanamientos realizados por personal de Narcocriminalidad, en el barrio Dalvian. Su agencia de seguridad fue allanada y se secuestraron algunas cajas con guantes de látex y juguetes, cuya procedencia sería China. En cuanto a Fourcade y Pinto, regenteaban en bar Viva la Pepa de Chacras de Coria.

Los allanamientos dejaron como saldo $ 5.000.000 secuestrados (entre dólares, pesos argentinos y chilenos); 12 vehículos de alta gama (cuatro BMW, 1 Minicooper, 2 Peugeot, 1 Ford, 1 Focus y 1 Fiat Utilitaria, 1 Citroën y 1 Fiat 500 0km); 10 pallet de pirotecnia (35.510 cajas); 25 pallet de cigarrillos (425.000 cajas); 16 pallet de termos (11.520 u.); 4 pallet de pelotas de fútbol (1.560 u.); 2 pallet de cintas métricas (13.920 u.); 2 armas de fuego ( 1 pistola 9mm. y otra 40 mm.) Documentación y equipos de comunicación varios.

Según la investigación, cada uno de los acusados habrían cumplido una función específica: los líderes aportaban el dinero y se encargaba de supervisar la logística e incluso conformar una importadora en Chile. El financista Palumbo ofrecía sus oficinas en Santiago de Chile, Mendoza y Buenos Aires donde se movía el dinero de las transacciones. Los empleados de Aduana ofrecían facilidades para que la mercadería ingresara al país ya que Barón Knoll era jefe de turno del control de Uspallata. Los transportistas acondicionaban la carga en la modalidad conocida como “tapa”, en la que se coloca mercaderías tapando completamente las puertas de los semirremolques para que no se pueda ver hacia el interior donde viene la carga ilegal.

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