sábado 6 de marzo de 2021

Víctima. ”Camel” habría sido asesinado en este boliche de Luján por una disputa en la venta de drogas. Foto: José Gutiérrez / Los Andes.
Policiales

Juzgan al acusado de matar en La Guanaca al “Camel”, el ex líder de la barra de la Lepra

Rubén Tula es juzgado por el crimen de Omar Jofré, ocurrido en 2019 a la salida de un boliche en Chacras de Coria.

Víctima. ”Camel” habría sido asesinado en este boliche de Luján por una disputa en la venta de drogas. Foto: José Gutiérrez / Los Andes.

A dos años del asesinato del “Camel”, el ex jefe de la barra de Independiente Rivadavia, el caso llegó a juicio con un imputado. Rubén Tula (36) desde ayer se sentó en el banquillo de los acusados por el hecho ocurrido en la playa de estacionamiento de La Guanaca, un boliche de Chacras de Coria.

Omar Alfredo Jofré (36) fue ultimado en la madrugada del 24 de febrero de 2019, mientras se iba de la disco. Salía con unos amigos cuando un sujeto le disparó en el tórax y en el cuello.

Antes de morir, la víctima se acercó a un policía y le manifestó que había sido baleado por alguien que tenía “la campera de Argentina”. Se refería a una prenda deportiva de la Selección nacional.

Ese efectivo que estaba en la escena visualizó una moto que huía hacia el Sur con dos sujetos a bordo. El uniformado ratificó esto en el comienzo del debate ante la fiscal de Homicidios Claudia Ríos Ortiz, el abogado defensor Pablo Cazabán y la jueza Nancy Lecek.

Otro testimonio coincidente respecto a la fuga la dio un joven que estuvo en el lugar y declaró este lunes, señalando el mismo sentido de escape. Cerró la primera ronda de testimoniales otro policía que intervino en el hecho.

A Tula lo complica el hallazgo de dos elementos que los investigadores obtuvieron a 800 metros de La Guanaca y que tenían rastros genéticos suyos: la vestimenta de Argentina y un casco.

El ADN del sospechoso ya estaba en la Justicia por un antecedente de robo, e incluso lo imputaron por el crimen del “Camel” estando preso.

Ahora arriesgará de 10 a 32 años de cárcel por un homicidio agravado por el uso de arma de fuego, en una causa que tendría como móvil disputas por la comercialización de drogas. El presunto cómplice, el conductor de la moto, no ha sido detenido.