La Fiscalía de Homicidios imputó al policía de civil que disparó 8 veces contra el auto de un hombre de 37 años, en Luján, y le dio un balazo en la cabeza que le produjo la muerte.
La Fiscalía de Homicidios ordenó que siga detenido el uniformado José Funes por la muerte de Fernando García, quien recibió un balazo en el cráneo el lunes pasado. Un video es la prueba clave del caso. "Trató de repeler un posible ilícito", explicó su defensora del acusado.
La Fiscalía de Homicidios imputó al policía de civil que disparó 8 veces contra el auto de un hombre de 37 años, en Luján, y le dio un balazo en la cabeza que le produjo la muerte.
Esta mañana, el Ministerio Público Fiscal informó que el fiscal de Homicidios, Gustavo Pirrello, imputó a José Funes (40), por el delito de “homicidio agravado por la calidad de sujeto activo (funcionario policial) y por uso de arma de fuego” por la muerte de Fernando Rubén García (37), un hombre con un largo prontuario policial por delitos menores, y ordenó que el uniformado siga detenido.
El hecho en el que el policía acribilló a García se produjo el lunes a las 9.30 y el fiscal se tomó los dos días que permite la ley para profundizar el hecho y, luego, proceder a la imputación, tras solicitar directivas de Fernando Guzzo, jefe de la Homicidios.
En medio de la investigación, la víctima falleció: ayer a la madrugada, García, que estaba internado en la unidad de Terapia Intensiva del hospital Central, dejó de existir como consecuencia del disparo que impactó en el cráneo.
Entre el cúmulo de pruebas recogidas durante las últimas horas, se consideró como fundamental un video de una cámara de seguridad de la zona donde quedó registrado el momento en que produjo el hecho.
Según trascendió, en las imágenes secuestradas en el kiosco donde había ideo a comprar el policía, se ve que está la víctima en su auto, sólo, sin acompañante.
El policía sale de negocio, se acerca, muestra la placa y el arma; el hombre parece bajar el vidrio y, cuando le da el semáforo en verde, arranca y escapa. Entonces el policía empieza a disparar.
Esto indica que no hubo ninguna situación de defensa, por lo que se impuso la figura de homicidio agravado, cuya pena, de ser encontrado culpable en un juicio, sería prisión perpetua.
En la tarde del viernes pasado, unos delincuentes le robaron al policía que formaba parte de la Unidad de Procedimiento y Abordaje de la Niñez y Adolescencia (UPANA), su arma reglamentaria y otros elementos personales de su auto, un Honda Civic estacionado en la calle Sáenz Peña, en Luján.
Según la reconstrucción del caso realizado por la fiscalía, “en ese robo habría intervenido un vehículo que (el lunes pasado a la mañana) identificado por el uniformado y en consecuencia habría intentado individualizar a sus ocupantes”.
Pero como “el vehículo apresuró su marcha para darse a la fuga, el efectivo decidió efectuar ocho disparos impactando uno de ellos en la cabeza el conductor”.
La versión que ofreció el Ministerio de Seguridad y Justicia indicó que ese día, cerca de las 9.30, un efectivo policial de unos 40 años salía del servicio y circulaba por Libertad y Azcuénaga, cuando observó un individuo en un Chevrolet Prisma que, según creyó, tendría similitud en un hecho del que el policía habría sido víctima de robo el viernes 3 de octubre.
Al intentar identificarlo, el sujeto se dio a la fuga “ante una posible amenaza con arma de fuego”. Entonces, el uniformado sacó su arma reglamentaria, efectuando varios disparos hacia el vehículo, el cual circulaba por calle Chiclana. El conductor perdió el control de auto que, al llegar a Libertad, colisionó con otro rodado, que estaba estacionado.
Bomberos voluntarios de Luján de Cuyo rescataron al sujeto, identificado como Fernando Rubén García (37), quien fue diagnosticado con una herida de arma de fuego en cráneo, occipital derecho, sin orificio de salida, siendo trasladado al hospital Central.
La abogada Susana Soleti, defensora del uniformado, explicó a Los Andes que, efectivamente el viernes pasado Funes fue víctima de un robo en Luján, cuando dos delincuentes, utilizando un inhibidor de alarmas, le sacaron un bolso de auto con algunas pertenencias, entre ellas la pistola 9 milímetros.
El policía logró ver el auto Chevrolet Prisma gris, en el que se movilizaban dos sujetos. El sábado Funes ya con otra arma oficial en su poder, entró de guardia hasta el lunes a la mañana, cuando volvió al centro de Luján a comprar alimento para sus perros.
Se bajó del auto, puso la alarma y vio que el auto no se cierra. Logró luego cerrar el auto y se quedó en la esquina, desde donde divisó en la cercanía al mismo Chevrolet Prisma del viernes, con dos ocupantes.
En ese momento el conductor (García) se bajó, él se identificó el otro ocupante salió corriendo y García volvió al auto para escapar. “El conductor arranca, el policía da la voz de alto, el conductor intenta atropellarlo y de hecho el policía sufre un esguince y trata de repeler un posible ilícito por eso dispara”, explicó Soleti.
La abogada del Ministerio de Seguridad indicó que en el allanamiento realizado en la casa de la víctima se encontraron algunas pertenencias de Funes: un reloj, ropa de su mujer, dos cajas de zapatillas, además de un inhibidor de alarmas y otras herramientas. Pero el arma robada no fue encontrada.
“Yo estoy evaluando una situación de emoción violenta porque desde el viernes él quedó muy mal: le robaron el arma y se la descontaron de sueldo. Si bien no tiene relación un hecho con otro, él trató de repeler un delito que se estaba por cometer”, indicó Soleti, agregando que en breve solicitará una audiencia de control jurisdiccional para plantear su posición.
García tenía un extenso historial delictivo con causas que se remontan a más de 15 años. Fuentes judiciales confirmaron registraba múltiples antecedentes por delitos contra la propiedad, resistencia a la autoridad, amenazas y causas vinculadas con la Ley de Estupefacientes.
Según los registros oficiales, el historial delictivo del hombre fallecido incluye las siguientes causas: