Vitivinicultura: devaluación, subas y un mercado interno que no cierra

Vitivinicultura: devaluación, subas y un mercado interno que no cierra
Los vinos suben sus precios por encima de la inflación. Foto: Ignacio Blanco / Los Andes

La devaluación del peso, la subida del dólar blue y el traspaso de ese efecto a los precios pagados por el consumidor generaron “corridas” esta semana. Y el vino no pudo escapar a la dinámica.

Si bien los dueños de vinotecas ya venían observando en la mayoría de las líneas que comercializan subas quincenales en las listas de precios que terminaban con resultados de 8%, 10% y 15,5% mensuales, por encima de la inflación, lo cierto es que esta semana no pasó desapercibida.

Para graficar la situación, según un estudio publicado por el Observatorio Vitivinícola Argentino (OVA), en base a valores relevados a nivel país en hipermercados, supermercados y autoservicios por la consultora Scentia, “los precios del conjunto vino —aquí entran en promedio los embotellados, espumantes y los que se venden en caja de cartón— subieron en el acumulado de los primeros seis meses del 2023 un 54% en relación a diciembre último. En este mismo período, la inflación general de precios de enero a julio acumulada asciende al 51%, según el relevamiento a nivel país del Indec”.

En las vinotecas llegaron nuevas listas de precio. 
Foto: José Gutierrez / Los Andes
En las vinotecas llegaron nuevas listas de precio. Foto: José Gutierrez / Los Andes

Pero esta semana también se observaron nuevas listas de precios, principalmente impulsadas por el aumento de los insumos. Con las subidas, hubo apuro por cerrar compras de botellas y cualquier insumo disponible. Al tiempo que se agudizaron el descontento por la falta de etiquetas y, por supuesto, los precios dolarizados.

Vale aclarar que el valor del vino en el mercado de traslado sigue estancado y si bien en el primer tramo del año los precios subieron, lo cierto es que a partir de allí ya no acompañaron a la inflación y los plazos de pago se alargaron.

La principal queja de los tenedores de vino es que entre el “pedido” del producto y la entrega de los “cheques” prácticamente pasa un mes y es a partir de allí que se cuentan las quincenas de cobro (4 o 6, dependiendo del arreglo). Para el productor no hay ajuste.

La pregunta que se escucha es hasta cuánto más se puede aumentar. Es cierto, las bodegas prefieren mantener inventario que vender a menor precio. El valor del vino se aprecia como un resguardo. No obstante, el mercado interno ya muestra claras señales de retracción. Otro reporte del OVA señala que en el canal tradicional, el vino perdió 3,3 puntos porcentuales en la participación de ventas totales y facturación de Bebidas con Alcohol. La cerveza creció.

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