2 de marzo de 2026 - 00:15

Vendimia 2026: ¿Alcanza con la nostalgia para despertar el corazón de Mendoza?

Este año el Gobierno apostará fuerte a recuperar la tradición de la Fiesta Nacional de la Vendimia. Para ello apelará a la nostalgia y a las raíces, en el marco de los 90 años del festejo. ¿Bastará con encender las cajas lumínicas para entusiasmar a los mendocinos?

A las puertas de un nuevo marzo, Mendoza se prepara para un hito que no es una fecha más en el calendario, sino un aniversario cargado de simbolismo: los 90 años de aquel primer festejo de la cosecha en 1936. Bajo el título “90 Cosechas de una misma cepa”, el Gobierno de Mendoza ha decidido este año realizar con la Fiesta Nacional de la Vendimia una apuesta política y cultural arriesgada pero sugerente. Un regreso absoluto a las raíces, apelando a la nostalgia como el motor principal para reencontrarse con una identidad que, para muchos, parece haberse diluido en los últimos años.

El interrogante que flota en el aire, sin embargo, es si este "baúl de los recuerdos" que se abrirá el próximo 7 de marzo será suficiente para sacudir la apatía de un público que, últimamente, ha mostrado algunos signos de adormecimiento frente a los actos vendimiales.

Durante la última década, la Fiesta Nacional de la Vendimia pareció debatirse entre la innovación tecnológica y una pérdida conceptual que tal vez alejó al mendocino de su esencia. Este año, la dirección de Pablo Perri y el guion de Silvia Moyano proponen un camino inverso: desandar lo andado para recuperar la huella.

Uno de los pilares de este retorno es la recuperación de elementos estéticos que son patrimonio vivo de la provincia. Las cajas lumínicas, ese sello distintivo que en ediciones anteriores cedió terreno ante el avance de las pantallas LED, recuperarán su protagonismo absoluto con 11 paños que abarcarán 600 metros cuadrados. No es sólo un recurso visual; es una declaración de principios que busca rescatar una belleza artesanal que tiene vigencia estética a pesar de los tiempos digitales.

A esto se suma el regreso de las aguas danzantes en la fuente del teatro griego Frank Romero Day, que también recobrará protagonismo en la puesta. Tras varios años de ausencia, volveremos a ver esos efectos especiales que, según los realizadores, se sienten más cercanos a la "mano del hombre" que a la frialdad de un procesador electrónico.

La música y el vestuario no se quedan atrás en esta misión de puesta en valor histórica. El 70% de las 7.500 prendas que subirán a escena durante el Acto Central y la única repetición son piezas recuperadas del archivo vendimial, una decisión que busca revalorizar el trabajo de modistas y vestuaristas de décadas pasadas.

Y, en cuanto a lo sonoro, la apuesta es ambiciosa ya que el 100% de la música será en vivo y la mitad de las composiciones serán piezas emblemáticas que marcaron la Fiesta desde sus orígenes, incluyendo la partitura original del primer festejo de 1936.

Este giro hacia lo tradicional se hace evidente también en la elección de los artistas para las repeticiones. En ediciones anteriores, la búsqueda de un público joven llevó a contratar exponentes más cercanos al espíritu de festivales nacionales, e incluso internacionales, priorizando géneros que a veces desentonaban con el marco del Frank Romero Day y no estaban ligados al espíritu de la fiesta máxima provincial.

Este año, el timón gira hacia el folclore y la música popular, con figuras como Luciano Pereyra, el Chaqueño Palavecino y Abel Pintos. Parece una invitación a las familias y a quienes ven en la Vendimia un refugio de la cultura nacional.

Incluso la puesta en escena traerá de vuelta a figuras fundamentales como el exgobernador Guillermo Cano y su ministro de Industrias, Obras Públicas y Riego, Frank Romero Day, los artífices que institucionalizaron el festejo y proyectaron el teatro griego. Ver a estos personajes "volver a la vida" sobre el escenario de 2.600 metros cuadrados busca generar un puente emocional con el pasado fundacional de la provincia.

Sin embargo, el desafío sigue siendo grande. ¿Bastará con encender las cajas lumínicas y tocar los acordes de 1936 para que el mendocino vuelva a sentir orgullo e interés por su propia Fiesta? La nostalgia es una herramienta poderosa que tal vez pueda aplacar cierta apatía popular de los últimos años. El Gobierno apuesta a que el espejo del pasado nos devuelva una imagen en la que todavía podamos reconocernos. El 7 de marzo sabremos si estas "90 cosechas" logran, finalmente, que la misma cepa vuelva a dar un fruto que entusiasme a su gente.

* El autor es periodista. [email protected]

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