¿Por qué seguimos votando populismo?

Más allá de los organismos oficiales existe una comunidad provincial y nacional preocupada por el futuro del agua, que requiere la adopción de políticas acordes a sus necesidades y aspiraciones.
Más allá de los organismos oficiales existe una comunidad provincial y nacional preocupada por el futuro del agua, que requiere la adopción de políticas acordes a sus necesidades y aspiraciones.

El tema es populismo versus república, porque nuestro gran problema no es económico, sino que es nuestro decadente actual estilo de vida junto a la destrucción sistemática del tejido social, sus normas de convivencia y valores centrales.

“Si no hay un cambio sustancial, el futuro ya se conoce, será igual a este presente, porque nuestro futuro es lo que nos está pasando ahora, en este momento. El presente no sólo es el pasado repitiéndose incesantemente a sí mismo, sino que también contiene nuestro futuro” Krishnamurti Pacto de la Moncloa, Gran Acuerdo Nacional, diálogo, consenso, antigrieta, pura “sarasa”, porque lo cierto es que nuestra dirigencia en cualquiera de sus roles sociales, no tiene ni idea de cómo salir de esta encerrona en el que nos han metido setenta años de contumaz populismo.

Basta ver personajes encumbrados de la política, el sindicalismo , el empresariado y el periodismo, cubriendo horas y horas de espacios de comunicación, desde hace más de veinte años, tratando de explicarnos qué es lo que nos pasa, sin darse siquiera cuenta, que ellos son gran parte del problema y no de la solución.

Además tenemos a los “economistas estrellas” y del “establishment “, que desde siempre, están explicándonos por qué pasa lo que nos pasa y así se nos hace imposible ser optimistas, respecto de nuestro futuro.

Todos con su librito debajo del brazo, tratando que el “holograma” que tienen en la cabeza, algún día se convierta en realidad.

¡Pura fantasía intelectual!

Ni hablar de aquellos “progresistas/justicieros” que justifican el actual estado de cosas!¡Cómo es posible que todavía nuestra sociedad no ha podido generar economistas nuevos, diferentes, “aggiornados” a la realidad lacerante actual, de los miles que pululan por el país!

Pero el gran tema es ¿Por qué seguimos votando populismo?• ¡Porque somos genéticamente populistas! Está en nuestro ADN.

Nunca hemos vivido realmente en una República y por lo tanto no tenemos ni idea qué es y cómo se hace para vivir en ella.

El tema es populismo versus república, porque nuestro gran problema no es económico, sino que es nuestro decadente actual estilo de vida, junto a la destrucción sistemática del tejido social, sus normas de convivencia y valores centrales que hace muchos años supimos conseguir.

La economía es un efecto, una resultante de este proceso socio – cultural: no su causa.

Cuando una persona, porque está enojada, vota al pero- kirchnerismo, demuestra que no tiene al populismo identificado como la causa de su problema.

Cuando estamos “desilusionados” con el Presidente, manifestamos una ingenuidad e inocencia que torna imposible suponer que podamos superar definitivamente nuestro pasado y presente populista.

Cuando los que dicen “estar por el cambio”, están más preocupados en ver a quién le queda mejor la banda y el bastón presidencial o el de gobernador o buscan sentarse en un cargo cualquiera, que resolver la calamitosa realidad que vivimos, demuestran que están totalmente cooptados por el populismo que dicen combatir, además de poner en evidencia que no tienen ni la más remota idea de cómo hacerlo.

¡Nadie puede, con sana cordura y sensatez, pelearse por ser presidente de un barco que está definitivamente hundido! Porque su tarea de reflotarlo va a ser muy difícil y de dudoso éxito ya que, seguramente, va a ser maldecido por millones.

Esto demuestra que no hay plena conciencia y real reconocimiento del cuadro de situación y su verdadera causa de esta tragedia: el populismo contumaz.

Cuando oímos decirles que “tienen fe y esperanza en el país”, junto a los argumentos que esgrimen y justifican tal valoración, demuestran una total y nula capacidad para saber cómo salir, en serio, de este laberinto destructivo. Con el agravante que al actual populismo gobernante aún le queda tiempo suficiente para dejar, consciente o inconscientemente, más hundido al barco de lo que está hoy y aumentar así, las dificultades para el que venga a gobernar en el 2023!

A modo de conclusión: hoy tenemos, como sociedad, una grave crisis de identidad de la que no escapa nuestra dirigencia.

Crisis que nos ha puesto frente a un espejo del que surge una imagen muy triste y lamentable, por eso nos cuesta mucho mirarnos realmente con sinceridad en él.

Aquella dirigencia que logre aceptar esa ingrata imagen, comprender su por qué y además posea el conocimiento para cambiarla, será la que esté en reales condiciones de superar este populismo centenario que llevamos, lamentablemente, bien adentro. Hoy esa dirigencia no está.

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