Milei, la rebelión de Atlas

Javier Milei fue engendrado por el kirchnerismo y por el macrismo, con la indiferencia de los peronistas y radicales. La Libertad Avanza podría convertirse en una fuerza política abrumadora captando a los ciudadanos que se abstuvieron o que votaron en blanco o anularon el voto, incluso a los disgustados con otros partidos.

Milei,  la rebelión de Atlas
Ayn Rand, autora de "La rebelión de Atlas", uno de los libros en que se inspira Javier Milei

Ayn Rand escribió la Rebelión de Atlas y lo publicó en 1957. Desde hacía unos años venía promoviendo principios filosóficos del objetivismo que sirvieron al pensamiento libertario y a los neoliberales: individualismo extremo, el libre albedrio en las decisiones, junto con otras cuestiones como que el egoísmo racional es una necesidad humana y que el Estado es una obstrucción al desarrollo del capitalismo y la competencia. En el libro describe a “los saqueadores”, como casta política, que son poderosos, corruptos y controladores; y a los “no saqueadores”, la gente que trabaja, que emprende, construye, y que persigue el bienestar. Javier Milei califica a los políticos como “la casta”, insinuando la influencia de las ideas filosóficas de Rand. (El Manantial y La rebelión de Atlas son libros de Ayn Rand recomendados por Mauricio Macri, en los inicios del Pro).

En el posicionamiento por significados Milei tiene la ventaja. A los opositores, estigmatizados como casta, les será difícil sacarse esta designación. Como un tatuaje imborrable que es identificatorio y a la vez excluyente. Un estigma oportuno porque para un importante porcentaje de los votantes el significado de casta penetró profundamente. Los seguidores aceptaron que la clase política es una casta y que son saqueadores de futuro, como los califica Rand. Los que lo votaron, por razones distintas y dispersas, en el viaje hasta octubre se irán aglutinando, homogenizando en el pensamiento, hasta ser un movimiento. Así, La Libertad Avanza podría convertirse en una fuerza política abrumadora captando a los ciudadanos que se abstuvieron o que votaron en blanco o anularon el voto, incluso a los disgustados con otros partidos. Milei es, al mismo tiempo, escenario y personaje que dramatiza el fracaso de la vieja política con frases incisivas que se fijan fácil en las mentes, porque alteran al orden establecido y otorgan esperanza a la frustración. Esa forma de ser y de mostrarse, emocionalmente inestable, con una locura desenfadada y atractiva, es el núcleo de su efectiva construcción política de bajos recursos y de inmediata repercusión en los medios. El votante seducido, menor de 25 años, cumple un rol importante como reproductor de sus ideas. En las redes Milei, con miles de seguidores, supera a Bullrich y a Massa con un desempeño destacado en los indicadores de alcance, propagación de contenidos e impacto en la audiencia joven, sobresaliendo en TikTok.

¿Se recuperará la oposición? ¿Cómo convencerá que el próximo gobierno será mejor en una Argentina que canturrea el tango Cambalache? Quizá repetirá más de lo mismo o recurrirá a la agresión. Esta estrategia, en este momento, sería desaconsejable. Más útil sería posicionarse en la mente de la gente con respuestas creíbles, desde la humildad del fracaso, presentando un plan de gobierno claro y factible. Crear un concepto superador a “la casta”, proyectando una imagen de renovación. Milei desarrolló una ventaja competitiva poderosa e impactante por la simpleza de la consigna de “la casta” de la cual él se distancia asumiendo el valor moral de la honestidad. Una claridad estratégica que penetró rápidamente, como virus, en un organismo propicio: una sociedad debilitada por las frustraciones, la inseguridad, la corrupción, la desconfianza, y todas las otras razones que ya conocemos. Juntos por el Cambio y Unión por la Patria no supieron entender sus fortalezas y subestimaron su pensamiento que empoderó a miles. Milei surgió como un “cisne negro”: suceso raro, con muy poca probabilidad de ocurrencia, pero posible; impredecible porque aparece en el momento menos pensado. La estrategia es consistente, inteligente, y responde al principio de simpleza de aquellas estrategias históricas que llevaron a muchos generales a la victoria. Está ejecutada en el terreno del desencanto evidente de un importante número de argentinos y argentinas. Milei empatiza con la gente porque él la separa de “la casta” y le grita que solo con cambios radicales y rompimientos se podrá volver a construir un país con futuro. Propone un experimento extremadamente riesgoso y conflictivo en lo social, con algunas promesas difíciles de cumplir que terminarían con la posibilidad de desarrollar políticas para una sociedad más equitativa e inclusiva. Milei fue engendrado por el kirchnerismo y por el macrismo, con la indiferencia de los peronistas y radicales. Estalla en las PASO porque los opositores -y sus estrategas- no fueron creativos en la propaganda, ni ejecutaron una estrategia contundente para cambiar el humor de la población. Se respaldaron en encuestas fallidas y fueron incapaces de comunicarse con el electorado. Ignoraron interpretar la realidad de la pobreza sufriente, sumada a la reveladora insatisfacción acumulada durante años. Gobiernos que acomodaron y favorecieron a amigos y parientes; puestos políticos con sueldos sobrecargados; crecimiento exagerado de un Estado que no se modernizó, generando una carga inmovilizadora de impuestos. Los principales representantes políticos no concretaron el necesario acuerdo nacional para ejecutar rápidas soluciones consensuadas. Los egos y la voracidad del poder, no lo permitió.

La Libertad Avanza podría ganar en la primera vuelta. Si esto no sucede, se irá a la final donde Bullrich tendría mayores posibilidades que Massa de competir contra Milei. Pero solo si Juntos por el Cambio se muestra sólidamente unido, superando diferencias. Cuando no hay salida hay que pensar en la estrategia porque es la solución, junto con la creatividad y los recursos suficientes. Si la oposición, en esta frágil democracia no es superior, alejándose del libertario, veremos asumir al señor presidente Javier Milei. ¿Y Cristina? Es el último recurso de Massa. Si sale a empujar a Todos por la Patria tiene el poder de disuasión y convocatoria que la hace única, pero en su contra tiene un bajón de la credibilidad.

* El autor es especialista en Estrategia y Comunicación.

heraclito.com

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