Milei emprende una depuración política y suma riesgos

Ante la adversidad, reflotó sus consignas más viscerales contra las estructuras políticas. En los últimos, el Jefe de Estado volvió a ser ese Milei que apeló a la confrontación extrema para posicionarse en la campaña electoral y nuevamente lo hizo a través de las redes sociales.

Milei emprende una depuración política y suma riesgos
Javier Milei

Lejos de interpretar la caída de su Ley Bases como una significativa derrota política, el presidente Javier Milei cree que se trató de un episodio revelador para emprender, con el frenesí que lo caracteriza, una etapa de depuración que sólo deje a su alrededor a los más comprometidos con su cruzada anti casta.

Ese es el diagnóstico que justifica, para Milei, el inicio de la guerra con los gobernadores dialoguistas y las gestiones para tratar de constituir un nuevo espacio a partir de una alianza entre La Libertad Avanza y los halcones del PRO conducidos ahora por Mauricio Macri.

El Jefe de Estado ordenó volver a foja cero con la Ley Bases enfurecido con el rechazo que encontraron varios de sus artículos más sensibles, como los referidos a las facultades delegadas. Se negó a extender negociaciones y optó por extremar la situación: el texto volvió al tratamiento en comisiones, perdiendo así su aprobación en general, y el oficialismo salió a exponer a los “traidores”.

Sin embargo, Milei se muestra indemne porque considera que sus planes de corto plazo, centralmente los referidos al drástico ajuste fiscal, no se ven comprometidos con la caída de su proyecto fundacional. Incluso no vacila al reconocer que profundizará los recortes, tal como lo hizo recientemente con los subsidios al transporte, porque los legisladores no le aportaron las herramientas exigidas para gobernar.

Y para transitar esta nueva fase, el economista liberal apela nuevamente a la fe y al sacrificio de quienes los catapultaron con sus votos a la Casa Rosada. Es que, en rigor, aún no se vislumbra la salida para la aguda crisis más allá de que en el gobierno nacional celebran que su misión económica comenzó a dar resultados porque evitó la hiperinflación y alcanzó en enero el superávit financiero, por primera vez desde 2021.

El Presidente decidió quemar los puentes al cumplirse dos meses de su mandato y le puso fin a su voluntad de trabajar por encima de las diferencias ideológicas. “Viva el consenso es viva la corrupción, es viva el toma y daca, la entrega de cargos a cambio de plata”, criticó en una de las entrevistas que concedió desde Italia, donde el lunes se verá cara a cara con el papa Francisco.

Ante la adversidad, reflotó sus consignas más viscerales contra las estructuras políticas. En los últimos días, el Jefe de Estado volvió a ser ese Milei que apeló a la confrontación extrema para posicionarse en la campaña electoral y nuevamente lo hizo a través de las redes sociales, donde centraliza la estrategia comunicacional sin medir el tono de los mensajes.

Inflexible, Milei desestima la representación de los mandatarios provinciales y exige que asuman su modus operandi y los consecuentes costos políticos. “Que los gobernadores hagan el ajuste, que es lo que tienen que hacer. Yo tengo que enfrentar un ajuste de 15 puntos (del PBI) ¿Y ellos todos juntos no pueden enfrentar un recorte de 1.5 puntos?”, desafió.

Por donde se la mire, es una jugada de alto riesgo. Se trata de un gobierno que apenas comenzó y que no parece medir la variable tiempo, sobre todo en un escenario donde se siguen agravando las condiciones de vida. De mantenerse este rumbo, cuánta lealtad seguirá encontrando Milei en el 54% del electorado que lo votó y que usa como arma para rechazar cualquier cuestionamiento.

La construcción de consensos tan cuestionada por Milei representa una garantía hacia futuro en los sistemas democráticos donde todos los actores son conscientes y respetan el recambio en el manejo del Estado. El Presidente no plantea demasiadas alternativas ante estas dudas y se limita a señalar que las respuestas y los ánimos se conocerán en las elecciones de medio término, en 2025. Son plazos que en la Argentina constituyen una eternidad.

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