Los jóvenes y las ocasiones de consumo, los puntos de fuga del vino

Nuevos datos de la industria del vino confirman que hay oportunidades y espacios para seguir creciendo.

Los jóvenes y las ocasiones de consumo, los puntos de fuga del vino
Joven trabaja en la preparación de vino.

A pesar de los esfuerzos por atraer más jóvenes a la categoría, la industria no logra convencer a los que tienen entre 18 y 35 años. Vaya sorpresa. Una realidad que golpea, porque son potenciales consumidores que podrían ingresar al mundo del vino y no lo hacen. Y a esto se suma que nadie sabe si finalmente a partir de los 35 años lo harán. Una oportunidad perdida.

En el seminario “El futuro del vino argentino, entre la incertidumbre y las oportunidades”, organizado por Coviar y el Fondo Vitivinícola, Carolina Núñez, gerente de nuevos negocios de Kantar, explicó que en la medición de hogares los jóvenes solo consumen 8 litros de vino al año, contra una suma mucho mayor que consumen los seniors por encima de los 50 años.

Al parecer, el vino, por más esfuerzo que haga, no habla el idioma de los jóvenes ni ha podido conquistarlos. En cambio, la cerveza, el ferviente competidor de la categoría, sí sabe cómo hablarles, cómo captarlos y hasta en cierta forma habla ese idioma.

Ensayando una respuesta a este dilema, para Guillermo Olivetto, el especialista en consumo, es muy probable que una característica tan importante del vino, como la diversidad, la heterogeneidad del producto y por supuesto, el hecho de que sean muchos pequeños y medianos productores a la hora de la promoción, termina jugando en contra, versus una o dos empresas que mueven todo el mercado industrializado de la cerveza.

Kantar Worldpanel compartió información vital para entender el mercado del vino.
Kantar Worldpanel compartió información vital para entender el mercado del vino.

La otra fuga es evidentemente la pérdida de ocasiones de consumo: el almuerzo parece una batalla perdida, pero también lo parecen otros. Según los especialistas, el problema no es el vino, sino la falta de innovación. Probablemente entienden que vinos con menor graduación alcohólica o vinos más dulces podrían ser la respuesta, u otras opciones que se puedan desarrollar. Lo cierto es que el consumo de vino, después del rebote de la pandemia, ha vuelto a tomar en Argentina una senda de consumo a la baja. En donde hay argentinos que se van de la categoría hacia otras bebidas alcohólicas y otros que directamente emigran.

Tal como explicó Olivetto, en una economía en clara recesión, pelear por entrar en la canasta de los argentinos tiene todo su desafío. Ahora vale la pena preguntarse si la industria está en condiciones de afrontar, en este contexto, cambios significativos.

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