29 de junio de 2026 - 00:25

La degradación judicial

El Gobierno asegura que ha mejorado el Poder Judicial, pero a la vez hay quienes piensan que se ha degradado y algunos jueces no creen en su independencia.

La degradación no es un proceso inmediato. Dos sinónimos que da la RAE son "deterioro" y "desgaste". A lo largo del tiempo, lo que estaba prohibido o no se aceptaba, comienza a naturalizarse. Se vuelve común.

Hay quienes mencionan la palabra "degradación" a la hora de referirse al estado de la Justicia mendocina. El Gobierno opina distinto: dice que la ha agilizado. Es cierto, pero a la par, parece que algo malo ha venido ocurriendo, de manera poco perceptible.

No sería justo achacarle este problema a la Justicia mendocina exclusivamente. Que la Corte nacional haya propuesto cambiar el reglamento del Consejo de la Magistratura para que la selección de aspirantes a jueces federales deje de estar a expensas de la famosa entrevista con los consejeros, es un síntoma claro de la expansión del problema.

Lamentablemente, en Mendoza nadie piensa tomar la sugerencia del alto tribunal, que les propuso a las provincias que hagan lo mismo para atenuar la "discrecionalidad" del procedimiento. Aquí, los antecedentes de cada uno y la entrevista de la Magistratura otorgan 6 de los 10 puntos totales de la evaluación de los aspirantes a magistrados. Las notas son secretas, además, como si se tratara de un pacto.

El Gobierno insiste en mirar el vaso medio lleno. Sostiene que la Magistratura sólo arma las ternas. Después, el gobernador elige uno de los tres y el Senado tiene la última palabra. También están las audiencias públicas, la posibilidad de impugnar a los candidatos en la Legislatura y finalmente una cláusula constitucional que impide "pisar" los pliegos en forma indefinida para que no se aprueben.

Una cosa más. Casi no hay denuncias en el Jury de Enjuiciamiento, que es el órgano de control de los magistrados. Más allá de que la mayoría propia de los legisladores oficialistas en el Jury no sea precisamente un estímulo para acusar.

Pero el episodio ocurrido en el ya famoso grupo de Whatsapp "Hay juec@s en Berlín", es una muestra de que la Justicia puede no estar tan bien como cuentan. Hace poco, una de las integrantes de este grupo se burló de la posibilidad de que pudiera ir preso el exsubsecretario de Justicia Marcelo D'Agostino, a pesar de la denuncia de abuso sexual en su contra.

“Uyy, seguro que le piden prisión preventiva jejej”, fue el comentario irónico de la jueza Belén Salido, aludiendo de esa manera a que la Justicia no es independiente del poder político. Fue un comentario sin dudas irresponsable. Vivimos en una sociedad en la que se analiza prohibir por ley el uso del celular en los colegios ¿Esa misma sociedad acepta que los jueces lo usen para hacer comentarios de café sobre las causas que manejan?

Para peor, a Salido le tocó después intervenir en esa misma causa, ante lo cual la defensa de D'Agostino la recusó. Y no faltó la participación incalificable del juez Rafael Escot, quien le hizo captura de pantalla al chat y se lo pasó al acusado para que lo use como defensa.

La bochornosa secuencia terminó con una denuncia de Salido y otros jueces contra el "delator" Escot. Se verá qué resuelve la Corte al respecto. Y cuándo...

Aunque lo que más preocupa de todo esto es que pueda ser real que alguien con poder es intocable para la Justicia. Recordemos: durante diez años consecutivos, D'Agostino fue el representante del Gobierno en el Consejo de la Magistratura. O sea, les ponía la nota a los aspirantes a jueces en las entrevistas. "Es el que manda", decían por entonces algunos ministros de la Corte.

Esa es una buena manera de degradar. Aunque no se podía prever que el subsecretario de Justicia iba a terminar en el banquillo de los acusados, nadie se dio cuenta o nadie quiso ver que correspondía rotar al representante del Ejecutivo en la Magistratura, para evitar influencias sobre los jueces.

Y así se pueden ir deteriorando las cosas en el tiempo. Se dice también en tribunales que jueces y fiscales, dos partes separadas del proceso, usan Whatsapp no sólo para burlarse de la decadencia de la Justicia, sino para pactar reprogramaciones de audiencias y quién sabe qué cosas más.

Fiscales y jueces, además, tienen roce en todos lados. Si no es por el celu o en tribunales, puede ocurrir en alguna cátedra de la facultad, o en cualquier otra parte. No pasa nada.

Si nadie la frena, la degradación avanza, y así aparecen en los grupos de Whatsapp jueces que abiertamente dudan de la independencia judicial que solían valorar. En efecto, la frase "hay jueces en Berlín" que eligieron como nombre para el grupo, surge de una famosa leyenda del siglo XVIII, muy difundida en el mundo del derecho, porque cuenta la historia de un simple molinero que consiguió evitar, gracias a la Justicia, que un rey le quitara su propiedad. El hombre del molino desconoció el poder del rey y le avisó que confiaba en "los jueces de Berlín", quienes, en efecto, fallaron a su favor.

Dicen que este relato influyó en la historia para consolidar el Estado de Derecho y marcarle un límite al poder político ¿O todo eso será solamente un mito?

* El autor es periodista y profesor universitario. [email protected]

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