Jorge Luis Borges: un escritor que creó con idénticas notas, sonidos nuevos

Jorge Luis Borges supo como pocos permutar sus emociones en palabras. Solía manifestar que cuando escribía no podía comprender que hubiera felicidad sin escribir.

Jorge Luis Borges: un escritor que creó con idénticas notas, sonidos nuevos
El escritor argentino Jorge Luis Borges.

“La inspiración es como la cosecha. Hay que sembrar primero”.

Año 1906. Ubiquémonos en un colegio primario de la ciudad de Buenos Aires. Un aula de segundo grado con treinta alumnos.

La maestra en ese tercer día de clase, les dijo a los chicos:

-Escriban lo que quieran. Un cuento, un relato de viaje, o un hecho familiar. Tienen media hora para hacerlo. Pasado ese tiempo, recogeré las hojas.

Al día siguiente preguntó al curso:

-¿Quién de Uds. es Jorge Luis Borges?

-Yo Srta., respondió tímidamente un niño de finas facciones.

-Te felicito. Serás escritor. Y no se equivocaba, por cierto.

Ya estaba perfilado esa especie de mago que lograría -privilegio de pocos- hace volar sus sueños.

Borges tenía 15 años cuando con su familia, compuesta por su padre, Jorge Guillermo, abogado y profesor, su madre Leonor Acevedo y su hermana Norah, dos años menor que él, se radicaron en Ginebra, Suiza.

Allí se recibió de bachiller. Contaba Con solo 17 años y ya sabía inglés, francés y alemán.

Tenía 22 años cuando regresó a Buenos Aires.

Al poco tiempo fundó la revista “Proa”.

En ella escribió: “Regresamos a Buenos Aires en el barco “Reina Victoria Eugenia” en marzo de 1921.

Fue para mi una sorpresa, después de vivir en varias y hermosas ciudades de Europa, con tantos recuerdos de Ginebra, de Lisboa, de Zurich, o de la andaluza Córdoba, encontrar que mi ciudad natal había crecido tanto y era ahora enorme, con una población heterogénea y extendiéndose hacia el poniente, hacia la pampa”.

Es que su regreso era algo más que un retorno.

Para Borges, era un descubrimiento y deslumbrado por ese “descubrimiento” dos años después publicó su primer libro.

Eran poemas. Lo tituló “Fervor de Buenos Aires”.

Como no pudo conseguir ningún editor ¡Que paradoja!. No?. Entonces, de su patrimonio editó 100 ejemplares de los no pudo vender casi ninguno salvo 6 o 7 a algunos parientes generosos, la mayor parte, lo regala.

Después conoció a Bioy Casares, que solo tenía 17 años. Borges ya tenía 31. Así es que le llevaba 14 años.

Los unió la afinidad y también el talento. Y siguió publicando.

Escribió en total 12 libros de poemas; otros tantos de ensayos y también libros de ficción.

Desde su primer libro; “Fervor de Buenos Aires” –que ya mencioné- teniendo 24 jóvenes años, hasta su ultimo libro también de poemas con sus ya gastados 86 años.

Fueron 62 años escribiendo libros y dando conferencias. Se casó. Se separó 3 años después.

Ya hacía 10 que había muerto su madre, Leonor Acevedo, un gran sostén espiritual... y físico.

Entro en su vida María Kodama. El 22 de abril de 1986, 50 días antes de morir se casó, esta vez con María Kodama.

Borges falleció de un enfisema pulmonar, dice la prensa europea. De cáncer de hígado, manifiestó su apoderado.

Pero eso no es lo importante. Lo que importa es que con su ceguera señaló caminos y que creó con las mismas notas, sonidos nuevos.

Además supo como pocos, permutar sus emociones, en palabras.

Solía manifestar que cuando escribía no podía comprender que hubiese felicidad sin escribir.

Como gran escritor que era, no solo escribía.

También participaba. Expresaba que un libro también se escribe con el corazón,

Su voz, con el devenir del tiempo, se fue transformando en un susurro. Y así también escribía.

Y un aforismo para Jorge Francisco Isidoro Luis Borges (que así se llamaba).

“Los grandes libros sobrepasaron sus escritores.”

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