23 de febrero de 2026 - 00:15

El chat de los camioneros y una ruta que está cada vez peor

La ruta 7 a Chile luce cada vez más deteriorada y a expensas de soluciones precarias. Expectativa por una licitación que pondrá a prueba el modelo de las inversiones a cambio de peaje.

Hace pocos días, un grupo de Whatsapp que integran los camioneros que viajan a Chile salvó a muchos viajeros de un riesgo inminente en la Ruta 7. Se dice que, en este chat, los conductores se alertaron entre sí sobre la existencia de un bache peligroso a la altura del puente Los Puquios, en el kilómetro 1216.

También se cree que fueron ellos mismos quienes, por pura supervivencia, aportaron una primera "solución" al problema: colocaron adelante del agujero, a modo de baliza, la tapa de una rueda envuelta en una cinta de color, con el objeto de evitar que algún compañero se comiera el pozo.

Pero ya era un poco tarde. Cuando en medio de los feriados de carnaval se instaló la improvisada señal, gente que volvía de Chile ya había sido víctima del oscuro hueco y rompió las cubiertas de sus autos en la propia salida de la aduana argentina de Horcones.

Llegó después la reacción oficial: Vialidad nacional hizo un by pass entre la noche del lunes y la madrugada del martes. Tapó la trampa vial y anunció que el tránsito volvía a ser "normal".

Fin de la historia. Ahora, relatos agridulces como este se pueden repetir todos los días, porque el estado de la ruta internacional a Chile se sigue agravando y sorprende incluso a quienes están acostumbrados a sus calamitosas condiciones.

El camino entre Potrerillos y Uspallata se ha llenado de pozos profundos e invisibles. Además, cerca del túnel internacional, no sólo la carpeta asfáltica está destrozada, sino que casi no hay pintura en la calzada y hay que adivinar dónde está el trazado y cuáles son las reglas de circulación.

El abandono se termina de hacer evidente en el corazón del túnel Cristo Redentor. Del lado chileno hay señales de mantenimiento, como las paredes pintadas. Pero en el lugar exacto donde la bandera cambia de color y se ingresa a territorio nacional, el emblemático túnel internacional se transforma en una oscura y descascarada caverna. Toda una metáfora.

El Gobierno provincial conoce esta realidad, aunque la tácita respuesta oficial pareciera ser: "Hasta aquí llegamos nosotros". Los funcionarios provinciales negociaron soluciones viales para ésta y otras rutas, en el estrecho marco de la alianza política que sellaron con el Gobierno nacional. Por eso Mendoza va a pagar con sus propios recursos unos cuantos arreglos en rutas nacionales y hasta aceptó que Milei le transfiriera para siempre el deteriorado Acceso Este. Pero aun así, quedará mucho por hacer, y de aquí en más todo eso dependerá de que Milei cumpla sus promesas.

Cruzan los dedos en la Casa de Gobierno. En enero, el ministro del Interior Diego Santilli le aseguró al gobernador Alfredo Cornejo que este mes se licitarán los arreglos de la Ruta 7, entre Desaguadero y el cruce a Chile. Luego, otro ministro de Milei, Luis Caputo, anunció con bombos y platillos la licitación de varias rutas nacionales, pero no dijo nada de la 7 en su paso por Mendoza.

A pesar de todo, los funcionarios de Cornejo aseguran que el pacto sigue vigente: la ruta 7 se va a licitar antes de que termine febrero. Los días pasan, pero a nadie se le puede notar los nervios.

Antes o después, ya se sabe que el modelo elegido por el Gobierno nacional para arreglar caminos es el de la licitación de obras a cambio del cobro de peajes. La "batalla cultural" parece ganada en ese sentido y la Nación y la Provincia están de acuerdo con el peaje, más allá de que hay una diferencia clave en el abordaje de la cuestión: en Mendoza es el Estado, no un privado, el que está asumiendo los costos de arreglar rutas propias y ajenas.

O sea, en la provincia, el pago de peaje asoma en un futuro todavía difuso, pero el mejoramiento vial no depende de esa medida. La Nación, en cambio, va a someter a las reglas del mercado los arreglos. Y el mejoramiento dependerá de que el negocio resulte conveniente para algún privado.

Además, en el esquema de Milei, para que haya ofertas privadas y que el peaje no sea tan caro, las obras deberán ser acotadas -"bache cero" dicen en los borradores de Vialidad nacional- y asegurarles a las empresas un retorno rápido de la inversión. El propio Cornejo ha dicho al respecto que en este país es difícil que el privado invierta a largo plazo, por temor a que el próximo gobierno modifique las reglas de juego.

En este contexto, si el Gobierno nacional sortea obstáculos y prevenciones, y todo sale bien, la ruta internacional a Chile tendrá en breve su primera intervención importante de los últimos 20 años, por lo menos.

Pero si todo no marchara de acuerdo al plan o si los arreglos se siguieran demorando, la seguridad vial en alta montaña continuará muy afectada. Casi a merced del grupo de Whatsapp de los camioneros. Porque siempre el que anda por las rutas rotas todos los días conoce mejor sus riesgos que quienes desde el avión no las pueden ver.

* El autor es periodista. [email protected]

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