sábado 24 de octubre de 2020

Imagen ilustrativa / Archivo.
Opinión

Educación y nuevas comunidades digitales

La existencia de la desigualdad es inevitable, pero lo que debemos atender es cómo el sistema de educación refuerza o modera desigualdades.

Imagen ilustrativa / Archivo.

La disparidad social existe en todo el mundo. Podemos ver que en algunos países las diferencias de ingresos son mucho mayores que en otros, al igual que varían las múltiples condiciones del contexto socioeconómico, pero todos tienen poblaciones estudiantiles muy diversas.

Lo que debemos atender es la forma en que el sistema de educación refuerza o modera esas desigualdades.

En un mundo donde constantemente se están generando nuevos conocimientos y formas innovadoras de aprender, estar a la altura de las circunstancias es cada vez más desafiante.

Estamos enfrentados con el reto de lograr que cada uno de los chicos en el sistema educativo adquiera los conocimientos y las herramientas para hacer realidad sus proyectos de vida.

El protagonismo de las tecnologías de la información y la comunicación aumentó abruptamente con la llegada de la pandemia, enfrentándonos con algo que debería haber estado claro desde mucho hace tiempo: internet no es sólo una facilitadora de productos y servicios, sino una puerta a una infinita biblioteca desbordante de información, formas de esparcimiento, un medio de comunicación, de intercambio y de expresión.

Es un medio habilitante que permite el acceso y ejercicio de una amplia gama de herramientas y derechos.

Hoy también es la puerta a la escuela. Sin embargo, el acceso es dispar en todo el país: 1 de cada 5 alumnos de primaria no cuenta con internet en su hogar, hay grandes desigualdades entre provincias y, en muchos casos, la calidad de la conexión no es adecuada para fines educativos.

Este déficit limita las oportunidades de continuidad pedagógica durante la cuarentena establecida por el coronavirus.

Una nota positiva es que la red se puebla constantemente con nuevas miradas, ideas y discursos en un proceso de construcción colectiva de conocimiento en forma de blogs, redes sociales e interacción.

En este contexto, donde el acceso equitativo a educación en Argentina está en jaque, las redes están dando lugar a nuevas comunidades de madres, padres, tutores, docentes y directivos organizados para poder acompañar a los chicos de la mejor manera posible y, juntos, llegar a aquellos que están desconectados.

Un ejemplo de esto es el Encuentro Nacional de Familias por la Educación que se llevará a cabo desde el 26 al 30 de octubre, donde cientos de familias están convocadas a debatir aprendizajes en el contexto de la pandemia COVID-19 y generar propuestas para mejorar el sistema educativo.

Si bien es frecuentemente planteada como un gran impulsor de desarrollo, la conexión no es un fin en sí mismo sino que debe pensarse como una herramienta sobre la cual construir comunidad, adquirir nuevos conocimientos y destrezas relacionados con las nuevas formas de crear, gestionar, transmitir, presentar y comprender la información.

Si la información es poder, el acceso a la pluralidad de voces es el mejor regalo que nos trajo internet.