Culminada la alerta en Chile tras el terremoto de magnitud 8.8 en Rusia, desde distintos sectores hicieron un balance de las consecuencias de suspender toda actividad frente a un tren de olas que "apenas" llegó a un máximo de 2,4 metros de amplitud de tsunami en la Región del Maule.
Según el Servicio Hidrográfico y Oceanográfico de la Armada (SHOA), las estaciones de nivel del mar detectaron amplitudes de tsunami en 28 localidades chilenas, con valores que oscilaron entre 0,2 y 2,5 metros.
En la zona de Boyeruca, en la Región del Maule, hubo 2,4 metros. En tanto, Coquimbo registró 1,4 metros y Talcahuano, en el Biobío, tuvo 1,4 metros. En Caldera (Atacama) y Quintero (Valparaíso) hubo 90 y 80 centímetros, respectivamente.
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Alerta de tsunami en Chile
Alerta de tsunami en Chile
Gentileza
En tanto, Rapanui (Isla de Pascua), lugar donde se temía el peor efecto del movimiento marítimo y el primero en golpear, las olas llegaron apenas a 70 centímetros.
Durante el miércoles, la alerta de tsunami obligó a la evacuación de 1.500.000 personas entre las regiones de Arica y Parinacota y Los Lagos. En distintos horarios en base a la estimación de llegada de las olas, los ciudadanos debieron ir a "cota 30", es decir, a lugares por encima de los 30 metros de altura.
También, las autoridades suspendieron las actividades en el borde costero, las clases en los colegios y el servicio de transporte público.
Más allá del acatamiento de la población a las medidas preventivas, el fenómeno perdió fuerza y no hubo que lamentar daños ni víctimas en el país trasandino. Ahora, llegó el momento del balance de la jornada.
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De "mitigar riesgos a "un día perdido": balance en Chile tras alerta por tsunami
"La importancia de la planificación y la comunicación oportuna es crucial para mitigar los riesgos asociados con desastres naturales, junto con una adecuada gestión de los recursos destinados a la prevención", declaró a Emol Robinson Talavera, académico del magíster en gestión de Riesgos y Desastres de la U. Autónoma.
No hay que minimizar las alertas, pese a que el riesgo palpable no fue tal ayer. "Uno puede hablar de olas de 50 centímetros, pero para una persona en silla de ruedas, en una zona costera de boca pendiente o para un niño, los vuelve vulnerable y por lo tanto entonces es un riesgo no aceptable", agregó.
Por su parte, Gerardo Ureta, doctor (c) en Industria Inteligente PUCV y fundador EconoDataAI.c, enfatizó en los costos del operativo y las pérdidas económicas. "Existen costos operativos directos asociados a la movilización de recursos humanos y materiales. Lo anterior incluye el despliegue del contingente policial y de las Fuerzas Armadas para el resguardo de zonas evacuadas, el control del tráfico, y la asistencia a la población. Asimismo, se suman los gastos en combustible, comunicaciones, y el funcionamiento de los centros de operaciones de emergencia a nivel nacional, regional y comunal".
Además, se refirió al impacto psicológico de extender una medida de alerta tanto tiempo: "Aunque intangibles, estas implicancias pueden tener efectos a mediano y largo plazo en el bienestar de las comunidades costeras, sumado a los costos de oportunidad por el tiempo que las personas deben destinar a la evacuación y permanencia en zonas seguras, lo que impacta directamente en su vida personal y laboral".
Oleaje en Viña del Mar, Chile
Oleaje en Viña del Mar, Chile: calma durante la alerta por tsunami del 30 de julio
EFE
En cuanto a lo económico, Héctor Arancibia, presidente de Comercio Unido de Valparaíso, señaló que la suspensión de actividades "llega en el peor momento, justo a fin de mes". En esa línea, comentó que "aproximadamente entre el 20% y 25% no abrió sus locales el día de hoy, y los que sí lo hicimos, empezamos a cerrar a las 11.30 horas", por lo que "fue un día perdido".
Valentina Apablaza, economista del OCEC UDP, dijo que es complejo "realizar estimaciones en el contexto actual" y añadió que "se podría esperar un impacto negativo, pero de magnitudes muy acotadas y que se encontrarían concentrado a nivel regional".
Quien aportó precisiones fue Nicolás Román, académico de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad de los Andes: "Tendrá un efecto en el Imacec (indicador mensual de actividad económica) de julio, aunque acotado. La actividad portuaria, cercana al 1% del PIB, disminuirá en medio día. Del mismo modo la actividad pesquera, cercana al 0,4% del PIB".