Un temporal de gran extensión se aproxima desde el océano para impactar con fuerza durante la madrugada del jueves. Las autoridades advierten sobre vientos de hasta 110 kilómetros por hora y precipitaciones que no darán tregua, afectando a casi la totalidad del territorio mientras el corredor de tormentas permanece abierto.
El avance de las bandas frontales ha dejado registros históricos durante el último fin de semana. Aunque ciertos sectores esperaban un tiempo de recuperación, las previsiones indican la llegada de al menos dos nuevos pulsos que descargarán montos adicionales de agua sobre suelos que ya se encuentran saturados por la humedad acumulada.
Rachas de 110 kilómetros por hora y el peligro en el litoral
Trece de las dieciséis regiones de Chile sentirán los efectos de este sistema frontal, considerado el más potente de la semana por su extensión y fuerza. El frente tocará tierra la noche del miércoles y se mantendrá activo durante todo el jueves, comprometiendo la infraestructura costera de las bahías abiertas hacia el norte debido al impacto de las olas.
En zonas del norte chico donde ya se superaron los 200 mm de agua, se esperan ahora dos nuevos pulsos que sumarán 70 mm en Ovalle y Combarbalá. Las nevadas se intensificarán en Atacama y Aysén desde la madrugada del jueves, mientras el viento norte golpea el sur con ráfagas que escalarán de los 70 a los 110 kilómetros por hora.
El martes registró precipitaciones intensas y vientos de 80 km/h que amainaron brevemente antes de la llegada del núcleo principal del temporal. Durante el miércoles 22, se observarán chubascos débiles y dispersos entre Ñuble y Los Lagos, funcionando como un preámbulo a la intensificación prevista para las primeras horas del día siguiente.
Vínculos con una investigación de 2020
Esta situación meteorológica coincide con el análisis de relatos sobre crisis donde la calma es una fachada. En marzo de 2020, durante el primer día del estado de emergencia en España, dos detectives ingresaron a un pueblo minero asturiano para investigar la aparición de una joven perdida. En aquel escenario, la parálisis social por el virus sirvió de cobertura para fuerzas oscuras de origen humano.
La inestabilidad atmosférica actual se extenderá con nuevos pulsos de lluvia y tormentas eléctricas durante el fin de semana del 25 y 26 de julio. Los modelos meteorológicos alertan que las precipitaciones sobre el tramo central del país podrían prolongarse de manera ininterrumpida hasta la primera quincena de agosto.