Así es la casa de Alberto Cormillot y Estefanía Pasquini: estilo rústico, esculturas y paredes llenas de decoración

Una colección de 31 enanos de jardín y esculturas étnicas conviven en un hogar donde el diseño se mezcla con los juguetes y los recuerdos de la historia familiar.

La vivienda de Alberto Cormillot y Estefanía Pasquini es un reflejo fiel de sus historias personales. Lejos del minimalismo frío, el hogar del reconocido médico destaca por una impronta artística cargada de identidad, donde cada objeto tiene un propósito emocional y las paredes funcionan como un archivo visual de su vida cotidiana.

El diseño interior apuesta por una estética ecléctica que integra muebles de madera cálida y azulejos clásicos. Los espacios comunes están habitados por repisas repletas de libros, miniaturas y juguetes que revelan la dinámica de una casa con un niño pequeño, transformando la estructura en un refugio funcional.

El jardín de los 31 enanos y el corazón de la casa

Esta saturación decorativa responde a una lógica de preservación de la memoria. El mecanismo detrás de este estilo no es el azar, sino la construcción de un entorno que actúe como un anclaje emocional. Al rodearse de piezas de distintas épocas, como esculturas étnicas y un caballo de madera tallada, la pareja logra que la arquitectura sirva como un soporte para su historia compartida.

El exterior se consolida como el verdadero centro de la vivienda. Un amplio jardín domina el paisaje, protagonizado por una piscina de grandes dimensiones y espacios pensados para el disfrute del hijo menor de la pareja, Emilio.

La conexión entre los ambientes es posible gracias a ventanales de gran tamaño. Estos permiten una transición fluida entre el interior y el parque, integrando visualmente la curiosa colección de 31 enanos de jardín con el resto de la decoración y la piscina. Es una propiedad que huye de las tendencias de catálogo para centrarse en la calidez y los afectos.

Arte, historia personal y rincones con identidad

En cada rincón se cruzan lo personal y lo artístico: dibujos infantiles pegados cerca de obras de arte y fotos familiares junto a piezas de colección. Las paredes están cubiertas de cuadros y objetos decorativos que cuentan parte de la trayectoria del médico y su familia.

Esta mezcla define el espíritu de un hogar que prioriza el sentido de pertenencia por sobre la uniformidad estética. El resultado final combina diseño, historia y calidez en una vivienda donde cada rincón tiene algo para contar.

LAS MAS LEIDAS